sábado, 24 de octubre de 2020

Al albur de las circunstancias

La paella es una religión valenciana de culto riguroso y estricto. Los que no somos creyentes sólo hacemos arroces. Esta es una evidencia tan clara y distinta que no tienee sentido andar buscándole objeciones. Así que yo los sábados hago un arroz para la familia. 

Esto de la familia se pone bastante complicado a partir del momento en que los hijos vuelan por su cuenta. Nunca es seguro cuántos estaremos a comer. Dos, fijo, pero podemos ser ocho, o seis o tres. Depende. El número exacto sólo se concreta cuando estamos sentados a la mesa.

Por eso hago un arroz, porque me permite una libertad de acción enorme, es como ser agnóstico del arroz, que puedes rezarle al dios que se te antoje cuando se te antoja y jugar con los ingredientes al albur de las circunstancias.

Así que hacer la compra, como ustedes bien comprenderán, se convierte en un arte. Por otra parte, hace tiempo que descubrí (sumando una decepción más a mi ya larga lista de decepciones paternas) que a los míos, para hacer el arroz, les gusta más el caldo de pastilla de pescado que un buen caldo de pescado.

Pero no importa. Lo triste es estar sólo dos a la mesa un sábado. El arroz acaba saliendo. Unas veces con más tropiezos que otras, pero sale rico. La prueba de ello es que no suelen dejar ni un grano en la paellera. Y yo soy feliz viéndolos comer.

Ahora que lo pienso... creo que no he repetido nunca una receta.

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Siempre hay razones para no acudir a la comida familiar, pero nunca son razones bastantes.... Lo siento. Lo de la paella y la religión es casi cierto, yo es oir o leer "paellera" y parece que oigo a mi madre con aquello de que paella es el recipiente,. También hay arroz de cazuela, de caldero, etc. Y no se hace ni en cazolera ni en calderero...... Aunque el herético Drae creo que admitió paellera... Imagino que en el infierno debe de haber un lugar especial para los académicos

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