viernes, 4 de febrero de 2011

Aforismos V

Me miro en esa foto de hace diez años. La señalo y digo: “Yo”. El código penal se fundamenta en la confianza de que sé lo que he dicho.

Pensarse y decirse “yo” es jugar con la ilusión de encontrar la imagen fija de uno mismo en la corriente del río que nos refleja.

Más me sé a mí mismo con el “se” del sabor que con el “sé” del saber.

El sí mismo es una cuestión de confianza.

Es persona quien es visto como tal.

Cada cual es según lo que ama.

Los enamorados tienen a creerse copropietarios del alma de la persona amada.

6 comentarios:

  1. Éste: "Cada cual es según lo que ama", me ha dado especial miedo.

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  2. También podría haber dicho "según lo que odia". El amor es anhelo de proximidad y el odio de distancia, pero al fin y al cabo... Yo creo que las parejas, a partir de los veinte años de convivencia comienzan a mimetizarse físicamente.

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  3. "Libre te quiero, pero no mía", cantó Amancio los versos de Agustín, con esa insustituible adversativa. Y así ha de ser.
    Sobre esa mimetización siempre he dicho lo de "dos que duermen en la misma cama, se les queda la misma cara", que ya no sé si es invención mia o dicho popular.
    P.D. Gregorio, esas investigaciones paradoxianas que me sustentan me han llevado a los "ajos de Corella", que tienen más historia de lo que de los ajos puede esperarse, aunque el hecho de que exista el salmantino ajo "lígrimo" ya se ve que sí que da de sí. ¿Los conoces? ¿Los usas?

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  4. Bueno don Juan: Yo creo que cuanto más se valora algo más se quiere poseer. Pero a veces decimos que preferimos las uvas verdes.
    "Por los ajos de Corella!" es un juramento muy galdosiano. Una jota les dedicó Raimundo lanas. Dicen que tienen diferentes efectos en machos y en hembras.

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  5. Me inquieta enormemente el antepenúltimo. Los totalitarismos empiezan por no reconocer como personas a ciertos ciudadanos y luego la cosa termina en los Läger o el Gulag. Ya sé que no va por ahí pero el resquicio que se abre es vertiginoso.

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  6. Gabriel: Es por ahí por donde voy... pero me parece que nuestras conclusiones son distintas. La persona siempre lo es en relación a alguien que la reconoce como tal. Aristóteles no tenía ningún inconveniente en incluir entre los instrumentos de labranza a los esclavos junto a los bueyes.

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