sábado, 10 de mayo de 2008

A Pau Llanes, arterapista suicida

Esperanza.

Quiero que seas

la última palabra

de mi boca.

La mortaja de sol

que me cubra y resuma.

Como en la despedida sólo hay bruma

en el entendimiento

y hasta el aliento traiciona a la voluntad,

grito ahora tu nombre a los cuatro vientos.

Te juro, mientras puedo, lealtad

por toda la vida y en todos los momentos

MIGUEL TORGA, Canto libre del Orfeo Rebelde



Gervasio Sánchez, en su discurso de recepción del Premio Ortega y Gasset de Periodismo, ha dicho lo siguiente: "Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad".

Quizás el mejor anuncio que he visto en mi vida

viernes, 9 de mayo de 2008

Filosofía y trivialidad

La palabra “trivial” es muy curiosa. Significa, como todo el mundo sabe, “vulgar” o “manido”. Lo trivial es lo que se encuentra en todos los lugares. O sea, el lugar común. Pero esta palabra esconde un significado menos evidente o trivial. Lo “trivial” es también, y este es su sentido etimológico, lo que se tri-furca, es decir, el camino que se divide en tres vías diferentes. Lo trivial es entonces la aporía.

¿Es la aporía lo más trivial?

El verbo “poreuo” significa en griego “caminar” o “hacer camino”. Con la partícula privativa “a-” delante indica que ya no se puede seguir adelante, que se ha llegado a un lugar en el que estamos perdidos, por ejemplo a un tri-vial sin indicaciones.

Y eso es lo que nos pasa exactamente cuando nos interrogamos por las cosas triviales, que nos quedamos con la boca abierta, en la aporía.

Llueve en Ocata y justamente cuando estoy acabando este post, un mail me informa que Hezbollah se ha hecho con el control de Beirut oeste.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Burdin Jaun que estás en los cielos


Burdin Jaun, el Señor del Acero, es un superhéroe ibérico que yo creía que había caído completamente en el olvido. Pero hace pocos días Sonia Blanco lo recuperó en su blog y me he animado a reivindicar desde aquí su inmensa figura. Merece un lugar muy alto en nuestra memoria, no inferior, desde luego, al de ningún superhéroe de Marvel. Es cierto que por España andaba en sus tiempos otro superhéroe, Superlópez, pero este es otro cantar.

A lo que iba: Hay que reivindicar a Burdin Jaun.

Jamás super héroe alguno tuvo un pasado más prosaico. Mucho antes de ser un superhéroe, había sido pelotari y sindicalista de Altos Hornos. Y con esto ya está casi todo dicho. Falta añadir que, víctima de un politiqueo macabro, fue arrojado a una fundición y dado por muerto. Y aquí comenzó el mito. Lejos de morir, la exposición a la combinación de todo tipo de residuos a una enorme temperatura, fue la causante de una alteración atómica en su organismo gracias a la cual renació de sus cenizas convertido en un invencible "hombre de hierro", que eso es lo que significa Burdin Jaun.

A partir de este momento Burdin Jaun apuesta decididamente por el Bien en un Euskadi feudalizado, dominado por un dictadorzuelo que se hace llamar “El gran Dakari” y que está protegido por una guardia pretoriana llamada Legezaintza. Evidentemente, toda semejanza con la realidad no es mera coincidencia. Por si no fuera El gran Dakari un enemigo considerable, Burdin Jaun tiene también que vérselas con otros malos malosos de misérrima calaña, como ultraecologistas y feministas radicales.

Creo que con esto es suficiente para elevar a Burdin Jaun a los altares de la mitología.

Más información: AQUÍ.

martes, 6 de mayo de 2008

Fiebre del sábado noche


Ya me perdonarán ustedes, pero no he podido evitarlo. Esta foto me perseguía y al final ya se sabe, no hay mejor manera de evitar una tentación que caer en ella. No la traigo aquí por lo que pueda tener de humorismo friqui, sino por ser la foto más triste que he visto en mucho, mucho tiempo. Aunque por otra parte el friquismo es la forma cutre de la tristeza contemporánea. O eso me parece a mi. Hay una pobreza de la alegría que es la miseria más triste, porque en lugar de compasión provoca una media sonrisa despectiva que no da ni para medio mal chiste y se olvida pronto. Entre los pobres hay muchas, muchas clases.

Miró i Ardèvol y el "generismo"

El señor Josep Miró i Ardèvol es un catalán intempestivo y a mi me gusta la gente intempestiva que no consume sus energías en la gesticulación. Es un político nacionalista de larga trayectoria, de los que participaron en la mítica “caputxinada”. Militante de Unió Democràtica de Catalunya, fue “conseller” en dos gobiernos de Pujol… y actualmente es comentarista de la COPE. Anda ahora comprometido en un intento de articular un pensamiento cristiano moderno (cosa que no significa progresista, sino que de respuestas a los nuevos problemas que se encuentran en la calle). Una de los primeros frutos de este esfuerzo es un ensayo que acaba de publicar con el título de “El retorn de la responsabilitat”. Me lo estoy leyendo con intensidad, es decir, sin parar de hacer comentarios por los márgenes. Por cierto, esta manía mía de llenar de comentarios los libros que leo es la que me convierte en un usuario remoto de las bibliotecas.

Básicamente este libro es un alegato a favor de la familia tradicional de padre, madre e hijos, institución que, por lo que parece, sólo puede ser defendida con la cabeza alta por las gentes de derecha, como Miró i Ardèvol o Luc Ferry, cosa que hacen desde perspectivas muy diferentes, pero en el fondo confluyentes.

Me gusta la diferencia que establece Miró i Ardèvol entre feminismo y “generismo”. El feminismo sería la ideología que defiende la condición femenina, mientras el generismo sería la ideología que defiende que toda condición sexual es un producto de la cultura, es decir que la sociedad y la cultura hacen al hombre y a la mujer, y no la naturaleza. Y si existiese algún rasgo natural en el género, eso no significaría que fuese naturalmente humano. La “naturaleza” sería para el generismo el opio del pueblo, el gran monstruo a reconstruir.

La base del feminismo sería la convicción de que la naturaleza nos hace –al menos de manera muy mayoritaria- hombres y mujeres, mientras que la base del “generismo” se encontraría en la tesis de Freud del “polimorfismo sexual” del niño. Según esta perspectiva (que sólo puede deducirse, por cierto, de un Freud leído muy sesgadamente) el deseo infantil es indefinido o, mejor, pluridireccional, y la sociedad lo encauza hacia determinados objetos. Por lo tanto la liberación sexual implicaría la recuperación de esa pluridireccionalidad. Y, al mismo tiempo, esta recuperación llevaría aparejada una radical transformación social pues acabaría con la estructura familiar y, con ella, con la sociedad capitalista.

Me parece a mi que Miró i Ardèvol carga en exceso las tintas al desvelar una supuesta conspiración ideológica del “generismo” contra la sociedad del bienestar mediante la destrucción de los valores familiares. Pero, más allá de las críticas que se le puedan hacer, lo que me resulta curioso es que sea la derecha cristiana la que, básicamente, se atreva a poner en cuestión el mito postmoderno del “polimorfismo sexual”.

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...