jueves, 3 de febrero de 2011

Aforismos IV

Era tan ateo que ningún dios creía en él.

Los santos que nunca tuvieron ocasión de pecar son recibidos en el cielo con un poco de lástima.

La realidad: Lo que no hay manera de desprenderse de la suela del zapato.

Cada vez que tiramos la realidad por la borda es que nos hemos olvidado que la llevamos atada al cuello.

Nada teme más el escéptico que ser ejemplo para alguien.

El nihilismo sincero sólo puede ser invisible.

Efectivamente, parece que uno se va haciendo anciano a medida que se va adentrando en su pasado, hasta perder de vista el horizonte del futuro.

Toda filosofía se reduce a una inmensa añoranza de realidad.

Cuando la realidad nos llega al cuello tendemos a pedir un flotador a nuestros sueños.

Pensar es tropezar

La caverna platónica –y esto es algo que Platón ya sospechaba- también tiene sus cloacas.

Entre nosotros no ha habido heideggerianos notables. No podía ser de otra manera. A nosotros lo que nos inquieta no es la cura, sino la sine-cura.

La teleología, en cualquiera de sus formas, es un ejercicio de autocompasión.

Un buen maestro no tiene método. Él es el método.

A los que se ponen, bien o mal, a filosofar, no tarda en crecerles un pequeño filósofo-rey en la punta del cálamo.

La verdad es a veces el maquillaje del cansancio. Buscamos a tientas o con lupa y allá donde, agotados, nos decimos “hasta aquí llego”, solemos encontrar un fundamento.

8 comentarios:

  1. D. Gregorio, estoy totalmente con usted en que la filosofía es una añoranza intensísima de la realidad, y creo también que hay un amor correspondido en todo esto, lo que podemos comprobar al día de hoy: también la realidad añora a la filosofía.
    Fantásticos aforismos, puede darnos todas las entregas más que se le ocurran

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  2. Se acabó (parece).

    http://mideast.foreignpolicy.com/posts/2011/02/02/game_over_the_chance_for_democracy_in_egypt_is_lost

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  3. No hay antepenúltimo malo, en efecto. Lo hago mío porque me hago en él cada día.(Y ojo con las erratas tipográficas de las que dejan perdidos...)

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  4. Me ha encantado lo de la verdad como maquillaje del cansancio.Pero también me ha asustado una barbaridad, porque la imagen que me ha aparecido es, justamente, el desplome por agotamiento perfecto, la muerte.Me he visto diciendo "hasta aquí he llegado, esta es la verdad, mientras la palmaba.Y, efectivamente, no se puede negar que lo sea, pero acojona y deprime muchísimo.

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  5. Dhavar: Heidegger diría que en eso (en aceptar el acojone como hábitat natural) consiste la autenticidad; Strauss sugeriría irónicamente que la política es la tecnología de la distracción de este acojone.

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  6. Ahora entiendo porque me gusta tanto la política.

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  7. Lola: Tenemos la obligación moral de defender la dimensión terapéutica de la política... incluso contra los hechos de no pocos políticos (el pecado de las horas bajas... de esto ya hablaremos otro día). Por otra parte, sean cuales sean los males de nuestros políticos, cada vez lo tengo más claro: cuanta más gente conozco, mejor me caen nuestros políticos.

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El landismo dramático

El landismo dramático, en El Subjetivo.