martes, 8 de septiembre de 2020

La Virgen del Olmo

El día 8 de septiembre se celebra el día que genéricamente se conoce como "de las vírgenes aparecidas". Pero en cada lugar, la suya es la virgen que les hizo el don de aparecerse allí y sólo allí. Por eso el 8 de septiembre son las fiestas en mi pueblo, Azagra, porque festejamos a nuestra Virgen del Olmo, que es nuestra y sólo nuestra. Sólo se nos apareció a nosotros y en un olmo de la ribera del Ebro.

Una tarde de junio de hace muchos más años de los que quisiera, un muchacho del pueblo, con las luces de la inteligencia mermadas, vino a sentarse a mi lado en la puerta de casa. Me preguntó si era verdad que mi madre se moría. Le dije que sí. Me volvió a preguntar a dónde se iban los que se mueren. Le dije que la cielo, con Dios. Se levantó, muy enfadado, y me pidió que no consintiera yo semejante cosa. "¿Qué es Dios para nosotros? ¡A ver! ¡Dios no es nada para nosotros! ¡La nuestra es la Virgen del Olmo!". Tenía cierta razón.

Teológicamente, la Virgen de Montserrat y la del Rocío, son la misma. Pero si esta noche cometiéramos la fechoría de cambiarlas, mañana tendríamos un conflicto de primera magnitud, porque la Virgen será de todos, pero la del Rocío es andaluza y la de Montserrat, catalana.

Sacar en procesión a la patrona del pueblo, a la Virgen del Olmo, no es una cosa cualquiera. Es sentir una comunión colectiva en un amor y una esperanza que ninguna otra cosa puede provocar. Nada es más nuestro que nuestra virgen recorriendo al atardecer, entre flores y jotas, las calles del pueblo y por eso nada nos hermana más. Nada despierta en nosotros, individual y colectivamente, más intensas emociones, de esas que brillan a flor de piel. Ninguna otra cosa es capaz de superar por un rato todas las divisiones, enfrentamientos y mezquindades que podamos arrastrar en nuestras vidas cotidianas.

Cada año al anochecer del 7 de septiembre en mi pueblo se produce un milagro que es sólo para nosotros.

 
 
Copia -quizás no excelsa, pero sí cargada de afecto, que es lo que vale- que de nuestra patrona me hizo una amiga del pueblo. La tengo en lo más alto de la estantería, junto a Aristóteles, ese filósofo que en su nombre llevaba resumida toda su filosofía: "El mejor de los fines".

9 comentarios:

  1. Las Vírgenes son parte de la tradición y cultura. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y esta del Olmo se apareció con sillon de piedra y todo?....tiene cara de susto y no me extraña... ¿por cierto en la mano que lleva?

      Eliminar
    2. ¡Cuántas ermitas y cuántas romerías han mantenido conectados a los pueblos de un valle o una comarca!

      Eliminar
  2. La de mi pueblo es la de Loreto. Hay algo entrañable es este provincianismo de la Mare de Deu

    ResponderEliminar
  3. Hay un capítulo del “Don Camilo” de Guareschi que expresa lo mismo respecto al Crucifijo de la parroquia del pueblo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo recordarlo. Pepone trae un ramo de flores y cuando don Camilo va a colocarlo bajo el Crucifijo le dice algo así como : "A Ese no, que se mete en política. A la Madre".

      Eliminar
    2. Pues me parece una magnífica respuesta.

      Eliminar
    3. Era uno en el que reclamaban el crucifijo del pueblo porque se lo habían llevado, y decían que no querían otro, que era como la bandera de un regimiento, que representa lo mismo que las otras pero es “la suya”...

      Eliminar

La cortesía

Hay un singular placer en hablar bien en público de alguien que ha hablado mal de ti en privado... y que seguramente te está oyendo. Es una ...