domingo, 24 de agosto de 2025
El problema de Sócrates
sábado, 23 de agosto de 2025
En El Escorial
viernes, 22 de agosto de 2025
... ni siquiera los españoles.
Nada más comenzar el verano me llegó un libro muy esperado, Educar en valores, construir ciudadanías, editado y dirigido por dos juristas de prestigio, Francisco Javier Díaz Revorio y Carlos Vidal Prado.
He estado colaborando con ellos desde hace algún tiempo, de forma esporádica, pero muy provechosa. He aprendido mucho a su lado desarrollando el proyecto de investigación EDICAVAL, heredero de otro anterior titulado Enseñar la Constitución, educar en democracia, y creo que ellos algo han asumido de lo que les he ido contando. En cualquier caso, he vuelto a confirmar mi tesis de que si quieres aprender a filosofar y no solo a acumular citas de filósofos ilustres, te conviene relacionarte con sabios de fuera del gremio. Me han dejado firmar el capítulo introductorio, que he titulado Forjar nuestro País (título que copié descaradamente de Rorty). Defiendo, entre otras cosas, que España siempre fue (y sigue siéndolo) católica (incluso aunque haya dejado de ser cristiana); que el carácter español es la exageración y que carecemos de una mentalidad jurídica firme. A pesar de todo, sostengo, con Leopoldo Eulogio Palacios (cuyo hijo me recibió, por cierto, en su casa), que nada es ingobernable para Dios, ni siquiera los españoles. Y yo confío en Dios.
jueves, 21 de agosto de 2025
Caen al suelo las hojas
Me pidió Javier Sánchez Menéndez -mi querido poeta sevillano- 40 aforismos para un libro colectivo sobre este arte breve para el que todo el mundo creemos valer. La aforística es "arte povera". Los únicos aforismos que parecen inmortales son los que las redes atribuyen sin fundamento alguno a Einstein y así se puede decir algo cuando no se tiene nada que decir. Estoy en ello. Se los tengo que mandar la semana que viene. En España me parece a mí que no hemos tenido más que un aforista verdaderamente genial, Quevedo, que colaba sin darse cuenta aforismos en sus sonetos. Se ha moderado la temperatura y uno tiene la ilusión de que respira aire nuevo. La Plaza de Ocata se ha cubierto de hojas muertas. El otoño ha tomado agosto al asalto y uno se desliza sin freno por la melancolía. Cantaba Cansinos Assens:
Esta tarde de otoño parece primavera
el aire es dulce y tibio
y hay un sordo rumor germinal en la tierra.
Dijérase que van a florecer las rosas
y a cantar en los nidos los pajarillos nuevos,
y a recobrar su antiguo color desvanecido
nuestros blancos cabellos...
Hay en el aire una promesa venturosa.
La sangre en nuestras venas palpita con ardor,
nos sentimos capaces de un gran amor inédito,
diríase que despierta de un sueño el corazón...
Mas, de pronto, cruel, un viento frío se alza
y, cual pájaros muertos, caen al suelo las hojas
y con ellas de entierra toda nuestra esperanza.
A Josep Pla le parecía ridícula la alegoría de la hoja caída, que no es sino una respuesta mecánica de la naturaleza al cambio de clima. Tiene, por supuesto, razón, pero en ella venimos tropezando desde Homero, porque... ¿quién puede alimentarse solo de naturaleza?
Volver
Me recordaba esta mañana mi querida amiga B. que hace dos meses abandoné el Café de Ocata. Abandoné también otras cosas. Por ejemplo ahora mismo debiera estar en los Andes chilenos. Pero estoy en casa, pasando calor. Hoy cumplo también 70 años. Todo está relacionado. Cuando yo estaba naciendo no sabía que todo lo que quería era acabar de nacer y en este empeño, decidido e ignorante, he llegado hasta aquí. Lo continuaré, pero con más calma. He reducido drásticamente los viajes y me he refugiado en la lectura y la escritura. Ya tengo decidido lo que escribiré de aquí hasta que acabe de nacer del todo. Recuerdo un cuento de I. Trataba de un niño que afanosamente se empeñaba en llenarse los bolsillos del pantalón de puñados de tiempo, sin saber que estaban agujereados.
viernes, 20 de junio de 2025
Lecciones no aprendidas
I
Como con frecuencia me cuesta decir que no, me veo obligado a asumir las consecuencias de mi pusilanimidad: vivo bajo un alud de compromisos que inexorablemente se van cumpliendo y me pillan con las tareas a medio hacer. En el horizonte próximo: una conferencia sobre hispanoamérica en los cursos de verano del Escorial; una conferencia sobre Mairena en los cursos de Soria; una conferencia sobre Mounier y la pedagogía en Burgos...
II
Cuando mis males me mantienen preso en la cama, sin poder soportar ni la verticalidad ni la luz, noto que la impertinencia del tiempo va jugando ferozmente a mi contra.
III
Haciendo caso a mi otorrino voy a probarme unos audífonos. Me trataron estupendamente. Yo estaba maravillado... hasta que me dijeron el precio del aparato: 6.500 euros, cosa que me pareció desorbitada. ¿Puede ir uno con un aparato de ese precio por la calle sin miedo a que lo asalten? Mi defensa fue firme: ¿Si me comprara unos audífonos de 500 euros, ¿notaría mejora auditiva? Me dijeron que sí; ¿entonces por qué gastarme 6.000 euros más? ¿Cuál sería la ventaja comparativa. Me lo intentaron explicar, pero no loré encontrar verosímiles sus argumentos.
IV
Ayer en la gradación de mi nieto B., los alumnos dieron diversos diplomas. Entre ellos había uno para la profesora que más falta a clase. Curiosamente no estaba allí para recogerlo.
V
Mounier insiste con frecuencia en que hay que dejarse guiar por el acontecimiento. Si sustituyen "acontecimiento" por "azar amigo", entenderán ustedes mi total acuerdo con el fiósofo francés en este punto.
VI
¡Qué mal ha envejecido Mounier!
VII
Da un poco de vergüenza ajena asistir a los debates de nuestros políticos. Han dimitido completamente de su función ejemplificadora. Todos sus esfuerzos se dirigen a colocar al adversario, convertido en enemigo, en una posición defensiva, de tal manera que no ean sus ideas las que definan su posición, sino su posición la que defina sus ideas. Por supuesto, todos se creen actuando en aras del bien común. Y así lo proclamará el vencedor.
VIII
Podría entender que los políticos no quisieran dar buen ejemplo. Me cuesta más entender su empeño en dar malos ejemplos.
IX
Lo mejor de estas fechas, sin duda, las primeras brevas, las cerezas y las peritas de Sam Juan.
X
He leído y profusamente subrayado Les murs blancs, un libro escrito por Léa y Hugo Domenach, hijos del filósofo personalista Jean-Marie Domenach. Es como si hubiesen lanzado la filosofía de Mounier a la corriente de la historia y lo que esta corriente nos acaba desvelando es que la historia no conoce la piedad... y que quizás sea bueno que no aprendamos esta lección.
viernes, 13 de junio de 2025
Llorar
I
Que la verdad es una mala estrategia política es algo que se ha sabido desde que existe la política. Ahí están Polieno y su Stratagemata, dedicada a Marco Aurelio y Lucio Vero. «Vosotros preocuparos por vencer», les viene a decir Polieno a los políticos, «que ya vendrán los poetas a cantar vuestras victorias». Donde leemos «poetas» podemos leer hoy «periodistas.» En política gana quien gana, tenga o no tenga razón.
II
Sin duda una táctica exitosa para ganar es practicar de manera verosímil el cínico arte de transferir responsabilidades a la hora de enjuiciar los fracasos y de usurpar méritos a la hora de proclamar los triunfos.
III
En este psicosocialismo que se ha convertido en el régimen político del presente, llorar parece proporcionar victorias que no se pueden conseguir con silogismos.
IV
Si estás convencido de que la historia es superior a la moral, es decir, de que es la historia la que crea la moral, y además te consideras el intérprete privilegiado de la historia, acabas teniendo un problema grave a la hora de interpretar la naturaleza humana.
Tontoleando con Hispanoamérica
Cuando oí a un indio de Bolivia el verbo «tristear», pensé que teníamos que importarlo a España. ¿Y qué me dicen del verbo «tontolear» con e...