viernes, 11 de junio de 2021

B., Calderón y yo

Mail de B., que ya está en casa: "J’ai lu dans sa mauvaise traduction française votre dernier article de The Objective.  Je n’ai pas compris grand chose. Heureusement, je viens d’entendre à la radio Pascal Bruckner qui affirme qu’il n’y a pas de bon philosophe sans une part d’obscurité.  Ça m’a consolée".

Creo que ya he contado por aquí alguna vez que la mujer de la limpieza de B. es una española que está convencida, por razones difíciles de explicar en poco espacio, quee yo soy Calderón de la Barca, lo cual me llena de orgullo. De un orgullo terapéutico, además, porque el simple hecho que pensar que hay alguien en París convencido de esto, me arranca una sonrisa que es el mejor paliativo contra cualquier acúfeno.

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