miércoles, 27 de febrero de 2019

Si hubiese triunfado...

- ¿Mis cómplices? ¡Francia entera, señor presidente y vos mismo si hubiese triunfado!

Pero no había triunfado y por eso mismo el tribunal lo consideró el principal responsable del intento del golpe de Estado contra Napoleón del 22 de octubre de 1812, y lo condenó a ser fusilado aquella misma noche.

Al conocer la noticia, su hermana abrió la cajita que él le había entregado cuando tenía 14 años, con la orden de no abrirla hasta su muerte y quemar posteriormente la nota que guardaba en  su interior. El texto, escrito con sangre, decía: "Llegaré a mariscal de Francia o pereceré. En París, la noche del 12 de septiembre de 1768. Firmado: Claude François de Malet."

Entre los que conspiraron junto a Malet se encontraba un personaje oscuro que se hacía llamar Comagno, pero que en realidad era un compostelano llamado José Fernández Caamaño, un aventurero que comenzó siendo cura en un pueblecito de Lugo y tras probarse todas las chaquetas políticas y pasar diferentes temporadas en prisiones de Francia, urdió con Malet un intento  descabellado de golpe de Estado que, sin embargo, a punto estuvo de triunfar. El 22 de octubre de 1812 hicieron circular por París la noticia de que Napoleón había muerto en Rusia, imprimieron órdenes falsas con las cuales liberaron a varios antibonapartistas de las cárceles, detuvieron al ministro del interior, se incautaron de la prefectura de policía -donde se instaló Caamaño- y, cuando el triunfo parecía inminente, todo el plan de hundió porque un avispado oficial del Estado Mayor se dio cuenta del embuste. 

Caamaño fue preso y a partir de aquí lo que sabemos de él es fragmentario. Durante el reinado de los Cien Días pasó a Londres, donde permaneció 5 años, tras los cuales se instaló en Málaga acompañado de una joven inglesa (que más tarde lo abandonó para marcharse con un comerciante malagueño). Entre 1829 y 1931 vivió en Madrid. Regresó a Francia. Luis Felipe le concedió una asignación para realizar prospecciones arqueológicas que se gastó en viajes frívolos por Europa. Volvió a París y se hizo cargo de la parroquia de Santa Pelagia. Y no sabemos nada más de él.

2 comentarios:

  1. !Vaya "figura"!

    ¿No sabe usted si también llegó a ser formador pedagógico o dio conferencias sobre pedagogía innovadora?

    Todo un campeón...

    José

    ResponderEliminar
  2. Stefan Zweig en "El mundo de ayer" cuenta cómo, pese al optimismo de sus amigos, ve los síntomas de que el nacionalsocialismo está penetrando en la opinión pública austriaca. Por eso dice: "Había estudiado demasiada historia, y escrito sobre ella, como para no saber que la gran masa siempre se inclina hacia el lado donde se halla el centro de gravedad en cada momento".

    Ciertamente, la historia está plagada de "adhesiones incondicionales" con un efecto secundario: la amnesia en función de la deriva de los acontecimientos.

    Ser un libertador y o un canalla depende sólo del éxito de la intentona. La cuestión es saber cuándo se levanta la sesión realmente.

    ResponderEliminar

Pues aprovechando la noche electoral...

... les invito a esto: Me siento un enano entre dos grandes y un mal cristiano entre dos buenos cristianos... a pesar de todo he ac...