jueves, 28 de agosto de 2008

De Weimar a Nueva York


Ayer concluí la lectura de Modern Jewish Philosophy, una relevante obra colectiva editada por Michael L. Morgan y Peter Eli Gordon. Y esta mañana he comenzado Richard Rorty. The Making of an American Philosopher, la biografía de Rorty escrita por Neil Gross.

A medida que me voy adentrando por los vericuetos biográficos de Rorty más claramente voy tomando consciencia de que la filosofía del siglo XX ha tenido dos grandes focos de irradiación: Weimar y Nueva York. Todas aquellas grandes hogueras intelectuales que parecían arder en Gran Bretaña o en Francia se han ido apagando y sus rescoldos nos sirven, sin duda, para amenizar largas tertulias nocturnas y mantener cursos de verano. Pero su moribundo fulgor ya no explica nuestras ideas. La biografía de Rorty, con su giro de la filosofía analítica al comentario de textos literario algo de esto nos insinúa.

No hablaré hoy de Weimar, que de todos es conocida su fecundidad filosófica. Me limitaré a esbozar una teoría sobre Nueva York.

Mientras Weimar se precipitaba hacia el desastre, en Nueva York iba apareciendo un grupo de intelectuales formado por personalidades tan relevantes como Elliot Cohen, Meyer Schapiro, Saul Bellow, Bernard Malamud, Irving Howe, Daniel Bell, Irving Kristol, Nathan Glazer, Gertrude Himmelfarb, Norman Podhoretz, Susan Sontag, Norman Mailer, Philip Roth, etc, que se organizó en torno a dos medios de expresión, Partisan Review y Commentary. La mayoría eran judíos que sentían la tradición cultural europea como propia y que entendían que el proyecto del "New Deal" podía cuajar en una vía intermedia entre el capitalismo y el comunismo. Pero siendo sus nombres relevantes, lo que da a Nueva York su categoría filosófica es el encuentro de todos ellos con los intelectuales europeos exiliados que fueron llegando a la conocida como "University in Exile"¸ fundada en 1933 por Alvin Johnson gracias al apoyo económico de Hiram Halle y la Rockefeller Foundation. Entre ellos se hallaban Max Wertheimer, Karl Brandt, Hannah Arendt, Leo Strauss, Hans Jonas, Karl Löwith, Arnold Brecht, Adolph Löwe, Kurt Riezler, Eric Fromm, Hans Speier, Max Ascoli, Mario Einaudi, Alexander Koyre, Claude Lévi-Strauss y, también Fernando de los Ríos y Salvador de Madariaga. Con ellos llegaron a los Estados Unidos las obsesiones europeas, que fueron comprendidas y aclimatadas gracias a que había ya en Nueva York un grupo nutrido de intelectuales familiarizados con ellas y dispuestos a difundirlas.

Mientras Nueva York tomaba el testigo de Weimar, Koestler en París y Orwell en Londres eran dos excéntricos. Ninguno de los dos tenía buena prensa entre los Merleau-Ponty, los Sartre y las Simone de Beauvoir. Para estos últimos la grandeza de Stalin se encontraba precisamente en todo lo que criticaban Koestler, Orwell y los intelectuales judíos de Nueva York: en su decisión de subordinar la moralidad a la historia. Con frecuencia me he preguntado si se pueda ser cabalmente progresista si no se tiene más confianza en la historia (y en su absolución) que en la moralidad.

Saul Bellow rememoraba sus años juveniles en su discurso de recepción del Premio Nobel de la siguiente manera: “Teníamos acceso a los europeos contemporáneos más importantes: Silone, Orwell, Koestler, Malraux. André Gide y Auden. Los principales colaboradores americanos de Partisan eran marxistas; críticos y filósofos como Dwight Macdonald, James Burnham, Sidney Hook (...). [pero todos ellos] de la manera más natural, tomaron partido por Trotski durante los procesos de Moscú. Hook covenció a su profesor John Dewy, para que encabezara una comisión de investigación en México”.

Bellow fue uno de los marxistas americanos que viajó a México a entrevistarse con Trotsky. Llogói su casa poco después de que Ramón Mercader le hubiera clavado la pica de un piolet en la cabeza. Alcanzó a verlo, ya cadáver, en el hospital.

11 comentarios:

  1. ahi va un comentario largo sin ninguna contribucion al tema pero con dos precisiones geograficas...

    La primera es que, no solamente se encontraron en nueva york, de hecho se encontraron en un barrio de nueva york, el upper west side, con una gran poblacion judia. despues de vivir ahi por cuatro ano afirmo que aun queda mucha influencia judia pero mas bien poca de la intel.lectual. o nada.

    La segunda es que unos cuantos de estos intelectuales pasaron una buena parte de su tiempo en Hyde park, en chicago, conocido por la universidad, el talante liberal, y ahora por ser donde obama empezo su carrera.

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  2. RA: Las dos precisiones son bien venidas.
    Por cierto:
    Sigo estas noches con interés la convención demócrata. Y lo que yo veo y lo que dice la prensa hispana al día siguiente poco tienen en común. La maniobra de la Clinton saliendo a pedir la aclamación de Obama me pareció un gesto desesperado que tenía por objeto ocultar las divisiones internas en el seno del partido. Dicho de otra manera: Si los delegados demócratas, votan, hunden a Obama. Quizás un tercio de los presentes no lo hubiese votado.
    El discurso de Bill Clinton me sonó a mi de esta manera: Hubiera sido mejor candidato mi señora, pero visto lo visto, apoyemos a Obama antes que a McCain, ese republicano tan majete.

    ¿Ando muy equivocado?

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  3. El discurso de Hillary fue demasiado "as expected," y en este sentido fue mas bien flojo en su apoyo a Obama. Algunos comentaristas afirman que Hillary se dejo muchas puertas abiertas a vistas de 2012... Bill creo que sono un pelin mas entusiasta.

    Cualquiera de los dos Clintons podia cargarse completamente a Obama. En este sentido, fue un acto (satisfactorio) de "damage control."

    Hay que tener en cuenta que no hay muchas (o ninguna) diferencias de programa: las divisiones ahora mismo son 100% producto de resentimiento y mala leche...

    Ya veremos como va hoy. Obama tiene que conseguir un poco de screen time, de momento it was all about the clintons...

    (No esta mal ya no puedo escribir dos frases enteras en castellano)

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  4. Si fuera por la historia apañados estabamos, la unica referencia actual es Suecia con el mayor gasto publico. ¿acaso no es una cuestion moral hacer contribuir más a los que mas tienen? ¿implica ello el progreso economico? o mas bien dejemos a los liberales con la ley del mas fuerte, a veces no siempre el éxito asegurado del que tiene menos escrúpulos.

    La otra cara de la moneda es la abulia que se ancla en aquellos que se conforman con lo dado y que es suficiente para (ir tirando)que luego se transforma en el mayor indice de suicidios.

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  5. zzzzz
    lo siento
    soy una cateta
    al cuarto nombre compuesto me dormí.
    Conseguí llegar hasta el "New Deal"
    pero fulminantemente caí en el acto.
    Voy a tomar severas medidas
    en castigo por semejante dejadez propia
    considero seriamenete rascar minutos sueltos
    de mi ajetreado día adía
    para leeer (y lo digo con tres es, porque va tener que ser mucho) de nuevo,
    creo que mi capacidad de seguimiento se ha visto seriamente afectada por la desidia cultural de mi entorno circundante, necesito una cura terminal.
    Caballero
    asesóreme.
    Pero no se pase, algo ligero,
    para ir depurando el cuerpo y el espíritu,
    necesito recuperar mi "tono" muscular.
    He tenido ganas de leer el relato y cada vez leo párrafos más cortos.
    ¿Es falta de tiempo?¿es un efecto colateral del encarecimiento de la telefonía móvil y los sms:
    "t qurms muxo"?
    Antes podía leerme "La Celestina" en tres horas sin pestañear. Ahora leo el cabecero de un prospecto y se me fatiga la vista o el ánimo.
    Dígame doctor lo que me pasa.
    A lo mejor padezco de abulia o anemia lectora.
    A lo mejor la TV y los anuncios nos han enseñado a recortar nuestra atención un máximo de tres minutos, como los anuncios.
    Sigh!
    Espero mañana ser capaz de leer algo más allá de los titulares del periódico o de la televisión.
    Saludos
    y no se ofenda
    "No sos vós, soy yo"

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  6. No veo contradicción (y menos "salvación" por asumir el segundo extremo) entre Historia (en la acepción usada = "futuro utópico garantizado") y Moral. Esta última es intrínseca en realidad, aunque no sólo, al mesianismo "progresista" o "utópico" ¡de todo signo¡ ¡Una nueva rotura de lanza en favor del rigor necesario a la elucidación, porfa!

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  7. Almantina: Me parece que echarse una cabezadita en un café es darle a éste una dignidad considerable.
    Un saludo.

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  8. Carlos: Para mi esta cuestión es de la más alta importancia. Le voy dando vueltas y vueltas. La cuestión se resiste y yo con frecuencia acabo mareado.
    Pero en fin.
    Creo que, efectivamente, la diferencia entre un progresista y un conservador puede resumirse de esta manera: El progresista cree en la historia más que en la moral mientras que el conservador cree en la moral más que en la historia. Aquí podría echar mano de abundantes ejemplos, desde la teoría de Lukacs hasta "la historia me absolverá" de Fidel Castro.
    No veo cómo se puede ser progresista sin creer firmemente en el progreso, es decir, en que el futuro será superior al presente. Si esto es así, la conducta moral se resume en la anticipación del futuro.
    No veo cómo se puede ser conservador sin dudar de que haya progresos sin pérdidas y, por lo tanto, sin relativizar toda idea de progreso.
    Y le añadiré que por esto mismo estoy convencido de que la referencia teórica de todo conservador del siglo XXI es, ineludiblemente, Nietzsche.

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  9. Sigo creyendo que hablar así implica poco rigor. En realidad, creo, es La Idea la mandatoria (incluyendo lo que esta tiene de "La Historia"). "La idea" (por eso creo que la burocracia es hoy una "ideocracia" o en todo caso tiende a imponerla desde lo mínimo a lo máximo socialmente hablando), lo que implica una determinado sistema de valores o moral que permite "normalizar" las conductas y definir los castigos. Esto, de todos modos, es má amplio y por ello no sólo abarca a los progres sino a TODA la intelectualidad "utopista" que deviene en burocracia. La moral, para todos estos, es inevitablemente necesaria al igual que la planificación y el racionalismo, el cientificismo y sus derivadas "positivistas", etc. Moral y/o Mito. Todo eso conforma la idiosincrasia del intelectual.

    Nietszche ataca (quizá intelectualemente) esto toda su vida (quizá luchando contra él mismo o su demon, lo que no hizo Sócrates que se "debió" al suyo): transvaloración, antisocratismo(antiracionalismo, situación de la verdad como problema, etc.

    ¿Los conservadores? ¿Me puedes decir quién es hoy un auténtico conservador hoy? ¿Gatopardo? ¿Alguna secta dogmática del mismo estilo que las sectas de radicales marxistas? Bueno... cada vez es sólo cuestión de camisetas al servicio de la distinción visual. Al menos en el campo de los fuertes y decisivos en alguna medida mayor o menor. Y esto afecta a liberales, conservadores, progresistas, socialistas radicales (¿?), etc.
    Creo que hay que completar la nunca deseada "sociología del intelectual" y su negra historia de frustración y melancolía, pragmatiosmo o capitulación a que ha conducido... para mí necesariamente.

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  10. Carlos: Claro que hablar así es poco riguroso. Este es el precio que pagamos por hablar por medio de un blog. Sin embargo me mantengo en lo dicho.

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