domingo, 27 de diciembre de 2015

El titán desencantado

Hay un poema de cien octavas en la Biblioteca Nacional titulado Eccos de la Musa Trasmontana o Prometeo. José María de Cossío creía que pudo haber sido escrito por Gabriel Álvarez de Toledo a finales del siglo XVII. No es la mejor obra de la literatura española, pero no carece de interés porque nos presenta a un Prometeo aquejado de una melancolía que podríamos llamar rousseauniana. Ha robado el fuego de los dioses y se lo ha entregado a los hombres. Él paga su filantropía heroica encadenado a las rocas del Cáucaso y cada amanecer un buitre viene a alimentarse con su hígado que le vuelve a crecer de noche, como las preocupaciones más negras; mientras que a los hombres el fuego les ha proporcionado más oportunidades de confort, pero no de bondad. 

Este es el lamento del titán desencantado:

¡Ay!, cuánto más feliz mi suerte fuera
si con alma plebeya en vil estado,
entre riscos y robles condujera
a un tiempo mi inocencia y mi ganado.

Ramón Mercader, hogareño

El 18 de octubre de 1978 murió Ramón Mercader. En la foto junto a su mujer, Roquelia Mendoza, en su casa en La Habana.