sábado, 22 de octubre de 2011

Los profes no tienen perdón

Para mostrar plásticamente lo despistados que están los profes ante los retos de los tiempos modernos, tan voraces ellos con el presente, el inefable Alejandro Tiana puso un ejemplo que no olvidaré fácilmente. Hablaba sobre "Políticas de profesorado orientadas a mejorar la educación" el viernes 21 de octubre en unas jornadas organizadas por el Col·legi de Doctors i Llicenciats de Catalunya en la Seu d'Urgell. Algunos profesores -dijo- están representando a Hamlet y andan tan metidos en su papel que no se dan cuenta de que les han cambiando el decorado a sus espaldas y que ahora en lugar del castillo de Elsinor tienen un McDonalds. 

Efectivamente, don Alejandro: Es el ejemplo que lo explica todo.

¿Quién demonios puede querer profesores-Elsinor si lo que necesitamos son profesores MacDonald, es decir, una pedagogía fast-food?


jueves, 20 de octubre de 2011

El resumen de casi todo

Ahora mismo lo he comenzado a leer.

"De casi todo", porque no faltan quienes piensan que eso de "so little change" es excesivamente optimista.

martes, 18 de octubre de 2011

Cap al Pirineu

Avui dimarts, a les 7 de la tarda, a la Sala de Sessions de l'Ajuntament de Manresa. Acte d'inauguració del curs escolar. Parlaré en defensa de l'escola.

De dijous a dissabte, a la Seu d'Urgell:

lunes, 17 de octubre de 2011

La patología de la vida inactiva



Vía Streetanatomy

El futuro del libro

Visto lo contentos que nos ponemos los blogueros cuando alguien nos propone editar en papel de toda la vida nuestras futesas inernátuticas, no tengo dudas: el futuro del libro digital es el libro de papel. El libro de papel es, evidentemente, mucho más interactivo. Por ejemplo considero un grave perjuicio para la educación de los niños que utilizan libros digitales que no puedan pintarles barbas y gafas a los próceres de la patria, ni dibujar por los márgenes sus fantasías. Pero, sobre todo, como objeto, el libro de papel es muchísimo más dúctil y, por lo tanto más irónico.



Por no hablar ya del libro como objeto fetiche. A un libro también se lo lee con las yemas de los dedos.


Intelectualmente, mientras tener idea de algo signifique tener consciencia de sus límites (que ya se que los pedagogistas lo ponen en duda), el libro nos ayuda a conceptualizar una idea compleja y a descomponerla en partes. La experiencia lectora en el libro de papel es una experiencia dialéctica. 

Memónides y el fundamento de la ética

Un día que Memónides de Moronea hablaba de ética en el ágora de Fliunte, un magistrado de la ciudad lo interrumpió con esta pregunta: "Ya que pretendes enseñarnos a comportarnos, dinos quién te ha enseñado a tí". Memónides le respondió tras unos segundos de meditación: "Observo a los estúpidos -le dijo- y deduzco la convenencia de hacer lo contrario".

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...