domingo, 4 de diciembre de 2016

Lisarda, previsora

Don Gil: De Dios has de renegar.
Lisarda: Harélo una vez y dos.
Don Gil: Y de la Madre de Dios.
Lisarda: Eso no puedo otorgar.
Don Gil: ¿Pues no es más Dios?
Lisarda: Sí, más es; / mas si a los dos niego ahora, / ¿quién será mi intercesora / si me arrepiento después?

Mira de Amezcua, El esclavo del demonio

Mi padre era labrador

"Mi padre era labrador y trabajó la tierra toda su vida. Mis hermanos son labradores también; y yo, al que trabaja la tierra lo respeto tanto, que cuando paso por delante de él me descubro con respeto y admiración, como si pasara por delante de un héroe benemérito de la Patria".
Joaquín Costa (y un servidor de ustedes).

sábado, 3 de diciembre de 2016

John Fulton


Me dice José Ramón Márquez (que es quien me envía el cartel) que John Fulton tuvo casa en Sevilla, en el barrio de Santa Cruz, a la entrada de los Alcázares. Yo le había enviado previamente la siguiente reflexión de Fulton sobre el toreo: “It is the most difficult art form in the world. You are required to create a work of art spontaneously with a semi-unknown medium, which can kill you, in front of one of the most critical audiences around. And it all leaves only a memory.”

Añado que Fulton fue el apoderado deYasuhiro Shimoyama, el primer torero japonés y que se dedicó también a la pintura, pintando sus cuadros con sangre de toro.

Más información en The John Fulton Society.

Me acaba de decir don José Luis L.B., con su elegante generosidad habitual: "Le recuerdo que John Fulton se anunciaba en los carteles, en los inicios de su carrera, como John Fulton "El Yanqui".

Ya puestos, doy rienda suelta a mi añoranza sevillana:












viernes, 2 de diciembre de 2016

Aprender a morderse la lengua

Cuenta Liah Greenfeld en un pequeño ensayo de homenaje a su maestro Edward Shils (incluido en la recopilación titulada Pensar con libertad, Arpa, octubre de 2016) que en una de sus primeras clases, discrepó abiertamente de lo que Shils estaba defendiendo y que este le pidió que aprendiera a morderse la lengua y a justificar sus objeciones por escrito, porque él era la única persona que hablaba en sus clases. Cuando Liah le entregó su escrito, Sihls la citó en su casa. Nada más abrirle la puerta le dijo: "Discrepo de todo lo que usted escribe. Pero creo que lo que usted tiene que decir es muy importante, y quiero que escriba y publique un artículo sobre este tema". 

Pero Shils no se conformaba con eso. Quería, sobre todo, que Greenfeld escribiera su artículo bien y por eso en los meses que siguieron la obligó a redactar hasta tres borradores del mismo, "forzándome a reforzar y ayudándome a pulir el argumento cuya intención era demostrar que él se equivocaba".

Concluye Greenfeld: "lo que a él le importaba no era si él estaba o no en lo cierto, sino la Verdad".

Traigo este caso al Café de Ocata porque es un magnífico ejemplo de lo que un pedagogo innovador a la violeta no hará nunca, dado que, para empezar, es constructivista y no cree en "la" Verdad. Pero además el pedagogo innovador hablará poco en clase, fomentará que sus alumnos reflexionen en equipo y si tiene que llamar la atención a alguien, lo hará con el alumno que esté en silencio (mordiéndose la lengua o no), por acrítico, heterónomo y pasivo. No forzará a nadie, porque no posee ninguna autoridad que imponer, ni considerará que el centro de la clase sea el saber, sino la actividad del alumno, porque ya se sabe que lo que entra por el oído se olvida pronto. Para finalizar, les pedirá a sus alumnos -si se lo pide- un resumen de medio folio sobre los conocimientos que ellos mismos han construido. 

Lo sorprendente es que con métodos tan arcaicos, pasivos y poco innovadores, Liah Greenfeld haya conseguido ser un referente internacional de las ciencias sociales.


Melancolía pedagógica

Ayer, cuando volvía en tren a Ocata después de mi viaje por Sevilla y Huelva, me encontré con una antigua alumna. Fue, de hecho, una alumna del último COU que tuve, es decir, del último año que pude hacer de profesor de filosofía en un instituto.

El programa de COU era extenso y me preocupaba más la historia de la filosofía que los autores que "entraban" en selectividad. Por eso, completando lo que hacíamos en clase, cada trimestre leían un texto filosófico un poco complejo. Eran libros como la Apología de Sócrates de Platón, El Discurso del método de Descartes, o el Cándido de Voltaire...

Pero es que, además, teníamos tiempo en clase -casi lloro de emoción al recordarlo- para desmenuzar la Crítica de la razón pura, de Kant. ¡Y aún acababa yo con mala conciencia porque Hegel lo veíamos demasiado superficialmente!

No me parece -por decirlo así- que aquellos alumnos de COU estén hoy incapacitados para enfrentarse a los retos del siglo XXI, ni que sean menos creativos o críticos o autónomos que los que vinieron después. Lo que sí puedo asegurar es que, al constatar las dificultades crecientes de comprensión de mis alumnos que venían de la ESO, comencé eliminando los libros de lectura trimestral y sustituyéndolos por textos seleccionados y "editados" para que fuesen de fácil lectura y que cada año iba reduciendo estos textos, porque si tenían más de 500 palabras mis alumnos se perdían. 

Al pan, bread, y al vino, wine

Los deberes, como todo el mundo sabe, son malísimos, secan el cerebro de los niños y vampirizan la alegría familiar. En cambio el homelearning es lo más: dinámico, práctico, variado, colectivo y transversal. Y, por si fuera poco, "supone aprendizaje significativo, implica muchas más competencias y aporta valor al aprendizaje". En definitiva, que la raíz de todos nuestros males es nuestra incapacidad para llamar al pan bread y al vino wine.


jueves, 1 de diciembre de 2016

Al volapié

I 
El reclamo de la noche: espigo notas de estos días.


II.
Jünger, Sobre los acantilados de mármol
"Los jefes también deliberan las vísperas de las batallas perdidas" 


III
Escatología popular:

En un cementerio entré,
pisé un hueso y dio un 'quejío':
"No me aprietes con el pie,
que soy tu madre, hijo mío,
la que a tu cuerpo dio el ser".


IV
Cantaba Angelillo:

Si esto se ha torcío
no ha pasao ná
si ésta no ha salío
otra me saldrá
yo estoy convencido que saldré
y otra vez
vuelta a empezar"

V
Del anónimo autor del Sobre lo sublime:

"Puede sacarse la conclusión de que aquello que es útil y necesario al hombre 
está siempre a su alcance, pero que es lo extraordinario lo que suscita su admiración"

VI
Aquella canción que escribiera Bobby Capó 
y que con tanto éxito cantara Lorenzo Gonzáles, 
Cabaretera:

"... el cielo será cielo
la tierra será tierra
la vida será siempre, siempre igual..."

VII
He encontrado una joya en un librero de viejo de la Plaza Nueva


La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...