miércoles, 10 de enero de 2007

Slavoj Zizek, el chico de moda

Slavoj Zizek, el nuevo referente del pensamiento de izquierda, ha tenido su última epifanía el día 9 en El País, con un artículo titulado, “Negar los hechos, descubrir la verdad”. Comienza aconsejando algo que parece sensato: “No deberíamos llorar la muerte de Sadam Husein (...)... Guardemos nuestras lágrimas para otras cosas”.

Debemos interpretar, pues, que en el presente hay cosas que merecen nuestras lágrimas de manera más legítima. ¿Cuáles pueden ser? Zizek recoge, para orientarnos, el criterio de autoridad de Muhammed Saïd al-Sahaf, “aquel desafortunado ministro iraquí de Información que en las conferencias de prensa diarias negaba heroicamente incluso los hechos más evidentes, sin salirse nunca de la línea oficial (...) a veces incluso soltaba alguna extraña verdad: enfrentado, por ejemplo, a la afirmación de que los americanos controlaban una zona de Bagdad, espetó: "Los americanos no controlan nada; ni siquiera se controlan a sí mismos"”.

Al leer esto he pensado en lo que su abuela solía decirle a Leo Strauss: “Te quedarías sorprendido, hijo mío, si supieras con qué escasa sabiduría este mundo nuestro es gobernado”. ¿Iría Zizek a proponer que dedicásemos nuestras lágrimas a la escasez de sabiduría de los que nos gobiernan? Eso sería interesante. Quizás hasta nos aclarase si los que nos gobiernan son una panda de memos –lo cual sería más digno de un pataleo que de una lágrima- o si el gobierno de los hombres sobre sí mismos está, por la propia naturaleza de la cosa política, siempre falto de sabiduría. Claro que, en este último caso, nuestras lágrimas no aumentarían la sabiduría política.

¿A qué hay que dedicar nuestras lágrimas? Pues a la maldad de los americanos, que es una maldad que, siguiendo el razonamiento de Zizek, va acompañada de estulticia, con lo cual, habría que deducir que es una maldad irresponsable. Pero no es esto lo que el sabio Zizek concluye, puesto que al final del artículo se pregunta: “¿Quién ahorcará a George W. Bush?

Zizek es, supuestamente, un europeo inteligente. Y, sin embargo, parece incapaz de comprender cómo siendo tan fácil gobernar bien y con justicia, los americanos se empeñan en gobernar mal y con injusticia. A Zizek le falta, para ser coherente, proponer que los americanos consulten a los sabios europeos para diseñar su política exterior.

Una muestra de la ignorancia malvada de los americanos la encuentra Zizek en la diferencia que Jeanne Kirkpatrick estableció -¡en 1979!- entre regímenes "autoritarios" y "totalitarios".

Esta distinción –escribe Zizek- sirvió de justificación para la política colaboracionista de Estados Unidos con ciertos dictadores de derechas, mientras que trataba con mucha mayor dureza a los regímenes comunistas: los dictadores autoritarios son gobernantes pragmáticos a quienes les preocupa su poder y su riqueza y les traen sin cuidado las cuestiones ideológicas (...); en comparación con ellos, los líderes totalitarios son unos fanáticos desinteresados que creen en sus ideologías y están dispuestos a quemarlo todo por sus ideales. De modo que uno puede tratar con los gobernantes autoritarios, pues reaccionan de una manera racional y predecible a las amenazas materiales y militares, mientras que los líderes totalitarios son mucho más peligrosos y hay que enfrentarse a ellos directamente”.

A continuación pone Zizek sobre la mesa la prueba del nueve de la estulticia americana: “Lo irónico del asunto es que esta distinción es la síntesis perfecta de los errores cometidos por Estados Unidos en la ocupación de Irak: Sadam era un dictador autoritario.”

Cuando Kirkpatrick diferenciaba entre “autoritario” y “totalitario” tenía, sin duda, razón. Si ambas son formas despreciables de la tiranía, la tiranía totalitaria moderna ha demostrado su enorme capacidad destructiva al justificarse a sí misma con argumentos supuestamente científicos a cuyo servicio ha puesto todo el potencial de la moderna tecnología. La dictadura totalitaria controla todos los ámbitos de la vida, pública y privada, con el convencimiento de que está preservando el bien común no sólo de su país, sino mundial. Si la dictadura autoritaria es una plaga para los ciudadanos de un país, la totalitaria es un cáncer en la política internacional.

El totalitarismo moderno ha demostrado -y continúa demostrando- hasta qué punto la política internacional está guiada por parámetros hobbesianos.

La característica esencial del totalitarismo moderno es que es el enemigo existencial de las democracias. El enemigo existencial es aquel con el que no hay posibilidad de negociar porque la afirmación de su existencia significa la negación de la nuestra.

Claro está que podemos discutir si Sadam era un enemigo existencial o no de los Estados Unidos. Incluso podemos discutir si Estados Unidos es un enemigo existencial de Europa o si el diálogo es más poderoso que cualquier enemigo existencial. Todo puede ser discutido. Lo que no está nada claro es que la realidad política, y especialmente, la realidad de la política internacional, que es la Política con mayúscula, esté dispuesta a conmoverse con nuestros argumentos.

Que quede claro: No he derramado ninguna lágrima por Zizek.

martes, 9 de enero de 2007

Aportes a la filosofía del evento

Glauca me ha tocado la moral.

Últimamente –ha dejado escrito en un comentario del anterior post-, está un poco entre escatológico y marginal Don Gregorio !!!!!!!! Así voy a seguir siendo una ignorante!!!! Con lo bonito que era alucinarme con sus escritos indescriptibles!!!

¡Pues muy bien!

Glauca, maja, serás todo lo excelente frenocirrótica que quieras, pero me has dado en toda la Línea de la Concepción. Así que, en justa correspondencia, te voy a dar yo a ti una sobredosis de sublimidad que se te va a quedar tieso el sentido de la alucinación. ¿Quieres reflexiones de altura? Para proporcionártelas he ido directamente al “Acerca del evento” de Heidegger y he seleccionado un parágrafo al azar. Te reto a ti (que has leído las obras completas de los gnósticos), y al resto de contertulios de este Café de Ocata a que me aclaréis qué quiere decir el teutón en esta parrafada:

Sobre el evento

Parágrafo 246

“El abrigo de la verdad en lo verdadero”.

“Abrigo es en el fondo la guarda del evento a través de la impugnación de la contienda.

Guarda del ocultarse (del vacilante rehusarse) no es un mero conservar de algo, sino impugnar la proyectante sujeción a lo abierto, la contienda, en cuya subsistencia es disputada la pertenencia al evento.

Así la verdad se esencia como lo verdadero respectivamente abrigado. Pero esto verdadero es sólo lo que es como lo no-verdadero, no siendo e infundamentado a la vez.

Hacer accesible el abrigo de la verdad desde sus modos próximos del procurar correspondiendo ser y tiempo.”

M. Heidegger,

Aportes a la filosofía del evento,

Editorial Biblos, 2003, p. 312.

Traducción de DINA V. Picotti C.

Al “Ser” pongo por testigo que no he andando buscando ningún pasaje de especial dificultad. Este es el tono general del libro. Igualmente pongo por testigo al Ereignis que no he tocado ni una coma del párrafo. Que no me perdonaría yo el más leve retoque de la perfección.

¡Hala, guapa, a ver qué!

La vida en la selva

Hay días en que uno vive en la selva. En que la vida es la selva. Y eso es todo. No valen lamentaciones ni tragicomedias de baratillo. Aún no te has librado del abrazo de la constrictor con halitosis cuando un tigre tiñoso se lanza a por tí. Y antes de tener tiempo a pensar en alguna posibilidad de salvación el estruendo del tren se te echa encima. Son estos días cuanto más cuesta tomársela -a la vida- como un fenómeno deportivo y uno carece de vacunas contra la infección galopante de heideggerianismo. Ya lo dice Jaume Marzal:
"Si tu casa está quemando,
tu mujer va con un fraile
y en tu culo un avispero,
¿A dónde irías primero?"
Os dejo aquí este meme, a todos.

La ilustración es del italiano Achille Beltrame (1871 - 1945), que durante décadas ilustró las portadas de 'La Domenica del Corriere', de 'Il Corriere della Sera'.

lunes, 8 de enero de 2007

Polpette al grasso di Marco

Siguiendo con mi campaña de difusión del arte hipercontemporáneo, hoy le toca el turno a Marco Evaristi. El comentario de la cosa voy a dejarlo en inglés, que queda como más snob.

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»Polpette al grasso di Marco« (2006). After having undergone a minor liposuction, Marco Evaristti used his own fat in the preparation of a meal of meatballs.

Suele decir Maruja Torres que cuanto más gente conoce mejor le caen los Corleone. A mi me pasa algo semejante. Cuanto más arte ultramoderno conozco, más clásico me parece Piero Manzoni.

Manzoni dejó escrito que su "Merda d'artista" debería cotizarse de acuerdo con la fluctuación del oro. ¡Ni hablar! ¡Es muchísimo más cara! Y eso que me aseguran que alguna de las latas de la susodicha ha explotado engolada en su propio orgullo.

domingo, 7 de enero de 2007

La infancia de Pico della Mirandola

Paul (o Hyppolite) Delaroche (1797-1856) no es, desde luego, uno de los pintores más famosos de Francia. Y tampoco, por el conjunto de su obra, es uno de mis preferidos. Pero siempre se las arregla, el puñetero, para abrirse paso y ganarse, de tarde en tarde, el foco de mi interés. La verdad es que siempre me ha interesado la pintura histórica y Delaroche no es de los peores en este género. Creo, además, que se mueve con soltura entre el formalismo rigorista del neoclasicismo y la melancolía del simbolismo, dotando a sus obras de una aparente ingenuidad que ha confundido a más de un crítico. En este caso -y con ocasión de un mail recibido de Éditios de l'éclat - ha sido La infancia de Pico della Mirandola”, una de mis "estampas filosóficas" preferidas, la que me ha entretenido.

Delaroche pintó “La infancia de Pico della Mirandola” en 1842. Actualmente se encuentra en el Musée des Beaux-Arts de Nantes. Mi interés por esta obra tiene mucho que ver con lo que tiene de provocación. Delaroche juega muy conscientemente con la iconografía de la virgen y el niño para representar a Pico Della Mirandola como un bebé que está leyendo un libro que no puede ser más que un diálogo platónico. Quiero creer que El Banquete. El gesto del niño es expresivo del tipo de lectura que está realizando: más que leer, reinterpreta. Y esta reinterpretación del legado de los antiguos es el alma de eso que hemos dado en llamar humanismo.

Somos, fatalmente, descendientes de los griegos, pero podemos dejar de ser sus herederos. Para ser heredero hay que estar dispuesto a pleitear legítimamente por una herencia. Reinterpretarla para hacerla nuestra.

Pasando la bola

Cinco cosas que no sabéis de mi.

Tras recibir el meme de Chesk y Avanti, me veo en la tesitura de ser amable. Aquí tenéis cinco cosas que no sabéis de mi:

1. Musicalmente soy un caos: Soy piadoso devoto de Lou Reed (a cuyos conciertos acudo con mi mujer y mis hijos, faltaría más), Concha Piquer y Miguel de Molina (un vicio que debo practicar en solitario), y Claudio Abbado dirigiendo cualquier cosa de Mahler.

2. He hecho alguna cosa arriesgada en mi vida, como ascender a los cráteres del del Etna, del Vesubio, del Stromboli y del Vulcano; pero nada comparado con conducir en Nápoles. En mi lápida pondrá: “Aquí yace Gregorio Luri. Condujo en Nápoles”.

3. Nací en Azagra, Navarra. Pero de mi pueblo ya casi sólo conozco a los difuntos. Vivo en El Masnou (Cataluña) donde casi únicamente conozco a los vivos. Esto me hace sentirme extranjero en ambos lugares. Mal asunto.

4. Soy adicto a mi gata, Bacallà Salat, y a los blogs rusos. De ambas adicciones no entiendo casi nada.

5. Quisiera entender el mundo. Desde hace muchos años tengo la sensación de que estoy a punto de comprender algo importante, pero no hay manera. Se me resiste. Me pasa algo parecido con la Primitiva y el cordero asado.

¿A quién le paso el meme? A Gabriela, Batsceva, El (hiper) Fuentes, Cel·lia, Kasandra (evidentemente) y al Señor de Portorosa.

Día de reyes


La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...