miércoles, 27 de febrero de 2019

La canción del pirata... contable

La muerte, esa desnarigada impertinente, sorprendió a Espronceda escribiendo un discurso en defensa de la rebaja de tarifas en la importación de lanas peinadas. Sospecho yo que eligió el momento con alevosía, para demostrar que no hay vida que quepa en un poema.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

¡Viva Sertorio!

 El camarero del Petit Café me dice que no para de sudar, que se engancha por todas partes, que parece un cromo. Intento no quejarme, pero l...