No sé qué será de nosotros cuando acabe el partido de fútbol, pero en estos momentos estamos haciendo toneladas de palomitas y hemos pedido más pizzas de lo que sería razonable. ¿Pero quién quiere ser razonable en estas circunstancias? Todos necesitamos paliativos existenciales para llevar con ánimo la cotidianeidad. Y el fútbol puede ser uno de ellos. En cualquier caso, nos ayuda a estar juntos, a gritar juntos, a abrazarnos y a celebrar las cosas efímeras. Mi nieto Gabriel me acaba de comunicar que ha comprado también dos cajas de calippos. Para mis nietos y para mí el calippo es una de las manifestaciones más logradas de la cultura humana. Hasta Platón sabe distinto con un calippo en la mano. Mi nieto mayor se ha presentado con una bandera que ha colocado sobre el televisor. Quizás la inteligencia sea esto: la habilidad para sacar partido a lo efímero y trivial.
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