jueves, 8 de octubre de 2009

El pajarito que trinaba en el alféizar

Os voy a contar un cuento pedagógico que he titulado "El pajarito que trinaba en el alféizar."
No es del todo mío, puesto que he tomada prestada la idea de uno de esos manuales de autoayuda que aseguran que la felicidad surge del interior y, por lo tanto, está al alcance de cualquiera con voluntad de buceo introspectivo.
“Un niño estaba en clase de matemáticas cuando un pajarillo se posó en el alfeizar de la ventana y comenzó a cantar. Naturalmente el profesor de matemáticas siguió llenando de números y letras la pizarra, insensible a la belleza del canto del pájaro. El pajarillo le mostraba al niño la belleza de la vida, mientras que el profesor seguía con la lección de su programa. El niño, más sensible que el profesor, permitió que su conciencia fluyera más allá de la ventana hasta sintonizar con el canto del pájaro. Allí estaba su corazón, no en la pizarra. Y durante unos minutos fue intensamente feliz”.

De este cuento, que es un fiel reflejo de las historias que les gustan contar a los pedagogistas (permítanme que diferencie entre pedagogos y pedagogistas), se pueden extraer varias conclusiones:
  1. Que hay gente insensible a la belleza de las matemáticas y no tiene ningún pudor en confesarlo. O quizás es que niegan la competencia didáctica de todos los profesores de matemáticas.
  2. Que en la clase de un buen profesor todos los pájaros son mudos.
  3. Que hay personas dispuestas a animar a sus hijos a ser más sensibles al canto de los pájaros que a la palabra de un adulto.
  4. Que la beatería es una tentación permanente en la escuela.
  5. Que el niño suspenderá el próximo examen de matemáticas sin por ello aprobar el de ornitología.

11 comentarios:

  1. Hace un rato que ha acabado el discurso de Cameron en el congreso de los tories. Me ha quedado una frase, seguramente escrita con la intención de quedar. 'Hay que dejar de tratar a los adultos como niños y a los niños como adultos'

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  2. Es que no has leído a paulo colho y no tienes espiritualidad. Además el alumno distraido era la niña de Rajoy: me voy a chivar

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  3. o quizás simplemente que en las clases de las escuelas ya no hay pájaros.

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  4. ¡Es que ya era la tercera vez que lo explicaba! Y el niño lo había entendido a la primera, como siempre. Por eso se aburría tanto en clase y era considerado un alumno problemático.

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  5. La música y las matemàtica siempre han tenido una gran relación, ahí está la clave, aplicaba los conocimientos al ritmo pajaril.

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  6. Abans en deien "estar a la lluna", ara en diuen "admirar la bellesa de la vida" :)

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  7. Es que los "pedagogistas", verdaderamente, son unos pájaros.

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  8. No nos riamos de ese niño. Seguro que de aquí a unos años le darán el Nóbel de la Paz por tener la cabeza a pájaros.

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  9. Yo tenía un profesor de matemáticas, bastante duro y regañón, que un día llegó a clase con una sonrisa beatífica y nos día un discurso sobre las matemáticas, que eran, decía, un bello jardín por el que corren arroyos de leche y miel, y donde los niños juegan felices.

    Imagino que el hombre se habría pasado con los carajillos esa mañana, pero a mí me quedó un recuerdo maravilloso. Además, es cierto que son un bello jardín.

    (Otro Ignacio distinto del de arriba)

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  10. Aparte de que estoy completamente de acuerdo, me ha arrancado una imprevista carcajada. Muchas gracias, don Gregorio.
    Por mi parte, siempre me han fascinado las matemáticas. También a los señores que inventaron el soneto que, como se ha demostrado, sigue unas fórmulas matemáticas que tuvieron gran predicamento en los inicios del renacimiento. Es sólo un ejemplo. La lista que podríamos enumerar sería interminable.
    Un abrazo

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  11. Profe Luri, quien escucha a los pàjaros amplìa las conexiones neuronales suficientes para dar un buen exàmen en mate (yo le llamo a su historia, saber relajarse )

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