domingo, 13 de agosto de 2006

Últimos hallazgos de la arqueología búlgara

Encontrada una daga de oro del 3.000 a.C. en una tumba tracia

En el interior de una tumba de Dubovo, en la parte central de Bulgaria se ha hallado, junto a varios centenares de objetos de oro, una daga de oro de 16 cm, del 3.000 antes de Cristo. Según Bozhidar Dimitrov, del Museo Nacional de Bulgaria, se trata de “un descubrimiento realmente sensacional (…). La daga, que creemos que está hecha de oro y platino, perteneció probablemente a un gobernante o a un sacerdote de Tracia". Dimitrov ha añadido que ni tan siquiera en Troya han aparecido objetos semejantes.

Encontrado el pendiente de oro que posiblemente es el más antiguo del mundo

En una campaña arqueológica desarrollada en Hotnitsa, en la región de Veliko Turnovo, ha aparecido un pendiente de oro del séptimo milenio antes de Cristo, que puede considerarse 2.000 años más antiguo que el más antiguo conocido hasta el momento. Tiene forma de espiral, pesa cuatro gramos y es de oro macizo de 24 quilates.

En el mismo lugar fue hallada una estatuilla de una figura femenina de mármol (muy probablemente una diosa) que data de finales del quinto milenio antes de Cristo.

¿Un pictograma de hace 7.000 años?

El arqueólogo búlgaro Nikolai Ovcharov muestra una tablilla de barro con un pictograma que data de comienzos del quinto milenio antes de Cristo. Ovcharov sugiere la arriesgada tesis de que puede tratarse del prototipo de la escritura lineal A. La tablilla mide 7 centímetros de alto y 8 centímetros de ancho, tiene un grueso de 1,3 centímetros y está dividida en cinco campos con símbolos separados por líneas horizontales y verticales.

No voy a plantear aquí ninguna teoría sobre si el origen de la escritura puede datarse hace 7.000 años en tierras de la actual Bulgaria, pero para vuestra información os diré que anteriormente ya habían aparecido otras piezas con signos que parecen pictogramas. Una es la tablilla de Gradeshnitza (en el distrito de Vratsa), que es del mismo periodo que la anterior.

La otra, posiblemente un poco posterior, se encontró en Karanovo, cerca de Nova Zagora.

Más allá de las polémicas, lo realmente importante es que los hallazgos de los últimos años en Bulgaria (y los que sin duda nos esperan durante los próximos años) nos están obligando a reescribir las primeras páginas de la historia urbana europea.

Este post está dedicado a la historiadora búlgara Ruja Popova, entrañable amiga.

¿Para qué sirve la filosofía?

I

Todos comienzan a filosofar –escribe Aristóteles en su Metafísica- movidos por interrogación de si las cosas son como parece que son, como ocurre con los que contemplan los autómatas de los ilusionistas. Alejandro de Afrodisia explicó este pasaje añadiendo que Aristóteles llamaba admirables a los muñecos que parecen moverse por sí mismos, automáticamente.

II

En la entrada “Filosofía” del Diccionario de prejuicios de Flaubert: “Reírse siempre con sarcasmo de ella”.

III

En la entrada “Filosofía” deL Diccionario del diablo de Ambrose Bierce: “Ruta con muchos caminos, que conduce desde ninguna parte hasta la nada”

IV

Marx: “El hombre ordinario no cree anticipar nada de extraordinario al decir que hay manzanas y peras. Pero el filósofo, al expresar esta existencia de manera especulativa, ha dicho algo extraordinario. Ha hecho un milagro”

Marx: “Hay que dejara un lado la filosofía; hay que saltar fuera de ella y afrontar como un hombre sencillo y corriente el estudio de la realidad… Entre la filosofía y el estudio del mundo real media la misma relación que entre la masturbación y el amor sexual”

V

Kierkegaard: “Lo que los filósofos dicen de la realidad es a menudo tan decepcionante como el cartel que puso en su tienda un mercader: ‘Aquí se plancha’. El que llevaba su ropa a planchar, se llevaba un chasco: el cartel estaba en venta.”

VI

Nietzsche: “La valentía de no retener ninguna pregunta en el corazón es lo que constituye al filósofo.”

viernes, 11 de agosto de 2006

El capitalismo es una idea buena que ha sido mal aplicada

Descubro, boquiabierto, en un informe de la Oficina Federal de Estadística, que tres de cada cuatro alemanes del Este están hoy convencidos de que "el socialismo es una idea buena que ha sido mal aplicada". Desconozco qué porcentaje, pero no tengo duda, oyendo algunos comentarios sobre Cuba, de que muchos europeos occidentales comparten esta opinión.

La del socialismo es una de esas ideas que los humanos generamos para inmediatamente blindarla contra cualquier asalto de la realidad. Suele haber en ellas un componente emotivo tan intenso que moviliza la esperanza, el coraje y la generosidad de sus devotos hasta el punto de estar dispuestos a sacrificarlo todo por ella, hasta la vida. Antonio Gramsci hablaba de los mártires del socialismo con una profundísima piedad, considerándolos moralmente muy superiores a los del cristianismo, puesto que no los animaba la fe en la vida ultraterrena, sino la esperanza en una utopía terrestre. Es este uno tema delicado, ya que los entusiastas idealistas de uno y otro signo no solamente han estado dispuestos a derramar su propia sangre, lo cual puede ser digno de admiración, sino que con excesiva frecuencia se han mostrado especialmente generosos a la hora de derramar la sangre de los demás, y esto ya es más preocupante.

En realidad lo que me llama la atención con respecto a esta fórmula es que nadie parece atreverse a aplicarla al capitalismo. Y sin embargo es del capitalismo del único sistema del que podemos decir con razón que es una buena idea (por)que (inevitablemente, es decir, esencialmente) es mal aplicada.

A pesar de la diversidad de experiencias de socialismo real, se supone que quienes han aplicado mal la Idea socialista son una camarillla gobernante que secuestró bajo siete llaves la espontaneidad popular, aniquilando de esta manera el poder redentor de la Idea. A pesar de la diversidad de experiencias de capitalismo real, se supone que quienes aplican bien la Idea capitalista son una camarilla que ha secuestrado bajo siete llaves la espontaneidad popular aniquilando de esta manera el poder redentor de la revuelta.

Ahora bien, si es cierto que existe una espontaneidad crítica en el seno del capitalismo, entonces o bien su camarilla directora ejerce su autoridad menos férreamente que la socialista, o bien esta misma espontaneidad crítica es intrínseca al capitalismo (al menos en sus formas democráticas) y entonces la protesta sería una forma natural de expresión del capitalismo (democrático) en tanto que buena idea que se aplica mal.

Cuando Bush llegó a Europa para conmemorar el 60 aniversario del desembarco aliado en Normandía, fue recibido con manifestaciones de rechazo en Roma y París. A Normandía llego también Putin (que representa una de las formas del capitalismo no democrático). Ni una sola persona alzó su voz contra él. ¿Quiere esto decir que para la conciencia pacifista europea los muertos de Chechenia valen menos que los muertos de Iraq? Es inimaginable que así sea. Lo que ocurre, simplemente, es que la conciencia pacifista europea, mayoritariamente antinorteamericana, está alimentada diariamente con la batería de imágenes proporcionada por los medios de comunicación capitalistas. Pero esto no quiere decir sino que el capitalismo democrático genera de manera natural una autoconciencia crítica de sí mismo. Y los manifestantes anti-Bush, que forman esta autoconciencia crítica, son tan esencialmente un fenómeno capitalista como lo pueda ser la Coca-Cola.

El capitalismo -democrático, insisto-, efectivamente, es una idea buena que no puede sino ser mal aplicada. El capitalismo (ese capitalismo que el marxista E.P. Thompson se negó a identificar con la mecánica del capital) es una buena idea precisamente porque tiende a favorecer las respuestas técnicas a los problemas cotidianos, convencido que a los problemas sociales se encaran mejor con sabiduría práctica (en tanto que son problemas técnicos) que con compasivas rasgaduras de vestiduras.

Ante la presencia del dolor, las buenas intenciones, en sí mismas, no nos hacen mejores, sino que nos convierten en narcisistas irresponsables si no las acompañamos de alternativas efectivas. Por eso pienso que gran parte de nuestras manifestaciones son una forma laica de confesión pública: confesamos abiertamente nuestra indignación y como penitencia nos legitimamos a nosotros mismos para seguir parasitando el sistema. El capitalismo es, pues una buena idea porque estimula tanto la autoconciencia crítica como la sabiduría práctica, pero está necesariamente mal aplicada porque ni hay ciencia capaz de programar la aparición de la sabiduría práctica necesaria para cada situación histórica, ni hay tecnología política capaz de controlar los efectos imprevistos que pone en marcha cualquier intervención política. Es una buena idea, sobre todo, por su incapacidad natural para generar adhesiones entusiastas colectivas.

jueves, 10 de agosto de 2006

La gran encisera

Barcelona, atardecer del 10 de agosto

I

Joan Margall escribió en 1909 su Nova oda a Barcelona. Sin duda estaba pensando en la Barcelona del momento, sacudida por tantos dramas. Pero ya se sabe que la poesía no es de quien la escribe, sino de quien la siente y, nada nos impide volver a sentir sus versos:

Tal com ets, tal te vull, ciutat mala:
és con un mal donat, de tu s'exhala:
que ets vana i coquina i traïdora i grollera,
que ens fa abaixar el rostre.
Barcelona! i amb tos pecats, nostra! nostra!
Barcelona nostra! la gran encisera!

Barcelona, atardecer del 10 de agosto

II
Yo amo a esta ciudad. La amo tanto que había decidido no emplear nunca el insulto de moda: “Barcelona es un parque temático”. Pero ya veis, he caído.

III

A modo de justificación diré que durante estos últimos días he tenido que patearme la ciudad y he acabado con barcelonitis. Es casi imposible que te sirvan un café decente en ningún sitio; y ya no digo un granizado o un helado. ¡Cómo añoro mis granitas italianas de mandorla! ¡Mis tes fredos con granita de limón, los expresos-expresos y, sobre todo, esos helados italianos, que más que helados son obras de arte!

IV

Cada vez soporto menos las hordas enrojecidas de los turistas. Me imagino que si nos condenasen a hacer turismo en las condiciones en que se hace, habría revueltas monumentales. Lo mismo les da comprarse un sombrero mexicano en la plaza de la catedral, que una muñeca con faralaes, peineta y mantilla en las Ramblas. ¡Cuánto sufrirían mis amigos nacionalistas ante este espectáculo si no hubiesen abandonado la ciudad ante el invasor armado de euros! ¿Cómo reaccionarían los sevillanos si sus turistas se empeñasen en comprar en la ciudad de la Giralda y la Torre del Oro reproducciones de la Torre Eiffel?

V

Viajar en el cercanías de RENFE debería aumentar la Gracia Santificante o, al menos reducir la estancia en el Purgatorio. Todo el mundo grita haciendo alarde de su voz, compitiendo con el volumen exageradamente alto de la música, supuestamente de ambiente, con que la RENFE quiere ganarse nuestra fidelidad. Todo el mundo empuja. Todos estamos dispuestos a clavarle el codo en el hígado a quien sea con tal de conseguir un asiento. En el viaje de vuelta dos muchachos turcos nacidos en Alemania hablan en inglés con un joven ruso cargado con bolsas de Zara. Los turco-alemanes comentan que los sex-shops de Barcelona son magníficos. El ruso está muy interesado por el contorno de sus bíceps. Todos van para Calella (internacionalmente conocida como "Calela"). ¿Y el aire acondicionado? ¡Pobre del que entre desprevenido en el tren! ¿Y por qué hay que ir al cine con chaqueta?

Barcelona, atardecer del 10 de agosto

VI

En el Carrrer de la Bòria ayudo a un par de ancianos a subir a la acera. Ya les cuesta caminar. La mujer se interesa por mi origen, me nota un acento catalán extraño. Cuando le digo que soy navarro me cuenta que su nuera, que es de León, se niega a hablar una palabra en catalán. "Ya se sabe -le contesto- que se consideran los reyes de la selva". La mujer me dice que sí, pero el hombre, muy digno él, me contesta que en esta vida lo más importante de todo es dejar que la gente viva a su manera. "Zapatero Gay", se lee en una pintada.

VII

Y huele. Barcelona huele a ingle. Según los entendidos en estas cosas, la pluviometría anual de Barcelona es similar a la de París. Seguramente, tal como se va anunciando, un día de estos nos va a caer encima en un par de horas la lluvia que tiene reservada París para todo el otoño y el invierno. De la limpieza prefiero no hablar. Hay calles que me duelen.

VIII

¿Y los precios? ¿Se han convertido los tres euros en unidad de medida catalana?

IX

Y, a pesar de todo, yo no cambio a esta mala bruja por ninguna otra ciudad del mundo.

X

Y hoy, amigos, 11 de agosto, mi hijo Guillem cumple un cuarto de siglo. ¡Se dice pronto! Y parece que era ayer. Y yo a tu edad. Y etc, etc. Fatalmente acabamos repitiendo las palabras de nuestros padres. ¿O estoy generalizando? Lo cierto es que conforme voy compliendo años más amigo me hago de mis padres, que ya no están aquí para saberlo.


miércoles, 9 de agosto de 2006

El comisario político nos orienta

Chiringuito en la playa de Ocata. 8 de agosto.

Parece que eso de que cada generación tiene que reescribir la historia va en serio. Y a mi, a medida que cumplo años, se me está antojando una condena. Ahora, que hay, por lo visto, que reabrir los archivos de le memoria de la Guerra Civil para volver a conquistar una perspectiva inédita para el presente, la cosa esta me coge desganado. Yo no creo que tengamos ningún motivo para rememorar frívolamente uno de los episodios más negros de nuestra historia. Y si estamos dispuestos a tomarnos las cosas en serio, debería ser normal condenar el asesinato de Calvo Sotelo como lo que fue, una vileza, sin tener que razonar a continuación por qué tú no eres de derechas, o de encolerizarte con las cárceles y los campos de exterminio de la infinita postguerra sin tener que justificar lo contrario. ¿Cuándo podremos, por ejemplo, criticar las figuras de los comisarios políticos sin tener que poner palos calientes ni nuestra conducta ni la suya?

Cada vez que leo esta frase me imaginos a mis sucesivos profesores de "Formación del Espíritu Nacional" como comisarios políticos. Así me imagino yo el eterno retorno de lo mismo.

Lo decía el poeta en una de sus horas más tristes:
De todas las historias de la Historia
la más triste sin duda es la de España
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.
Pienso en pobreza y veo nuestra actual riqueza. Pienso en comisarios políticos y me muerdo la lengua.

martes, 8 de agosto de 2006

De Joschka Fischer a Ramón Gaya


I
Comienzo el día con mi cafe con leche y Le Monde en el Petit Café de la Plaza de Ocata. Me encuentro con la sorpresa de un artículo de Joschka Fischer que demuestra que no hace falta ser neconservador para ser partidario de las razones de Israel. Le cuento esto a RMF y me contesta, con razón, que Fischer subralla algo que nosotros hemos pasado por alto: la respuesta israelí a los ataques de Hezbolá parece tener más aceptación en el mundo árabe (excepto Siria e Irán) que en Occidente. "Para pensarlo", concluye.

Cielo de Barcelona. 8 de agosto.

II
Por la tarde he ido con mi mujer a ver la exposición de Ramón Gaya en La Pedrera. Lo diré directamente: Me he emocionado profundamente. Hacía mucho tiempo que no sentía una emoción tan intensa en una exposición. Transcribo las notas que he ido tomando durante el recorrido:

La pintura es pausada, como si Gaya hubiera domesticado el tiempo y la luz, cuajándose en formas precisas viniera mansamente a posar ante sus ojos. ¡Qué mirada más penetrante! ¡Y qué pincel más certero!

Todo se encuentra perfectamente asentado, con una naturalidad casi elemental, en su lugar preciso y, al mismo tiempo, todo está vivo, todo dialoga con todo sin estridencias y con una voz personalisima.

El gran pintor -lo confirmo de nuevo- es el que mejor sabe ver. El gran pintor es un teórico "vivamente herido por la reaidad", escribe Ramón Gaya.

No hay casi nunca la menor sensación de precipitación. No tiene prisa. No parece que salga en busca de la realidad, sino que esta lo esté esperando. Pero en las acuarelas, a partir de finales de los 70, me parece descubrir de vez en cuando un trazo más bronco, como, si alguna premura lejana a la obra lo acuciase.

¿Turner? ¿Qué hay aquí de Turner? ¡Si aquí todo es meridional, mediterráneo! Las únicas analogías que me vienen de manera natural a la imaginación son con el gran Pinazo. Tanto Gaya como él sabían mirar a la luz de frente, sin necesidad de entornar los ojos.

Se necesita mucha confianza en sí mismo, y mucho, mucho saber, para realizar la proeza de esa acuarela del 94, "El perejil". ¿Hay motivo más humilde? ¡Si son tres ramas y hasta parecen un poco mustias! ¡Y sin embargo llenan el cuadro! ¡Todo en este hombre es tan sencillo y tan cabal, tan verdadero y directo, tan carente de solemnidades y aspavientos!

En el audiovisual se recogen fragmentos venecianos del magnífico diario de Gaya. He creído escuchar un eco heideggeriano, lejano, si se quiere, pero diáfano. ¿Son casuales sus referencias a "lo existente" y al emerger de la niebla de las formas de las cosas? ¿Y cuál es el fundamento de esa reflexión sobre la belleza como un desembarazarse y no como un poseer?

Gaya no parece sentir en ningún momento la necesidad de demostrar nada, ni de sentirse firmante de ningún manifiesto rupturista. Lo que quiere es ser completamente fiel a su propia voz. Precisamente porque tiene voz propia no necesita el amparo de gesticulaciones.

Tengo que volver. Allá cada cual, pero para mí éste es todo un acontecimiento cultural.


lunes, 7 de agosto de 2006

Futesas

Cielo de Ocata (5 de agosto)

I

Los jecides de Persia jamás maldijeron al diablo, fuera cual fuera su infortunio personal o colectivo. Sospechaban que algún día se reconciliaría con Dios, y se vengaría entonces de cada una de las injurias recibidas.

II

Según Patocka, el humorista checo Jan Werich, firmante, como él, de la Carta 77, contestó a los médicos que le acababan de diagnosticar un cáncer de tráquea? ¡La risa es el eco de nuestro llanto!

III

Insiste Kojève: “El amor se caracteriza precisamente por el hecho de que atribuye sin razón un valor positivo al amado o al ser del amado”.

IV

Aristóteles, Física: Todo se genera y perece en el tiempo y por eso algunos lo consideraron sapientísimo; el pitagórico Parón, en cambio, hablando con más propiedad, lo tenía por ignorantísimo, porque en él habita el olvido.

V

Quizás para ayudar a su corazón a decantarse por una forma u otra de mesianismo, Walter Benjamín se fue a Moscú en el otoño de 1926. En su corazón llevaba la esperanza del reencuentro con Asja Lacis y en su cartera un artículo sobre Goethe para la Gran Enciclopedia Soviética. ¿Resultado? En Moscú hacía mucho más frío que el temido, Asjia tenía otros amantes y le rechazaron su artículo por hacer excesivas referencias a la lucha de clases. Stalin no acababa de parecerse al Mesías y Benjamín, además, no hablaba ruso.

VI

David Hume leía en su lecho de muerte los Diálogos de los muertos, de Luciano de Samosata. Se le presentó la duda de qué argumento podría presentarle a Caronte, si tuviese la oportunidad, para disponer de un tiempo complementario entre los vivos. No se le ocurría ninguno convincente, sólo excusas jocosas. Finalmente dio con uno que le pareció razonable. “Ten un poco de paciencia –le podría decir al barquero-, me he esforzado por abrir los ojos del público. Si vivo unos años más, podré tener la satisfacción de ver caer algunos de los supersticiosos sistemas que prevalecen”. Pero Caronte, enfadado porque un recién llegado pretencioso le hacía perder el tiempo con semejantes tonterías, le reprocharía con cara destemplada: “Bribón, eso no pasará en muchos cientos de años, ¿te imaginas que te concederé un periodo tan largo? Entra a la barca en este instante, perezoso bribón”

VII

La obsesión de Kant por el estado de sus intestinos. Hamann le cuenta en una carta a Herder que Kant se había convertido en un obsesivo observador de sus evacuaciones, sobre las que hablaba sin pudor en los lugares más inapropiados. Achacaba a las acumulaciones intestinales el aturdimiento mental que comenzaba a sentir en su ancianidad. Sesudos historiadores (Shell) sugieren que esta obstrucción estaba causada por un empacho filosófico. Kant veía en todo caso que si la filosofía le podía proporcionar la inmortalidad entre las generaciones futuras, su lugar biológico entre los vivos dependía de sus funciones animales.

VIII

Se cuenta del músico navarro Emilio Arrieta que la víspera de su muerte le contestó a uno de sus apenados discípulos que se había interesado por su salud: “¡Muy mal, chico, muy mal! ¡Tan mal, que si al amanecer me dicen que he muerto, no me chocará nada!”

IX

Carta de Eva Braum (6 de febrero de 1912 – 30 de abril de 1945) a su hermana, en los primeros meses de la guerra: “Hitler me ha prometido que cuando todo esto acabe me llevará a Hollywood y allí protagonizaré la película de nuestra vida en común.”

Desde la playa de Ocata (7 de agosto)

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...