lunes, 19 de septiembre de 2011

Domingo de pasión

Para recuperarme del desastre del sábado (hoy no es nada fácil para un navarro sentirse catalanista) he tenido mañana de navegación por las alborotadas aguas del Mediterráneo (quizás un día les cuente mis cuitas como lobezno de mar y las cuitas de los barcos junto a los que amarro), he comido una magnífica paella y he disfrutado de la recuperación de mi serie favorita, la del Comisario Montalbano en la BTV.

Osasuna, Osasuna... ¿qué mejor armadura que un corazón destrozado? 

viernes, 16 de septiembre de 2011

Postales filosóficas IV (la introspección)

Vía

La LOGSE y nosotros

A los interesados en hacerse una idea cabal de los efectos de la LOGSE y de la herencia que nos han dejado sus promotores, tan filantrópicos ellos, les animo a leer el BLOG DEL IFIE. Eso sí, lleven un pañuelo para recoger las lágrimas.

Nos han querido hacer creer que aunque la LOGSE pudiera tener algún defectillo, ha universalizado la escolarización obligatoria y, por lo tanto, ha conseguido incrementar el nivel de conocimiento general de la población. Pero este es un miserable cuento chino. La verdad es muy otra y está recogida en este gráfico confeccionado con los datos proporcionados por la OCDE hace pocos días.





En resumen: Con el perverso sistema escolar anterior, supuestamente tan clasista, cada cinco años disminuía cuatro puntos el porcentaje de población sin estudios secundarios. Cuando la LOGSE se puso en marcha estábamos a punto de alcanzar la media europea. Por esta razón somos el cuarto país de la OCDE que mejor ha hecho los deberes en los últimos 50 años. Pero, lamentablemente, somos el que peor lo ha hecho en los últimos 10 años. Eso sí, hemos empeorado muy, muy equitativamente.
"El corolario de todos estos datos -escribe José Manuel Lacasa, quizás la persona mejor informada del país en cuestiones educativas- es que teníamos un sistema educativo que, en términos de titulación, nos puso entre los primeros del mundo desarrollado en cuanto a ritmo de mejora, y lo hemos cambiado por un sistema que, en términos de titulación, nos ha puesto a la cabeza del mundo desarrollado en cuanto a ritmo de empeoramiento. Y luego nos extrañamos de lo que nos pasa. Y estamos tan orgullosos que estamos intentando exportarlo a Iberoamérica. País".

Le plus gran vice...

"L'habitude de l'inattention doit être considérée comme le plus grand vice de l'esprit démocratique"
Alexis de Tocqueville

jueves, 15 de septiembre de 2011

El pienso felicitario

Cada vez que oigo a un educador defender que el fin principal de la educación es hacer felices a los niños, me entran unas ganas enormes de preguntarle: "¿Y por qué se cree usted con derecho a poner tan bajo el listón de aspiraciones de sus alumnos?".

Decía Goethe que la felicidad es una aspiración plebeya. Lo es, sobre todo, cuando se confunde con un confort de aspiraciones minimalistas: tener lo suficiente para vivir sin apreturas, no meterse con nadie y que nadie se meta con uno. O sea, con un autismo apolítico (pero a ser posible, subvencionado). Es, en este sentido, la aspiración de quien renuncia a vivir a la intemperie y busca refugio en la jibarización de su alma. ¡Para ser feliz de esta manera con ser inconsciente, insensible y no pasar hambre ya hay suficiente! Ya sé que los que defienden la felicidad no están dispuestos a renunciar al emotivismo de las puestas de sol, pero eso confirma mi tesis.

En cualquier caso, vista la influencia de la pedagogía New Age, las cosas van por aquí de manera imparable. Por eso sería muy de agradecer que las escuelas que comulgan con esta idea lo dejaran bien claro en una pancarta a la entrada del centro diciendo, por ejemplo: "Aquí no nos importan los conocimientos, lo que queremos es la felicidad de su hijo." Y que vaya quien quiera. Yo no me opongo a que estén subvencionadas. De hecho ya hay bastantes escuelas públicas que comulgan con esta ideología.

Los administradores del pienso molido de la felicidad nos dicen que si todos fuésemos felices, el mundo sería aún más feliz (de estas ideas estaban las pancartas de los indignados llenas). No se les ocurre pensar que la felicidad que proponen puede resultar espeluznante para quienes aspiramos a algo más que a una vida de talla única, por muy confortable que sea.

Últimamente la pedagogía New Age complementa su menú de pienso felicitario con un postre edulcorado de inteligencia emocional, que nos quiere hacer creer que podemos programar nuestros estados de ánimo e incluirlos completamente domesticados en nuestra agenda.

Mientras los medios nos aseguran que Europa está ardiendo, la pedagogía New Age nos invita a tocar la lira. Como decía un filósofo refiriéndose a una cuestión no del todo ajena a ésta, la excusan dos hechos: No parece darse cuenta ni de que Europa está ardiendo ni de que está tocando la lira.

A este paso, más que en escuelas públicas y privadas, nuestro sistema escolar se va a escindir en escuelas que educan para la felicidad y escuelas que educan para hacer frente a la verdad de los hechos, que con frecuencia es muy poco consoladora, y para gestionarlos con el saber que haga falta, la voluntad necesaria, una vela encendida a la diosa fortuna y sobredosis de resiliencia.

Postales filosóficas IV (nietzscheana)

Le débat public est incompatible avec la vérité sexuelle.

Ça va de soi

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...