jueves, 5 de noviembre de 2020

Lope, siempre.

En una comedia de título gongorino atribuida a Lope, Un pastoral albergue, se ridiculiza con gracia y agudeza en el diálogo de tres villanos el desprecio nacido de la ignorancia:
 

VILLANO3º:
    ¿Cómo son los moros?

VILLANO 2º:
    Son
    como alimañas.

VILLANO 1º:
    ¿Y en pie
    se tienen y andan

VILLANO 3º:
    A fe.

VILLANO 2º:
    Dijo el cura en un sermón
    que los moros no creían
    en Dios, ni que eran cristianos. 

VILLANO 3º:
    ¡Oh ladrones luterianos!

VILLANO 2º:
    Y que no comían
    tocino.

VILLANO 1º:
    ¡Qué desatino!
    Yo por eso los quemara
    y ¿Cómo tienen la cara?

VILLANO 2º:
    De hombres que no beben vino.

VILLANO 3º:
    ¿Qué vino no beben?

VILLANO 2º:
    No.
    agua piden que les den.

VILLANO 3º:
    No puede un hombre de bien
    ser moro.

VILLANO 1º:
    A lo menos yo
    no lo fuera, aunque me hicieran
    rey.
 

¿No les parece que esto pone de manifiesto que los abuelos del iglo de Oro sabían reírse de sus prejuicios?

2 comentarios:

  1. Les faltó añadir a esos buenos cristianos "prius mori quam foedari", que, como bien sabían los lanceros del marqués de Rozalejo, significa "antes moro que federal.

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