viernes, 29 de enero de 2016

Foticos

El martes, comida con Emili Manzano.
- Emili, ¿por qué hay gente que lee y gente que no?
- Eso es un gen.


El miércoles en La Central, con Quiñonero, presentado por Jordi Amat, que ha hecho una magnífica tesis sobre Gorkin, así que está condenado a aparecer más veces en este café.

El jueves, incitado por la Anna Manso ("La peor madre del mundo") estuve hablando en el Colegio Nuestra Señora de Lourdes de que se vive como se lee. Y cité, claro, está, a Emili Manzano.


El viernes en Valencia a perorar sobre la felicidad, que es una canción de verano. Y después durante
un rato fui feliz: el rato que duró mi vista a los íberos.






7 comentarios:

  1. Vitrinas: Hay piezas muy lejanas en el tiempo que se hacen contemporáneas, las entendemos muy bien.
    Última vitrina: El gran envidioso incluso rapiñó para sí uno de los signos gráficos más universales y positivos, un símbolo precioso mancillado y pervertido para siempre.

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    1. A mi me interesa mucho la decoración de la cerámica ibérica. De ahí que cada vez que tengo ocasión, me recluyo con ella a hacer mis ejercicios espirituales.
      Respecto al símbolo: sí, desgraciadamente, nos volvió negro el sol.

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    2. Estas vajillas del llamado estilo Liria-Oliva son extraordinarias. Por el rico esquematismo de su decoración y, al mismo tiempo, por lo expresivas que son sus figuras. Los dibujos de La Chunga me los recuerdan, y seguro que nos ocurriría lo mismo con dibujos del denominado outsider-art. Una relaión de pincipios estéticos que los emparenta, como ya puso en valor Jean Dubuffet y su art-brut.

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  2. La llamamos decoración por darle un nombre. Lo que se representa ahí parecen ser ciclos mitológicos que no sabemos interpretar por desconocer las historias que se esfuerzan en vano en recordarnos. Roto el vínculo entre las palabras y las cosas, los motivos pintados se presentan a nuestro gusto "art-déco" como "mera" decoración.

    E. García Vargas

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    1. Efectivamente es así, pero... independiente de cual fuera su sentido originario hay algo en estos motivos que nos reclama con fuerza.

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    2. ¡Por supuesto! Lo consigue el arte egipcio aún ignorando su significado, y cuando llegamos a saberlo la fuerza de esas imágenes no se altera en lo esencial. ¿Acaso nos fascinan más los murales de Taüll al conocer su significado? Para un arqueólogo o historiador no es lo mismo, pero como piezas estéticas da igual que los códigos iconográficos los sepamos a no. Nos seducen Tàpies y Twombly con independencia de la interpretación que les demos. La misteriosa música de Ravel nos emociona sin saber nada más.

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  3. Sí,claro. Supongo que es arte precisamente porque nos reclama con fuerza por encima de su significado originario (que no será tan decisivo si podemos prescindir de él). Lo que pasa es que el arqueólogo tira al monte, qué le vamos a hacer.

    Enrique García Vargas

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