domingo, 23 de diciembre de 2018

Meditaciones

Marco Aurelio comienza sus Meditaciones por donde hay que comenzar las cosas serias, por los agradecimientos.

Pasa revista a todos los que le han permitido ser, no tanto emperador de Roma como un hombre adulto que sabe contemplar el horizonte de su vida sin vergüenza ni temor, destacando a su padre adoptivo y a su maestro.

A su padre adoptivo, el emperador Antonio Pío, le debe "el amor al trabajo y la tenacidad", y a su maestro, el filósofo estoico Rústico, haber aprendido a leer con precisión, a no contentarse con una comprensión a la ligera de las cosas y a no asentir rápidamente a los argumentos de los que hablan demasiado.

Leo el párrafo, cierro el libro y divago. Tengo muchas e importantes cosas que agradecer a muchas personas, ciertamente, pero entre ellas no acabo de encontrar a un Rústico.


1 comentario:

  1. En alguna de sus novelas cuenta Javier Marías que su padre les había enseñado a él y sus hermanos, cuando creían que habían entendido algo, volver a pensarlo de nuevo, cuidadosamente.

    ResponderEliminar

Mañanica de san Juan

Sí, ya sé que tengo casi abandonado este diario, pero, pero yo no tengo la culpa de que el día tenga solo 24 horas. Intentaré recuperar el h...