Entrevista a Peter Sloterdijk en Le Point con motivo de la edición francesa de su último libro, “Zorn und Zeit” (Furia y tiempo). Le Point le concede, en portada, el título de “Le nouveau grand philosophe”. Lo leo con interés desde que descubrí su ya lejana "Crítica de la razón cínica". Su prosa se articula en torno a imágenes muy plásticas, precisas e impactantes, cuya lectura provoca inevitablemente un especial chisporroteo intelectual. Resumiré algunas de sus ideas:I
Si la modernidad fue el tiempo de los grandes conquistadores, la actualidad es el tiempo de un ciudadano soberano que utiliza su soberanía para mostrar sin vergüenza su vulgaridad. Estamos asistiendo a una experiencia tan inaudita como plausible: gracias a la cultura de masas el hombre ha podido finalmente ir más allá de si mismo, pero ha tomado la dirección que lo conduce a lo inferior de sí mismo. Y no parece tener intención de detenerse.
II
En el clima del presente Eros y la avidez de poder (que viene a ser lo mismo) son omnipresentes. Se ha olvidado la generosidad del coraje, la fuerza de la ambición y la voluntad de mostrar las propias virtudes. Eros es la voluntad de recibir, y el hombre moderno no está por la labor de dar. Gracias a nuestra impregnación psicoanalítica, nos hemos transformado todos en mendicantes, en pacientes, es decir, en seres sin coraje, minados por el culto de la falta y humillados por la necesidad de calor.
III
Las colectividades culturales y políticas serán siempre grupos cuyos miembros utilizan las mismas técnicas de supervivencia: la sabiduría inherente a su lengua, el saber-hacer de sus técnicas y la sabiduría terapéutica encarnada en su religión y en su literatura. Mientras estas técnicas son eficaces, la cultura, y por lo tanto el grupo, perdura.
IV
Estos sorprendentes franceses han votado con una obstinación soberana contra
V
Será necesario transformar nuestra mega-arquitectura del bienestar, del confort y de la seguridad interna para incluir al mayor número de los que quieren entrar. Este es el frente principal en el que se desenvolverán los conflictos políticos y morales del siglo que viene.
VI
Es indudable el talento mediático de Ségolène Royal. Pero del discurso socialista se ha quedado con la forma militante, mientras el contenido está vacío. Este es el signo de los tiempos: es el vacío de contenido y el cuidado de la gesticulación lo que puede garantizar el éxito de la izquierda.

