jueves, 18 de junio de 2015

Boris Anonimoff

Imagínense ustedes esta situación.

Yo: ¿Es usted Boris Anonimoff?
Boris A.: ¡Sí, ese soy yo! ¿Cómo ha dado conmigo.
Se le cuento.
Boris A., interrumpiéndome: ¡Llámeme por WhatsApp y hablamos!
...
10 minutos después...
Boris A.: ¿O sea que usted quiere información?
Yo: ¡Eso es?
Boris A. No tengo inconveniente en decirle lo que sé y sobre esos temas, alguna cosa sé.
Explosión de aceleradores emocionales seguida de varias tonterías por mi parte que me ponen de manifiesto que he de tomarme más en serio lo de la inteligencia emocional.

Boris A.: Pero ha de saber usted que algunas de las cosas que le puedo decir todavía están vivas.
Yo: ¿Y eso qué quiere decir?
Boris A.: Entre otras cosas quiere decir que yo estoy vigilado y los que me vigilan controlan mis llamadas.
Silencio.
Boris A.: Vamos a hacer lo siguiente: cuando tenga usted claros los riesgos que puede asumir, me llama, por WhatsApp, y concretamos.

Excepto, obviamente, el nombre de mi interlocutor, todo el resto es cierto.

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