viernes, 31 de marzo de 2017

Joseph de Maistre


Mi amiga B. ha seguido con atención el post sobre Scruton y su curiosa deriva hacia de Maistre y por eso nos anima a leer un texto que Sollers le dedica a este maldito. B. añade: "Quel que soit le sujet qu'il [Sollers] traite, j'adore son écriture, son ton, il pourrait écrire n'importe quoi sur n'importe qui, je le lirais avec la même délectation". A continuación me hace una pregunta que yo me permito trasladaros a vosotros: "Qu'en pensez-vous?" 

El texto de Sollers es éste: Eloge d'un maudit.

A mi Sollers también me gusta. Pero aún me gusta más de Maistre, por una sencilla razón: porque en estos tiempos de lenguaje políticamente correcto en el que todo el mundo busca la manera de decir lo que tiene que decir con palabras que no se le vuelvan en contra, de Maistre es un magnífico ejemplo de libertad, de escritor libre que, además, maneja un gran estilo. Y, en el fondo, ¿para qué nos sirve ser libres si la cobardía nos impide salir a la intemperie?

De Péguy a Finkielkraut

Péguy: "El maestro (...) es el único e inestimable representante de los poetas y de los artistas, de los filósofos y de todos los hombres que han hecho a la humanidad y que la mantienen. Debe garantizar la representación de la cultura."

Finkielkraut: "¿Cuántos son los que aún se creen en sus clases enviados de los poetas, de los artistas o los filósofos que han hecho a la humanidad?"

Si hemos de hacer caso a la pedagogía New Age, el maestro no representa a nadie, sólo se pone al lado del alumno para permitir que este construya sus aprendizajes. El problema es que el alumno, sin el amparo efectivo del maestro, lo que construye es significados cuyo valor se reduce a que han sido construidos por él.

jueves, 30 de marzo de 2017

Scruton

Son las 6:29. Acabo de cerrar On human nature, de Roger Scruton. A lo largo de este mes de marzo que también se acaba, he leído de este mismo autor Usos del pesimismo, El alma del mundo, How to be a conservative y Education and Indoctrination.

La sensación final, a pesar de que podría señalar varias páginas magníficas, cuyos argumentos me guardo para mis propios debates, es ligeramente decepcionante. Scruton nos puede proporcionar un cierto aroma intelectual para lucir de conservadores, pero no nos ofrece argumentos válidos para fundamentar el conservadurismo del siglo XXI, que es el conservadurismo tout court, claro. 

Cuando, más allá de la atmósfera general conservadora de sus escritos, pretende dar argumentos fuertes que justifiquen su conservadurismo, el lector suele encontrarse con tesis liberales acompañadas de una defensa de la sabiduría práctica y del amor a lo nuestro (al terruño y a las leyes viejas) que no va más allá de la reivindicación romántica y, por lo tanto, retórica, de lo ancestral en lo actual. Suena muy bien, pero eso no es suficiente.

A mi modo de ver, el conservador, para merecer ese nombre, ha de haberse enfrentado abiertamente al nihilismo. De ahí mi interés por Donoso Cortés. Pero además debe salir de este enfrentamiento con la convicción de que el principio represor que guía inevitablemente la vida en común, aunque se metamorfosea, no puede ser reprimido. No puede serlo por la sencilla razón de que es también el principio conformador del animal político.

Hay que ir más allá de Fichte y Hegel y situar la conciencia del yo fuera de las relaciones formales de un Yo y un Tú apolíticos. Hay que encarnar al Yo y al Tú. El yo es una construcción política no porque se dirija a un tú que también es un yo, etc, sino porque esta actividad tiene lugar inevitablemente en el seno de una politeia, por lo cual el verdadero construcción de yo es mi politeia. Dicho de otra forma: para justificar el conservadurismo hay que justificar que el hombre es un animal político y no meramente social. Justificar el conservadurismo es justificarme.

Añado que la autonomía posible del sujeto depende siempre de una politeia heterónoma.

Ahora bien, nada de esto tiene sentido si no se acepta que el hecho político fundamental es la politeia. Pero si no se hace así, la defensa del sentido común y de la sabiduría práctica del hombre corriente (sin la cual tampoco hay conservadurismo) se queda a medias y se tiene que recurrir como complemento a argumentos quizás entrañables, pero insuficientes, como los de Orwell (cuando no al propio y entrañable Orwell). No basta mostrar que, efectivamente, por vivir con los demás vivimos también aprendiendo de ellos, de la manera como resuelven sus problemas, anticipan respuestas, crean lazos de fidelidad, etc. Hace falta mostrar, especialmente, a la luz de qué concepción de lo alto y de lo bajo tiene todo esto lugar.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Dos consejos...

... para cuando tengas que defender la importancia de la memoria:

1) Quienes oponen la actividad a la memoria ignoran que la memoria es el residuo que deja la actividad al pasar.

2) Cuando veas que alguien pone en duda el valor de la memoria, duda tú del valor de sus conocimientos.

Miguel Hernández y El Campesino

En aras de la memoria histórica también conviene recordar que Miguel Hernández fue comisario político de Valentín Gonzáles, El Campesino, lo cual no le resta ni un ápice de valor a su poesía, pero ayuda a completar su figura. Estos son algunos versos del poema que le dedica (y que no pasará a la historia de la lírica española):

Aquí, castigando el campo
con el pie, por las besanas,
entrañable como un surco,
crespo como un Guadarrama,
un hombre abundante de hombre
de un empujón se levanta.
Valentín tiene por nombre,
por boca un golpe de hacha,
por apellido González
y por horizonte España.

Aquí, entre muertos y heridos
y alrededor de las balas,
fieramente se pasea,
castellanamente habla.
Con el aire de sus hombros
la atmósfera se huracana.
Sus labores son de guerra
y de muerte sus campañas.
Ha matado muchas bestias
y quiere acabar la casta.

Su actitud de león,
negro el pelo, roja el alma,
recorre al sol de la pólvora
las anchuras castellanas,
y el corazón, de tan ancho,
se le sale por las mangas.
(...)

Lleva el pecho como un monte,
lleva la boca con rabia,
y una ráfaga de sombra
dando vueltas a su barba.
Miradlo cómo reluce
cuando dice una palabra.
Ante este varón del pueblo,
hasta las piedras más bravas
débiles y sin defensa
se sienten y se desgranan.

La cobardía lo esquiva
y el valor duerme en su casa.
(...)

Con él ganaréis Castilla,
con él ganaréis España
a los de la morería
y a los de la canallada:
con él podremos ganar
toda la tierra del mapa.
Yo he de cantar sus proezas,
yo he de romper mi garganta
en alabanza al pueblo
y al hombre de sus entrañas,
hasta que queden de mí
los restos de una guitarra.

(...)

Ayer te desconocía
en medio de los eriales,
de paso por las encinas,
en el resplandor del aire
y en el resplandor rabioso
de las bombas y los tanques.
Ayer no hacía memoria
de ti, teniente González.
Hoy te conozco y publico
tus ímpetus de oleaje,
tu sencillez de eucalipto,
tu corazón de combate,
digno de ser capitán,
digno de ser comandante.

(...)

Se oyó una voz torrencial,
se alzó un brazo detonante:
eran los de Valentín,
que como tres huracanes
campaba cuando decía:
¡Qué no retroceda nadie!
¡Que la muerte nos encuentre
yendo siempre hacia adelante
o dentro de las trincheras
firmes lo mismo que árboles;
a cada herida más fieros,
más duros a cada ataque,
más grandes a cada asalto
y a cada muerte más grandes!
¡Y al que ofrezca las espaldas
al enemigo, matadle!

La guerra se hermoseaba
al pie de sus ademanes.
Tronaron las baterías
nutridas de tempestades,
y la voz del Campesino
no cesaba de escucharse
ni de iluminarse el humo
de la pólvora salvaje.

(...)

Mujeres que vais al fondo
de la vida a haceros madres:
vuestros abrazos fecundos,
vuestros vientres palpitantes,
hombres de tanto tamaño
sólo merecen poblarles.
Llevan el pueblo en los huesos
y el mediodía en la sangre.

martes, 28 de marzo de 2017

Evidencias que no queremos ver: los mediocres resultados del trabajo por proyectos

En el segundo volumen de PISA 2015, los analistas se hacen esta pregunta: ¿Qué métodos son eficaces en la enseñanza de la ciencia? 

La respuesta que nos dan es muy clara: "Los resultados de la encuesta muestran que cuando los profesores explican y demuestran frecuentemente los conceptos científicos, y discuten las preguntas de los alumnos (un método de enseñanza comúnmente llamado 'enseñanza dirigida por el maestro'), estos obtienen mejores resultados en ciencias, muestran convicciones más fuertes con respecto a los méritos del método científico (o convicciones epistémicas) y están más dispuestos a considerar la elección de una profesión científica". 

El informe valida también la práctica del feedback en cualquiera de sus formas, lo cual, se llame como se llame, no es otra cosa que la práctica permanente de la evaluación objetiva y continua. En los países de la OCDE, cuanto más inmersos se encuentran los alumnos esta práctica, más propensos se muestran a elegir una carrera de ciencias.

Por el contrario, según la OCDE, la práctica de metodologías de investigación (trabajo por proyectos, pongamos por caso) no es eficaz. "Por sorprendente que pueda parecer, no existe ningún sistema educativo en el que los estudiantes hayan declarado que han estado expuestos con frecuencia a la enseñanza basada en un enfoque de investigación (que les obliga a realizar experimentos o trabajos prácticos) consiga una mayor puntuación en ciencias. Tras tomar en cuenta la situación socioeconómica de los estudiantes y de los centros, una mayor exposición a la enseñanza basada en un enfoque de investigación se correlaciona con peores resultados para los alumnos en 56 países".

El aburrimiento

Kierkegaard, O lo uno o lo otro

“Los dioses se aburrían, por eso crearon a los seres humanos. Adán se aburría, porque estaba solo, y por eso fue creada Eva. A partir de ese momento llegó el aburrimiento al mundo, y creció su tamaño en proporción exacta con el crecimiento de la cantidad de población. Adán se aburría estando solo, luego se aburrieron Adán y Eva en común, y más tarde se aburrieron Adán y Eva y Caín y Abel en familia, luego aumentó la cantidad de gente en el mundo, y los pueblos se aburrieron en masa. Para distraerse, tuvieron la idea de construir una torre, tan alta que llegara hasta el cielo (…). Después fueron dispersados mundo adelante, tal como hoy se viaja al extranjero; pero continuaron aburriéndose”

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...