domingo, 25 de mayo de 2014

Éxito

Nada tiene tanto éxito como el éxito.

6 comentarios:



  1. http://9gag.tv/p/a9Mdgy/empowering-girls-school-become-too-hostile-to-boys-war-christina-hoff-sommers?ref=fbl9

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  2. Por si le faltan el la colección.

    Cows
    TS Eliot

    Of all the beasts that God allows
    In England’s green and pleasant land,
    I most of all dislike the Cows:
    Their ways I do not understand.
    It puzzles me why they should stare
    At me, who am so innocent;
    Their stupid gaze is hard to bear —
    It’s positively truculent.
    I’m very inconspicuous
    And scarlet ties I never wear;
    I’m not a London Transport Bus,
    And yet at me they always stare.
    You may reply, to fear a Cow
    Is Cowardice the rustic scorns;
    But still your reason must allow
    That I am weak, and she has horns.
    But most I am afraid when walking
    With country dames in brogues and tweeds,
    Who will persist in hearty talking
    And stopping to discuss the breeds.
    To country people Cows are mild,
    And flee from any stick they throw;
    But I’m a timid town bred child,
    And all the cattle seem to know.
    But when in fields alone I stroll,
    Oh then in vain their horns are tossed,
    In vain their bloodshot eyes they roll —
    Of me they shall not make their boast.
    Beyond the hedge or five-barred gate,
    My sober wishes never stray;
    In vain their prongs may lie in wait,
    For I can always run away!
    Or I can take sanctuary
    In friendly oak or apple tree.

    Marginalia
    WH Auden

    Who died on Ninteen-Sixty_Five
    More worthy of honours than Lark, a cow
    Who gave to mankind
    One-hundred-and-fifteen-thousand
    Liters of milk?

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  3. El éxito se ha hecho, con mucho, preferible al talento y casi siempre pasa por él.
    Cuando intérpretes de grandes orquestas se pusieron a tocar en el metro nadie les miraba, mientras que cosechaban aplausos cada vez que tocaban en el entorno adecuado, cada vez que la audiencia sabía quiénes eran.
    Witold Gombrowicz en sus Diarios se plantea cuánto de la reverencia ante las grandes obras -pintura, música, literatura- es real, lo que requeriría que el que las escucha, observa o lee las apreciase realmente, y cuánto resultado de que se nos ha enseñado que se trata de una gran obra. Claro que la cosa es delicada, porque está claro que el gusto hay que educarlo.

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    1. Pero quienes podrían educarlo se han rendido al criterio del éxito.

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    2. Han decidido que el objetivo de la formación -no quiero decir educación- debe ser, en el mejor de los casos, y hablo de la mejor educación, para los mejores estudiantes, el éxito.
      Nada nuevo. De niño, en un libro ya muy viejo, leí una fábula: un sabio se quejaba de su desgracia: tan grande era su falta de éxito -económico, social- que iba recogiendo hierbas, de las que comía las que le parecían aceptables.
      Dejó de quejarse cuando vio que otro sabio más desgraciado le seguía, comiendo las hierbas que él había dejado. Entendí más o menos el sentido de la fábula, pero me pareció escandaloso que a los que tan mal les iba fuesen nada menos que dos sabios.
      Google me dice que la que yo creía fábula -así la llamaría el libro- son unos versos de La vida es sueño, así que, sí, era bastante vieja:
      Cuentan de un sabio que un día
      tan pobre y mísero estaba,
      que sólo se sustentaba
      de unas hierbas que cogía.
      ¿Habrá otro, entre sí decía,
      más pobre y triste que yo?;
      y cuando el rostro volvió
      halló la respuesta, viendo
      que otro sabio iba cogiendo
      las hierbas que él arrojó.

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