sábado, 29 de junio de 2024

Pies

 I

Amanecer lento, sin que se asome el azul del cielo al nuevo día. Una amorfa densidad de nubes grises parece anunciar un chaparrón inminente, pero que se demora. Por la ventana me entra una brisa fresca, muy agradable.

II

Me escribe B. desde París: "Nous vivons ces jours-ci dans une atmosphère délétère, en attente de la catastrophe annoncée".

J., que es judío y francés, aunque vive en Barcelona, me dice que va a votar lo que hasta hace poco le resultaba inimaginable, a Le Pen.

III

Sin dramatismos, solo con actitud notarial: La vida, vista desde la perspectiva en que la naturaleza ya no es lo que empuja, sino lo que espera: Del arado a la guadaña. 

IV

Y Macron se ha segado los pies.

V

Creo que lo que mantiene en pie a las cosas humanas es nuestra poca memoria. Gracias a que somos tan desmemoriados hay tantas cosas que parecen originales.

VI

Por no sé dónde escribe Unamuno que la educación consiste en poner a un hombre en pie. Hoy lo cancelarían por masculinidad tóxica.

jueves, 27 de junio de 2024

¿Te acuerdas cuando...?

 I

He ido esta mañana al estanco a hacer la Primitiva. Ha entrado justo antes que yo un señor que rondaría los 80 años. Ha preguntado cuánto le podía tocar si le daban el boleto ganador de no sé qué juego. La estanquera le ha dicho que 17 millones. "Por esa cantidad, yo no juego", ha dicho el señor. Se ha dado media vuelta y se ha ido. Así que le estanquera y yo hemos tenido tiempo para desarrollar un mínimo tratado de antropología lúdica de urgencia.

II

Junto al estanco está el bar de los desahuciados, gente que se caracteriza por compartir sus problemas con la verticalidad. Esta es la santa alianza de los marginados.Viven de espaldas al pueblo y el pueblo vive de espaldas a ellos. Pasamos junto a ellos sin atrevernos a mirarlos de frente. 

III

Esta mañana ha aparecido Lola en la Plaza de Ocata. Traía su novela recién salida del horno:

Curiosa cosa esta de la amistad, que te hace alegrarte de las alegrías ajenas como si fueran propias. Mejor dicho: porque son propias. Hemos hablado de lo divino y de lo humano y hemos enhebrado también nuestra pequeña antropología de la terraza de un café en una plaza de pueblo, pequeña ágora del sentido común. ¡Cuánto le debemos a la gente sencilla con sentido común! Son los que se mantienen despiertos en la frontera. Ellos no lo saben y es precisamente esta ignorancia de la relevancia de su papel la que otorga relevancia a su conducta.

IV

Por la tarde he ido de compras con mi hijo y ha estado bien. No hemos hecho antropología de nada. Nos hemos limitado a estar juntos y a poner de vez en cuando la palma de la mano sobre el hombro del otro. 

V

Llamadas. Varias de la correctora de mi próximo libro, consultándome detalles relevantes. Varias del diario ARA sobre dos o tres frases de mi próximo artículo. De Emilio del Río, que quiere saber si estoy libre el 4. De nuestras mujeres, que nos transmitían su parecer sobre las fotos de nuestras posibles compras. Del pasado que se inmiscuía de repente en nuestro recorrido con aquel "¿Te acuerdas cuando...?".

miércoles, 26 de junio de 2024

Naturaleza e historia

 I

Viaje relámpago a Lleida, a hablar de educación con grandes profesionales que han hecho de la cordialidad un hábito. Salía de casa a las 7:00 y estaba de vuelta a las 14:00. Hoy los tiempos adelantan, como decía don Hilarión, que es una barbaridad. Antes de salir de casa he enviado un largo artículo para ACEPRENSA y, al poco de volver, he enviado otro bastante más corto, al Ara. Me gusta escribir en catalán, aunque mi catalán tiene una deriva navarra muy marcada. 

II

Me han llegado los dos tomos de las Obras escogidas de Antonio Alcalá Galiano, incluidas en la monumental Biblioteca de Autores Españoles de la Colección Rivadeneira. ¡Ya tengo entretenimiento literario para el mes de julio!

III

Tengo la creciente sospecha de que todo lo que llamamos cultura no es sino una tecnología de ocultación de la naturaleza. Los hombres no sabemos vivir en condiciones de absoluta realidad y, por eso, no cesamos de construir mentiras verosímiles que son las que conforman el mundo de las cosas humanas. Disponemos, sin embargo, de un sentido de la realidad, que es la razón. Pero hay que usarla con cuidado porque, como decía Donoso, que vio esto mejor que nadie, hay una profunda afinidad entre razón y locura. Esta locura es el cinismo.

IV

La tecnología de ocultación más eficaz que hemos construido es la historia (y sus relatos), que es el intento de ocultar el dominio imperialista del tiempo anónimo y su voracidad nihilista.

V

El historicismo es la entrega a la historia para huir del tiempo. Y aquí hay que reconocer los éxitos de la izquierda para crear las religiones laicas del presente. Tengo que tirar de este hilo.

VI

CEU-CEFAS publica cada trimestre unos Cuadernos, muy bien editados, que tratan, en sentido amplio, de filosofía política. El del presente verano está dedicado al conservadurismo, y allí aparecen las firmas de Fantini, García-Máiquez, Pitt, Calleja Rovira y un servidor. Me siento magníficamente bien acompañado.

martes, 25 de junio de 2024

Audífonos y otras cosas incordionas

 I

Los residuos de la noche de San Juan. ¿La famosa «ecoansiedad» era esto?


Sospecho que los compromisos éticos de la juventud están muy sobrevalorados.

II

Ayer por la tarde, para entretener un rato la ociosidad de una día largo, di una vuelta con el coche. Al regresar, aparqué casi en frente de mi casa y me dispuse a pasar un buen rato leyendo en la terraza. Llevaría una hora de lectura cuando llamaron al timbre. Me asomé desde la terraza y vi a dos mujeres policías. Muy intrigado, pregunté qué pasaba y la policía a la que le cayó mi inquietud en picado dio un grito. Esperaba que la respuesta a su llamada le llegara por el interfono y le vino de lo alto. Cuando se repuso me preguntó si ese coche aparcado en frente de mi casa era el mío. «¿Le pasa algo?» «Sí, que se lo ha dejado usted en marcha» Por lo visto, un vecino se había dado cuenta y en vez de llamar a mi puerta, llamó a la policía. El coche estaba bien cerrado y en marcha. No es la primera vez que me pasa. Simplemente mi sordera, tan voluble, hay veces que me impide escuchar el ruido del motor y me olvido de apretar el botón de apagado. De todo esto saqué varias conclusiones. La primera, que en todo vecindario hay, al menos, dos vecinos raros; la segunda, que cuando a las 21:00 cogiera de nuevo el coche para ir a buscar a mi mujer a la estación de Sants, estaría tan fresquito; la tercera, que igual tengo que hacer caso al otorrino y mirarme un audífono.

III

Todo el mundo me dice que los audífonos modernos son una maravilla tecnológica y que es muy fácil controlarlos por el móvil. En mi caso, la perdida auditiva va acompañada de unos acúfenos muy puñeteros. Tanto la capacidad de audición como el jaleo de los acúfenos varía a su antojo, con lo cual, como ya comprobé una vez, tengo que estar todo el día regulando el audífono, y, como soy un desastre para estas cosas, para el segundo día ya tengo todos sus mandos alterados y no puedo aclararme con lo que tengo que hacer. 

lunes, 24 de junio de 2024

La tontería no tiene cura

 I

Me acaba de hacer una entrevista un periodista que se la había preparado a fondo y les aseguro que ser entrevistado por un buen profesional es un lujo... no muy habitual. Un buen profesional sabe situarte frente a tus convicciones para descubrir en ellas alguna fractura. Es decir, te hace pensar.

II

Noche de San Juan. Cena abundante. Bebida aún más abundante. Coca. Petardos, bengalas y toda esa increíble variedad de explosivos de precios desorbitados que tanto nos gustan. Esta es una de esas noches en que es inevitable echar la vista atrás y recordar cuando los nietos eran más pequeños, aquel día en que... Todo explota y tras la explosión todo se desvanece en medio de la noche más corta del año. Lo que queda son detalles aparentemente menores, pero que se te han quedado pegados al alma.

III

He terminado «Narváez y su época" de Jesús Pabón y comienzo «Godoy: El hombre y el político», de Carlos Seco Serrano, discípulo de Jesús Pabón. Algún año terminaré esto que tengo entre manos desde que publiqué «La imaginación conservadora».

IV

Me quedo con una imagen de Narváez distinta de la que tenía y pensando en cuánto ha recortado nuestra historia a su antojo la historiografía liberal, primero, y marxista, después. Merecemos otra historia. Una historia que no nos haga daño, que no esté escrita contra nadie y, más aún, que ame profundamente su objeto de estudio.

V

Un detalle. Cuando Narváez supo que su gran amigo Luis Fernández de Córdova iba a formar gobierno, le dio un solo consejo: que no entrara en él ningún tonto; porque la tontería no tiene cura y, además, se contagia.

domingo, 23 de junio de 2024

Formas de la vida feliz

 I

Un perro corre por la playa al atardecer. Corre con toda su energía por la línea en que las olas, mansas, mueren en la arena. Corre con toda su energía como si todo lo que le pidiera la vida fuera correr, perderse en la intensidad de su ejercicio y olvidarse de todo lo demás. Corre como si la felicidad fuese el regalo de un olvido que el esfuerzo físico hace posible. Va y viene asustando a los últimos bañistas sin hacer el más mínimo caso al hombre que lo llama.

II

Cuando Ortega habla de las formas de la vida feliz nombra en primer lugar la carrera.

III

Durante unos meses anduve dudando sobre mi tesis doctoral. La alternativa triunfante fue la «República» de Platón; la desechada fue la de las formas de la vida feliz.

IV

No son muchas las formas de la vida feliz. Son muchas más las formas de la vida desdichada.

V

Esta noche es la verbena de San Juan. Hogueras, coca y petardos. En mi pueblo se comían -¿se seguirán comiendo?- caracoles "a la tabla", sin duda la forma más sucia de comer caracoles. Sobre una tabla con sal se ponen los caracoles boca a bajo. Sobre ellos se extiende una capa de carrizo y de le da fuego. Cuando se ha consumido, hay que buscar los caracoles entre la ceniza, mojarlos en una salsa picante deliciosa y comerlos. En la memoria también se construyen imágenes de lo que creemos que fueron formas de la vida feliz. ¿Lo fueron? No lo sé, pero la añoranza construye pasados con los materiales que ella misma se proporciona.

sábado, 22 de junio de 2024

Textos

 I
Me decía David Cerdá en Sevilla que leo libros raros. Yo prefiero pensar que leo libros que se han hecho raros a su pesar. 

II
Leo unos apuntes de Miguel Morayta (1834-1917) sobre la juventud de su íntimo amigo Emilio Castelar, el gran orador. Asegura que muchas familias tenían enmarcados en sus casas párrafos enteros de sus más importantes discursos. 

III
Hoy tendríamos fotos del político, en absoluto sus discursos. Se me puede decir que los adelantos técnicos hacen mucho más fácil y asequible la reproducción de imágenes que en tiempos de Castelar, pero, sea por las razones que sea, nuestros bisabuelos guardaban, lucían y memorizaban, párrafos enteros de los principales discursos de los políticos a los que admiraban, mientras que nosotros, si guardamos y lucimos algo de ellos, son sus fotos.

IV

Los textos envejecen más lentamente que los retratos. Nosotros hemos visto envejecer a todos nuestros ídolos. Estamos rodeados, de hecho, de tumbas de nuestros héroes muertos. Los textos importantes siguen ahí, aunque no sean muchos los que los lean. La cultura de la imagen es, pues, una cultura melancólica; mientras que la del texto es más afirmativa y menos evanescente. 

V

Curiosamente hay muchas personas que entienden los textos en analogía con las imágenes y nos aseguran que todo lo pasado ha caducado y que el presente ha de ser observado desde el presente, que el pasado no nos enseña más que la lección fatal de la universal obsolescencia.

VI

Entender el texto en analogía on la imagen es no entenderlo. 

VII

El historicismo es la ideología que nos anima a poner los ojos en el texto con el mismo hábito decorativo con que los ponemos sobre una imagen.

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...