miércoles, 11 de septiembre de 2019

11 de septiembre

7 de la mañana. Las farolas proyectan sus luces amarillentas sobre las jacarandas arremolinadas por el viento. No se puede decir que haga frío, pero sí fresquito. El horizonte comienza a teñirse de un rosa muy poco homérico. Es un rosa discreto y grisáceo, de día de labor. Parece que hace nada que yo iba a estas horas a la playa a darme un baño para poder ver después el encierro en la tele.

Ayer estuvo Ferran Sáez en la sala capitular del ayuntamiento del Masnou, dando una conferencia sobre identidades en la víspera del 11 de septiembre. Dijo, como suele, cosas interesantes con un tono entre coloquial y erudito que maneja muy bien y planteó una pregunta seria: ¿Son compatibles la nación y la mundialización? Yo respondía indirectamente a esta misma pregunta hace unos días desde las páginas de El Mundo: "Si los flujos (de mercancías, capitales, personas y nubes tóxicas) son más importantes que las fronteras, la legitimidad de las instituciones políticas está en riesgo".

Con respecto al 11 de septiembre, dos consideraciones.
 
La primera de Pla, que en un pasaje de su Cambó y refiriéndose, supuestamente, a un momento concreto del naciente catalanismo,  escribe:  “...no confiant veure realitzats els seus ideals, tingueren un gran afany en veure’ls pintats”.

La segunda del ambiguo Iliá Ehrenburg. Cuenta en sus Memorias  que en julio del 36, tras la derrota -provisional- de la insurrección militar en Cataluña, se recluyó a los principales insurrectos en el crucero Uruguay, que hacía las veces de cárcel flotante en el puerto de Barcelona. Buena parte de la población pedía la cabeza de los detenidos, pero había algunas buenas personas que proponían en las Ramblas una solución más filantrópica: Había que enviar a los diez republicanos catalanes más inteligentes a dialogar con los militares sublevados a fin de hacerles ver sus errores y convencerlos de que entraran a formar parte de una comuna.  

Ya ha amanecido. El cielo, gris y bajo. Dan ganas de volverse a la cama.
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2 comentarios:

  1. "Orwell states that it was in Spain that he saw for the first time “newspaper reports which did not bear any relation to the facts, not even the relationship which is implied in an ordinary lie … great battles reported where there had been no fighting, and complete silence where hundreds of men had been killed … troops who had fought bravely denounced as cowards and traitors, and others who had never seen a shot fired hailed as the heroes of imaginary victories … I saw, in fact, history being written not in terms of what happened but of what ought to have happened according to various ‘party lines’."

    https://www.drb.ie/essays/the-glimmer

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