sábado, 28 de junio de 2014

MI cerebro y yo

Si quien dice "mi cerebro" es mi cerebro, entonces, mi cerebro no sabe bien lo que dice.

3 comentarios:

  1. Yo, cerebro...
    Y a partir de ahí, comienza la emisión, o mejor dicho, la eyoculación...

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  2. Mientras que la razón se divide a sí misma, nosotros nos erguimos en jueces y creemos poder examinarla o contrarrestarla en nombre de un "yo" sobre el cual no tendría ninguna ingerencia o del cual no sería más que un accidente, sin tomar en cuenta que, lógicamente, es imposible situarnos por encima de ella para reconocer o discutir su validez, pues no hay instancia que sea superior a ella ni sentencia que emane de ella misma. Sin embargo, todo sucede prácticamente como si, por un subterfugio o un milagro, consiguiésemos liberarnos de sus categorías y de sus impedimentos. ¿Tan insólita es la hazaña? Se trata en realidad de uno de los fenómenos más simples: cualquiera que se deje llevar por sus razonamientos olvida que está haciendo uso de la razón, y ese olvido es la condición para un pensamiento fecundo, para el pensamiento a secas inclusive. Por más que sigamos el movimiento espontáneo del espíritu y que, mediante la reflexión, nos situemos directamente en la vida, no podemos pensar que pensamos, pues apenas lo hacemos nuestras ideas se combaten y neutralizan unas a otras en el interior de una conciencia vacía. (Emil Cioran, El escéptico y el Bárbaro de La caída en el tiempo

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  3. Si dice eso, posiblemente se trAte de un cer- ebrio.

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