Efectivamente, lo santo, que es lo que está entre lo sagrado y lo profano y por eso podemos aún alcanzarlo.
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Esta mañana he visto, con admiración, (y cierta envidia) a un joven de unos veinte años bajando las escaleras de la plaza de la plaza de Oca...
Efectivamente, lo santo, que es lo que está entre lo sagrado y lo profano y por eso podemos aún alcanzarlo.
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