domingo, 5 de abril de 2020

Días de coronavirus. 40. Aplausos.

I
No tenía muy claro al principio a qué, exactamente, salíamos a aplaudir a las 8 de la tarde, pero allí estábamos, asomándonos a las calles vacías desde las ventanas de nuestra reclusión, dejándonos las manos con unos aplausos más encendidos que los que nunca  dedicaremos a ningún artista. Pero poco a poco he ido comprendiendo que salimos a aplaudirnos. Por eso los vecinos nos miramos mientras damos palmas a un ritmo que una batuta anónima dirige con destreza y sentimos que nos estamos empujando hacia adelante, en un esfuerzo colectivo que, al menos de las 8 de la tarde es muy útil. Por eso mismo nos tiene a todos aplaudiendo durante cinco minutos y saludándonos con gestos cómplices para decirnos que allí estamos, antes de regresar a la clausura. Este y el de bajar la basura son los únicos ejercicios físicos que estos días me tomo en serio, casi litúrgicamente. El tiempo, mientras tanto, avanza y en los noticiarios hablan de que quizás, quizás, se comience a ver, allá al fondo, la luz de la salida del túnel. 

II
Nono de Panópolis, un monje cristiano del alto Egipto que vivió en el siglo V, cuenta en sus Dionisíacas que el dios del tiempo, Cronos, “pastor de los siempre fluyentes años”, acabó sintiendo compasión por las interminables fatigas del hombre. Dirigiéndose a Zeus, le suplicó: "Que sea otro quien cargue sobre sus espaldas el discurrir del tiempo, yo estoy ya cansado de tanto compadecer a esos desgraciados mortales. Prometeo no debió haber robado el fuego, sino el dulce néctar que regocija el corazón de los dioses".

III
Claro es que hay formas y formas de pasar el tiempo. Por ejemplo el diario La Rioja informaba ayer que "unas catorce personas permanecen encerradas en cuarentena en el Pub Macumba de Rincón de Soto", dado que se han registrado allí algunos positivos. El Macumba es un famoso club de carretera de La Rioja, situado entre Alfaro y Calahorra, al que suelen acudir clientes de los pueblos cercanos. No haré más comentarios.

sábado, 4 de abril de 2020

Hoy en el ABC Cultural


Días de coronavirus. 39. Cerveza.

Siento un cierto cansancio de noticias. Hay demasiadas, demasiado sesgadas, frecuentemente son contradictorias y, la inmensa mayoría, muy poco estimulantes. Pero si uno apaga la televisión, descubre pronto que no hay refugio en las redes. Vuelvo pues, al fin, a la lectura.

Pero es imposible sustraerse a lo que nos ocurre, principalmente a las dudas del gobierno. Ahora sale el vicepresidente Pablo Iglesias diciendo que el patriotismo es poner lo general por delante de lo particular. Posiblemente está pensando en lo que los suyos llaman "la socialización del ahorro". No, señor Iglesias, el patriotismo es el reconocimiento espontáneo de lo propio en lo nuestro.

Leo que cuando salimos a comprar llenamos la cesta especialmente con productos frescos (comprensible), repostería, cerveza y bebidas de alta graduación. El consumo de cerveza se ha incrementado un 23% y el de destilados un 17%. Me imagino que estos datos no tienen en cuenta la reducción del consumo debida al cierre de bares y restaurantes.

Navegando por esos mares tecnológicos de Dios, me encuentro con estas palabras de Maya Angelou: "There is nothing quite so tragic as a young cynic, because it means the person has gone from knowing nothing to believing nothing".

¿Nos curará esta pandemia a los europeos del cinismo manso al que nos hemos ido rindiendo relajadamente, poco a poco? 

¿No hay un rastro de cinismo en la tentación de aislarse del ruido circundante?

viernes, 3 de abril de 2020

Días de coronavirus. 38. Mascarillas

I
Tras asegurarnos que las mascarillas no servían para nada, las "autoridades" nos advierten ahora que no podemos salir a la calle sin ellas. Sin embargo, no hay manera de comprarlas. ¿Dónde las ha conseguido toda esa gente que ha comenzado a llevarlas como bozal de su desconfianza?

II
Nunca he sentido tan evidente como estos días aquella sentencia que, según Leo Strauss, le repetía su abuela: "Te maravillarías, hijo mío, si supieras con qué poca inteligencia está gobernado el mundo". Y la política no tiene reservas de inteligencia a las que recurrir.

III
Hoy he sentido de manera muy viva cómo diferentes personas se alejaban de mí, en la calle y en el mercado, tomando una distancia elusiva que entiendo, pero que no deja de ser la del temor al apestado. ¿Será porque no llevo mascarilla, por ser viejo, porque cada vez hay más miedo... o por todo junto?

IV
He mantenido una larga conversación por zoom con un pedagogo de la República Dominicana. Me ha costado responder a su pregunta por cómo van las cosas en España. He optado por la mentira piadosa.

V
Xavier de Maistre nos asegura en su viaje alrededor de su habitación que se siente "lejos de los inquietas preocupaciones de los hombres e independiente de la fortuna". Definitivamente, mi habitación es muy otra.

VI
Hay otro libro del que se está hablando mucho estos días, La peste, de Camus. Allí encontramos una sentencia que reclama nuestra fe: "Lo que aprendemos en medio de las plagas es que hay más cosas que admirar en los hombres que cosas que despreciar." Me parece a mí que las situaciones de excepción no hacen más que sacar a la superficie, ampliándolo, lo que cada uno ha ido construyendo en las situaciones de normalidad.


VII
Las 20:00, comienzan los aplausos. Dejo esto para unirme. Hoy me apetece más que ningún otro día. Son señales de navegantes perdidos en alta mar. Pero antes les diré que tengo la fortuna de estar leyendo una joya que ha caído casualmente en mis manos:



Días de coronavirus. 37. Flores negras.


Tras varios días grises, vuelve el sol a lucir radiante, para iluminar nuestro desconcierto. Pero esto es la primavera: tiempo variable, como la historia. Ayer en España superamos los 10.000 muertos. Es decir, los 10.000 muertos registrados por coronavirus. ¿Recuerdan cuando nuestro mayor problema por estas fechas eran las alergias? ¡Cómo ha envejecido la normalidad!

Parece que las cifras que se nos dan, tanto aquí como en el resto de países, hay que tomarlas con precaución. Pero es difícil saber qué información es la fiable. En El País se puede leer hoy que sólo en uno de los cementerios de Wuhan han ingresado más cadáveres estos últimos días que el número total de fallecidos en toda China. ¿Es verdad? Si lo fuera, sería una verdad bien paradójica, ya que las imágenes que nos están llegando de esta región nos muestran que, dos meses después del estallido del coronavirus, las tiendas vuelven a abrir y la gente regresa a las calles, parte esencial de nuestro ecosistema existencial.

Uno de los males asociados al coronavirus es la incertidumbre. Es difícil saber a dónde mirar para encontrar información fiable. A las redes sociales, no, que se han convertido en una pugna feroz de ladridos. Pero el auténtico problema es la mirada de escepticismo que dirigimos a las autoridades que nos debieran estar liderando.

Otra flor negra que florece en esta primavera atroz: el paro. En marzo aumentó en España en 302.365. No están registrados los ERTES. Un ERTE viene a ser como el limbo del empleo.

Una curiosidad: En los últimos días se han disparado las visitas de norteamericanos al Café de Ocata. Bienvenidos sean. 




Días de coronavirus. 36. Caverna

Me pregunta pello@ugleskola.org cuál sería la lectura correcta de Platón con respecto a la salida de las caverna.

No tengo hilo directo con Platón. Pero tampoco parecían tenerlo sus sucesores en las Academia, ya que pronto se observó en la misma una clara deriva escéptica. Las interpretación del platonismo en clave escéptica tuvo una larguísima historia. Por poner dos ejemplos, ahí están los Prolegómenos a la filosofía de Platón, escritos por un maestro de una escuela platónica posterior a Proclo o los platonistas ingleses del entorno de Grote que dieron forma a la filosofía utilitarista a partir de una minuciosa lectura del vocabulario de la utilidad en Platón, preferentemente en el Protágoras.

Pero sin tener hilo directo con Platón, de una lectura minuciosa de la República es fácil deducir que se trata éste de un diálogo que pretende más curar al lector de toda tentación de idealismo político, que animarlo a creer en la ciudad ideal. En la República se construye una ciudad en el logos que, como se admite al final del diálogo, no resistirá los embates del tiempo y que, además, está edificada, toda ella, sobre una "noble mentira". Por si fuera poco, la tantas veces analizada analogía entre las partes del alma y las de las ciudad, se hunde estrepitosamente cuando Platón considera que hay otra parte más en el alma que es potencialmente letal para cualquier polis que pretenda organizarse racionalmente. Le da el nombre de τ γανακτητικόν, que podemos traducir por "parte emotiva" o "parte variable" o, incluso "extravagante".

Para Platón no hay una vida política más allá de la caverna por la sencilla razón de que la ciudad es la caverna. Y no hay salida. Cuando al final del diálogo habla de la vieja querella entre la filosofía y la poesía está resaltando este hecho. Platón no ha venido a liquidar esta querella sino a mostrar la sustancial reticencia de la política a la racionalidad. Por algo sacó a la filosofía de las calles de Atenas y la refugió en el jardín de Academo. 

Sócrates, que tan escandalosamente fracasa educando a Alcibíades, nada tiene, evidentemente, de filósofo-rey. Si algo nos muestra su figura son los límites de la persuasión filosófica.

La ley no es algo que subyazga al caos de lo contingente y que, por lo tanto, se pueda rescatar para domeñar el caos y la contingencia. Es el caos el que se acaba imponiendo como ley, porque suya (llamemos al caos naturaleza, si se prefiere) es siempre la última palabra. Esto es lo que nos muestra el diálogo que pone a la ciudad en el tiempo, el Critias, y nos revelan también estos días en los que la Generalitat de Catalunya les dice a los ancianos que "morirse en casa es la mejor opción".

jueves, 2 de abril de 2020

Días de coronavirus. 35. Cuervos.

I
En Cataluña, a día de hoy, parece que los ancianos fallecidos por coronavirus en las residencias son, al menos, 250 más que los reconocidos. Ante el colapso de la sanidad, recurrimos -también en Cataluña- a eufemismos que nos permitan afrontar nuestra derrota moral: hay que “limitar el esfuerzo terapéutico", hay que priorizar el ingreso hospitalario para “aquellos que se puedan beneficiar del mismo en cuanto a los años de vida salvados y evitar ingresos en pacientes con escaso beneficio”, “en el caso de los pacientes en situación final de vida se puede plantear el tratamiento en el entorno residencial”... Las mismas "autoridades" que dicen lo anterior aconsejan no “referirse al hecho de que no hay camas para todos como motivo para denegar los cuidados intensivos”.

II
Me escribe B. desde París: 

“Al escuchar Resistiré, canción que no conocía, pensé que padecía una alucinación auditiva. Cuando la cantante comienza los primeros compases, creía estar escuchando el comienzo de mi canción española favorita, Porque te vas, en la magnífica y sublime película de Carlos Saura, Cría cuervos. Escucha el pasaje que te envío, ¿no es cierto? Me vi a mí misma mucho tiempo atrás, en los años 75-80, una época en que recorría los pequeños cines del Barrio Latino, en los que se podía ver una obra maestra casi todas las semanas... Así que yo también, a mi escala, he experimentado lo del revenant”.


Sobre el Voyage autour de ma chambre, de X. de Maistre, B. recuerda Les vieux, de Brel:

“Leur monde est trop petit
Du lit à la fenêtre
Puis du lit au fauteuil 
Et puis du lit au lit’’.

Y concluye así: “À Paris, il fait un peu froid, mais depuis deux semaines le ciel est d’un bleu pur.  Un temps idéal pour la promenade”.

III
París.
En la madrugada de ayer falleció en Estrasburgo, por coronavirus, Rafael Gómez Nieto, el último superviviente de La Nueve, la legendaria compañía de soldados republicanos españoles que entró como avanzadilla en París el 24 de agosto de 1944 al mando del general Leclerc. Tenía 91 años. Al entrar en París conducía un carro blindado que llevaba pintado el nombre de “Guernica”

IV
Estamos padeciendo una auténtica epidemia de eufemismos.   Léanse, para comprobarlo, las palabras de la ministra portavoz del gobierno: "No se ha detenido la actividad, sino que se ha incorporado la economía a una especie de hibernación, donde se han detenido los servicios esenciales para tener la economía en un sistema basal".

V
Oído ayer en la panadería: "En casa nos peleamos por ver quién baja la bolsa de la basura".

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...