martes, 25 de septiembre de 2018

Miradas furtivas a una imagen implícita

Bogotá.

Fisgoneando en la casa donde vivió Gómez Dávila.




Mitómano, rindiendo culto a mis mitos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Un momento surrealista

No me gustan los taxistas dicharacheros que hablan por los codos, pero no hay manera de evitarlos. Cuando te toca uno, no puedes salir del t...