martes, 13 de diciembre de 2016

Somos puertas que cierran mal


Me compré este último libro de Ramón Andrés (Pamplona, 1955) en Sevilla, en la librería en la que había que comprarlo, La Isla de Siltolá, pero hasta ayer no tuve tiempo de abrirlo. Ahora no puedo cerrarlo.

Espigo algunos aforismos que voy subrayando (para este libro necesitaré dos lápices):


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Somos puertas que cierran mal, y el invierno, que con la edad es la única estación, sopla y sopla.

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Cada año pasamos por la que será nuestra fecha.

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La democracia ha sembrado en todos la condición de hijo único.

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Juvenal (VI, 197). La voz de la amada tiene dedos (digitos habet). Nos desnuda.

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La decepción delata ignorancia.

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Quntiliano: In portum naufragium facere (Declamaciones 12,13).

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"Pensar, borrarse" (Maurice Blanchot).

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Genéticamente somos creyentes, por eso el nihilismo es de difícil combate. Se enfrenta a la propia biología.

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Anhelamos lo ilimitado, pero necesitamos que algo nos contenga. 

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No hacer pie en uno mismo.

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... ni el ardiente candor del ateo.

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... una especie de Angiolieri, el poeta que perdió su viña y amo a la hija de un zapatero.

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Lessing, en Emilia Galotti: "Quien no pierde la cabeza por algo es porque no la tiene". 

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