sábado, 1 de junio de 2013

Hogar, dulce hogar


Vuelvo a casa cargado de polvo, sudor, sol y alegría, tras dos semanas espléndidas andando con mi agente provocador y la mochila al hombro por los caminos de Bulgaria, siguiendo el curso del río Tundja desde la frontera con Turquía hasta el paso de Shipka, en los Balcanes. Cerca de 300 km en total. En la foto, el sombrero, la dos libretas moleskine con el diario del viaje, una herradura que me encontré nada más comenzar a andar y que nos ha proporcionado toda la buena suerte que necesitábamos y que era lícito esperar de semejante hallazgo, un trozo de cerámica de las ruinas de la fortaleza Assara en Nicolaevo, y otro de las ruinas de la fortaleza del paso de Kaleto. Bacallà Salat, por supuesto, se encarga de supervisarlo todo.


La prueba irrefutable de mi intimidad con la aristocracia tracia: el rey Seutes con mi sombrero.

Estando en pleno viaje me llamó Miquel Osset, de la Editorial Protus, para comunicarme que acababa de salir de imprenta la traducción, adaptación, corrección y ampliación de la edición catalana de "Por una educación republicana".

Un cordial saludo a todos. Estoy mejor que nunca, amigos.

jueves, 16 de mayo de 2013

El anticipo

"Como joven adolescente en el Canadá que se enorgullecía de su pacifismo durante los románticos años sesenta, creía yo firmemente en el anarquismo de Bakunin. Me burlaba de las tesis de mis padres de que si el gobierno en algún momento depusiera sus armas se abrirían las puertas del infierno. Nuestras previsiones enfrentadas se sometieron a prueba a las 8 de la mañana del día 17 de octubre de 1969, cuando la policía de Montreal se puso en huelga. Hacia las 11.20 se produjo el primer robo en un banco. A mediodía, la mayoría de las tiendas del centro de las ciudades habían cerrado a causa del pillaje. En unas horas más, los taxistas quemaron el garaje de un servicio de limusinas que les había estado haciendo la competencia con los clientes del aeropuerto, un francotirador apostado en un tejado había matado a un policía provincial, los alborotadores asaltaron varios hoteles y restaurantes, y un médico dio muerte a un ladrón que había entrado en su casa de un barrio residencial. Al final del día, se habían cometido seis robos en bancos, se habían saqueado cien tiendas, se habían producido doce incendios, se había roto una cantidad ingente de cristales y los daños a la propiedad ascendían a tres millones de dólares, antes de que las autoridades de la ciudad tuvieran que recurrir al ejército y, naturalmente, a la Policía Montada para restaurar el orden. Esta prueba empírica decisiva dejó mi política hecha jirones (y fue el anticipo de mi vida como científico)” 
Steven Pinker, en La tabula rasa.
Gracias, Paulo.

Lo que nos faltaba: ¡Vuelve la psicodelia!

Vias:
The Source Family
boinboing


Y el libro: The Source: The Untold Story of Father Yod, Ya Ho Wa 13, and The Source Family, escrito por Isis Aquarian y Electricity Aquarian.

Con lo que se demuestra que el 15M es anterior a sí mismo. Y, por si fuera poco, sor Teresa Forcades viene este fin de semana a la Plaza de Ocata. Así que me voy a Edirne y que sea lo que Dios quiera. 

La voluntad y la ley. Sainete tragicómico.

Inmediatamente después de leer al sagaz Ferran Caballero, que se pregunta por lo que queda del 15-M, alguien con mando en plaza me comenta que "la voluntad de los ciudadanos está por encima de la ley". Y yo pienso que este poso quincemesino del desprecio a la ley bien podría llamarse postdemocracia.

La democracia nace en Atenas como resultado de la victoria de las clases populares (y de sus aliados aristócratas: efectivamente, la historia es muy poco original) sobre los potentados, que  consigue imponer la ley como principio rector al que se someten todas las personas en igualdad de condiciones. Por eso en democracia la ley es la que manda. Νόμος βασιλεύς: "la ley es la autoridad": esta es la utopía de los demócratas cabales. Los atenienses sabían muy bien que la alternativa al imperio de la ley es el imperio de las personas, como era el caso de los regímenes orientales en los que quien manda de manera absoluta es el rey. El pueblo necesitaba la ley porque, sin su protección, siempre acaba pagando los platos rotos.

Cuando estamos regidos por la ley es cuando más cerca estamos de la utopía.

Los filósofos griegos sabían una cosa más: que en realidad no son los hombres los que hacen las leyes, sino las leyes las que hacen a los hombres, y que por eso convenía tocarlas muy poco y tratarlas con la veneración debida a lo sagrado; pero dejemos esto aparte porque hoy ya no se lo cree nadie. No es que seamos menos crédulos, es que tenemos preprogramada en otro canal nuestra credulidad.

Los que sostienen tan convencidos (y eso es lo peor) que la voluntad es el principio de autoridad, debieran recordar el Triumph des Willens, guste o no guste la comparación. Y debieran recordarlo para explicarnos con claridad qué es exactamente lo que quieren decir, porque por encima de la ley no hay ciudadanía.

La voluntad liberada de la constricción de la ley es, como descubrió el gran Max Stirner, la nada. Claro está que la nada también nos iguala, pero para lo peor.

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...