domingo, 28 de marzo de 2021

La vida de los otros

Voy leyendo a la par el Diario Íntimo de González-Ruano, comprado en una librería de viejo de Pamplona, y la Vida de Juan Valera de Carmen Bravo-Villasante, adquirida en la madrileña Cuesta de Moyano, que aún sigue viva, aunque claramente empobrecida, a la sombra de la estatua impasible de don Pío. Me interesa mucho la frondosa figura de Valera, pero Bravo-Villasante no sabe ofrecernos la intensidad contradictoria de su vida. El genio se le escabulle de entre las manos y el lector va pensando a cada párrafo que el genuino Juan Valera no está ahí. Tampoco está ahí esa riquísima vida decimonónica que giraba a su alrededor. Por este motivo, creo, necesito compaginar esta lectura bienintencionda y por eso mismo fallida, con la de González-Ruano, donde el autor, camaleónico, perverso, fuerte y frágil al mismo tiempo, está, si no detalladamente autorretratado, sí vivamente insinuado en cada entrada. Digamos que orienta bien la imaginación del lector. La buena literatura no tiene mucho que ver con las buenas intenciones. A veces te encuentras con escritores que parecen estar golpeando la roca de la que mana una débil fuente para incrementar su caudal de palabras, mientras que otros no tienen que preocuparse por el caudal, siempre abundante, sino por su encauzamiento. Estos últimos, dotados generosamente por las musas, pueden ser perversos, pero saben decirnos con las palabras precisas cosas que nos pasan a nosotros y que sin su ayuda no sabríamos nombrar. Quizás hay que ser algo perverso -como un alumno de Sócrates- para atreverse a mirar a la propia alma cara a cara, con desparpajo.
 
Hoy he encargado las Memorias de Ruano. A una librería de viejo, por supuesto.

1 comentario:

  1. Entre, Senhor Jesus Cristo em minha casa e permaneça para sempre. Todos nós O envolvemos em faixas de amor de coração ❤️




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