lunes, 19 de enero de 2009

Jealous Guy



No creía yo posible que llegara este momento, pero así fue. Para mi sorpresa tuve que salir el otro día en defensa de Lennon, injustamente minusvalorado por mi hijo, Guillem, y su novia, Tania, que se creen con derecho a asaltar impunemente mis cielos, los iconoclastas, y a ponerme todo el santoral patas arriba. ¡Cría cuervos y te acabarán despreciando todo lo más sagrado!

Por si la muestra precedente no fuera suficiente -quizás su endurecido corazón sea más insensible de lo que sospecho- recurro a un argumento definitivo:

sábado, 17 de enero de 2009

Santa Greta, gracias


Son las 4:03, y nada más llegar a casa le enciendo una vela de agradecimiento a Santa Greta en este café. Y me voy a dormir, en paz.

miércoles, 14 de enero de 2009

Sorpresas te da la vida

Soy el primer sorprendido por la recepción que está teniendo L'escola contra el món. No tengo duda que una parte nada desdeñable del éxito se debe a la profesionalidad caligráfica e incombustible de los editores. Sin Josep Maria Espinàs e Isabel Martí ni el libro sería lo que es ni andaría ya por la segunda edición. Me llueven las invitaciones a actos, conferencias, mesas redondas y tertulias. Intento cumplir con todo el mundo hasta donde mi salud lo permite, pero no siempre estoy en condiciones de corresponder a la amabilidad con un compromiso. He pasado ya por no sé por cuantos programas de televisión y radio, y la prensa (especialmente La Vanguardia) le ha dedicado abundantes elogios. Sin duda algo se dice en el libro que quería ser oído y se dice de una manera que parece acertada. O, al menos, eso es lo que me aseguran quienes me hacen llegar sus impresiones por las más diversas vías. Pero no acabo de estar seguro de qué es exactamente lo que lo diferencia de la más de una docena de libros de temática similar que ha aparecido de septiembre para aquí. ¿Quizás su componente pascaliano?

No he dicho todo lo que podría haber dicho y con frecuencia he dejado puertas entreabiertas por donde el lector curioso puede, si se le antoja, adentrarse por su propia cuenta y riesgo, a sabiendas de que las puertas abiertas pueden dar una imagen de desorden en el conjunto. Algunos me dicen que ciertos apartados no acaban de integrarse bien en la secuencia discursiva. ¿Me creerán si les digo que en algunos casos esa discontinuidad ha estado conscientemente provocada?

El viernes presento el libro en mi pueblo, en Ocata (barrio marinero de El Masnou) y tengo el inmenso honor de contar con la presencia de Ferran Sáez y, sobre todo, del President Jordi Pujol. Algunos de mis vecinos me preguntan por qué viene Pujol. La respuesta es obvia: Porque ha querido. Lo mismo puedo decir de Ferran Sáez, Gran Txapeltxiqui de la Academia Catalana.

El acto está organizado por la librería LIBRARY del Masnou y la editorial LA CAMPANA y concluiría con unas tapas (exquisitas) y unos vinos (excelentes) en el ViNS I DIVINS.
Estáis invitados.


martes, 13 de enero de 2009

La plegaria del liberal

"Lord, enlighten thou our enemies...; sharpen their wits, give acuteness to their perceptions and consecutiveness and clearness to their reasoning powers. We are in danger from their folly, not from their wisdom: their weakness is what fills us with apprehension, not their strength".
Me imagino que esta plegaria les podrá parecer a algunos cargada de dogmatismo. Quizás tengan razón. Pero conviene saber, antes de sacar la cimitarra contra el orante, que su autor es John Stuart Mill, que la imaginaba como la oración imprescindible de todo buen liberal.

domingo, 11 de enero de 2009

Trilling y Orwell

Recordaba en el post anterior la introducción de Lionel Trilling a Homenaje a Cataluña de Orwell. El editor de The moral obligation to be intelligent la ha recuperado con buen criterio. La he vuelto a leer y me ha parecido que continuaba plenamente vigente, por su capacidad para seguir iluminando los problemas del presente.

Trilling, que leyó con sumo interés la Rebelión de las masas de Ortega, sabía que Europa había renunciado a mandar en el mundo. Pero sabía también que en política no existe el vacío. La abstención política es una forma de actividad y, por lo tanto, no nos exonera de responsabilidades sobre la marcha del mundo. Esta es una de las ideas que resalta del Homenaje a Cataluña.

Orwell fue muy crítico con lo que llamaba "the English left-wing intelligentsia". Ironizaba con cierta crueldad sobre ella afirmando que toda su ideología, que cabía en media docena de artículos de periódico, no mostraba sino una contundente incapacidad para ofrecer alternativas reales a los problemas reales. "Hay poca sustancia en ella, excepto la irresponsable crítica de la gente que nunca se ha encontrado y nunca se encontrará en una posición de gobierno".

El último Orwell estuvo especialmente interesado en preservar el sentido común de la gente corriente de la erosión apostólica de los ilustradores de las masas. Más aún: estaba convencido de que la ingenuidad con que la gente corriente se aferra a sus valores es una vacuna contra la influencia de las ideas abstractas y su potencial nihilismo. En los prejuicios cotidianos podría intuirse una voluntad inconsciente (y no por ello menos natural) de salud. Si esto era así, si la vida política nos muestra en su superficie una verdad profunda, los intelectuales empeñados en liberar al pueblo pese a quien pese podrían ser menos amantes de la verdad de lo que ellos orgullosa y bienintencionadamente suponían.

sábado, 10 de enero de 2009

The moral obligation to be intelligent

Comienzo a leer The moral obligation to be intelligent, una selección de ensayos de Lionel Trilling. Quienes hayan leído a Orwell en catalán quizás recuerden que la introducción de Homenatge a Catalunya, de Destino, es de este autor, y recoge la de la primera edición estadounidense de este libro.

Trilling me interesa mucho, por diferentes razones. Pertenece a esa generación de intelectuales de izquierda que apareció en Nueva York en las primeras décadas del siglo XX ("the New York intellectuals"), que tan relevante incidencia ha tenido en el desarrollo posterior de la historia intelectual de los estados Unidos. Ya han aparecido varias veces por este Café. Fue una de sus figuras más representativas e influyentes y, desde luego, una de las más decididas a empeñar su inteligencia en una crítica sin contemplaciones del totalitarismo, sin hacer mucho caso de quienes lo consideraban por ello un enemigo de su tiempo. Incapaz de tener más fe en la historia que en la inteligencia, no tuvo reparos en disentir abiertamente de los ortodoxos del disenso. La colección de ensayos que publicó en 1950 con el título de The Liberal Imagination es un magnífico ejemplo de todo esto.

El título The moral obligation to be intelligent recoge el de un ensayo de John Erskine (de 1914) que es toda una declaración de fe en la inteligencia, de una inteligencia -hay que añadir- liberada de las amarras que frecuentemente la sujetan utilitariamente a fines aparentemente últimos, como la felicidad. Le aburría la inocencia, sospechaba de la pureza y no soportaba la beatería. Sabía que las cosas son siempre más complejas de lo que los necesitados, a toda costa, de consuelo, pueden imaginar. En este sentido era profundamente nietzscheano y sospechaba de los peligros agazapados subrepticiamente tras nuestras mejores intenciones. Su máximo objetivo: no decepcionarse a sí mismo.

Trilling fue, antes que otra cosa, un crítico literario. No es exagerado añadir que es uno de los padres de la moderna crítica literaria norteamericana, como se pone claramente de manifiesto en The moral obligation to be intelligent. Estaba convencido de que la imaginación moral contemporánea había sido modelada por la novela de los tres últimos siglos, que había logrado envolver al lector en una atmósfera moral, para animarlo posteriormente a examinar con mirada crítica los motivos más profundos de sus acciones, más allá de lo que su educación convencional le había enseñado. En este sentido la historia de la novela moderna sería la historia de la moral contemporánea y un crítico literario competente no podría ser otra cosa que un historiador de la moralidad. La novela habría sido la gran educadora del presente.

La muerte lo pilló escribiendo un ensayo sobre Jane Austen, representante, a mi modo de ver de esa fracción literaria (moralmente) derrotada por los apologetas del nihilismo, encabezados por el Tolstoi que nos desvela la caída trivial de Ivan Ilich en una muerte anodina.

La escuela que enseña

Artículo publicado en el diario ARA: Hace poco me preguntaron cómo me imaginaba la escuela a la que me hubiera gustado ir. La pregunta es pe...