martes, 17 de febrero de 2015

La sospechosa sangre de la víctima

Si hay atentados islamistas en un país europeo, lo que la sangre derramada pondría de manifiesto para algunos es que las víctimas no son tan inocentes como creen. Por ejemplo: los franceses no saben tratar al otro o los daneses no son tan liberales como nos hacen creer. Hay una beatitud política escandalosa, porque se dedica a lanzar sospechas sobre la inocencia de la sangre derramada. Es una beatitud política que no solamente sitúa lo bueno por encima de lo nuestro, sino que, queriendo ser hiperbólicamente buena, sitúa a lo bueno por encima de toda realidad: es incapaz de aceptar que allá donde hay un sistema de convivencia hay un sistema de exclusiones, con lo cual, en vez de culpar a los franceses o a los daneses, está condenando a la política por ser lo que es, política. En este sentido, los islamistas les llevan delantera: ellos saben muy bien que un sistema político malo es el que los excluye. Y actúan en consecuencia.

3 comentarios:

  1. Netanyahu anima a los judíos que viven en Europa a irse a Israel. Si lo hacen masivamente podremos seguir indignándonos con el genocidio nazi o la expulsión de 1942 y sintiéndonos muy bien.
    De los cristianos egipcios degollados el otro día por los asesinos del autodenominado estado islámico nadie habla; normal, porque oiga, recordemos las cruzadas, etc.

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  2. http://www.elmundo.es/internacional/2015/02/17/54e22934ca47412d6c8b457f.html

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  3. Para mi, hay una evaluacion desde la desconfiança que yerra el tiro. Para mi, cualquier cosa que salga en televison esta bajo sospecha, cualquiera. Creo en la inocencia de las victimas pero no en la inocencia de los que nos cuentan las cosas. Lo vimos hace unos dias, la victima, era piloto de un caza-bombardero, o sea, para nada una victima inocente sino un combatiente en el conflicto, porque bombardear no és precisamente una actividad pacifica. Las bombas tambien queman gente y no lo vemos en television en prime-time. Estamos tan hartos de mentidas, manipulaciones y doble moral que, a veces, esto nubla el discernimiento de algunos, en el supuesto muy optimista que alguna vez lo tuvieran. Esta bien justificado este hartazgo, aun así convertir las victimas en sospechosos és un desproposito.

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