viernes, 30 de octubre de 2015

Oración a una hoja de rúcula que queda en el plato

Tú rúcula, no estás meramente ahí como está el aire. Ni te limitas a contemplar desde tu condición residual mi ser-ahí. Estás ahí como testigo, como mojón, como brújula, rúcula. Estás ahí para recordarme que eres mí último bien. La última esperanza de mi ser en el mundo. Con tu humildad has desbancado al jamón, a la butifarra, a la chistorra, al chorizo, a la morcilla, a la hamburguesa con bacon. Tú, ridícula rúcula, pura epifanía de la sinsubstanciación, deberías ser la sagrada forma de la comunión laica, porque no es un drama haber matado a Dios si nos queda tu presencia.

Santa Rúcula
ora pro nobis

Ramón Mercader, hogareño

El 18 de octubre de 1978 murió Ramón Mercader. En la foto junto a su mujer, Roquelia Mendoza, en su casa en La Habana.