miércoles, 31 de diciembre de 2014

El peso de la democracia

Francis Galton publicó en Nature el 7 de marzo de 1907 un artículo titulado “Vox Populi” (expresión que se acerca mucho a la definición ciceroniana de la res publica como res populi), que comenzaba con estas palabras: "En estos días democráticos, cualquier investigación sobre la fiabilidad y las peculiaridades de los juicios populares es de interés". En los nuestros, también. A continuación Galton presentaba los resultados de un experimento electoral que tuvo lugar en Plymouth, Inglaterra, en el transcurso de la feria anual de ganado conocida como West of England Fat Stock and Poultry Exhibition. Se invitaba a los visitantes a acertar el peso de un buey, prometiendo un premio para el que más se aproximase a la realidad. Hubo 800 participantes, cuyas estimaciones fueron examinadas posteriormente por Galton. “El competidor medio”, escribió, "está probablemente tan bien capacitado para realizar una estimación ajustada del peso del buey, como lo está un votante promedio para juzgar los méritos de la mayor parte de las cuestiones políticas que vota, y las diferencias entre los votantes para juzgar con justicia será probablemente la misma en ambos casos”.

Descubrió que los participantes en el concurso tenían un ajustadísimo ojo clínico. La estimación media fue de 547 kilos, cuando el peso real del buey era de 543 kilos. O sea que el error no llegaba al 1%. La conclusión de Galton, confirmada por otras investigaciones posteriores, fue que cuando un grupo de personas hacen estimaciones individuales sobre una cantidad, la respuesta media tiende a ser bastante precisa. “Este resultado, en mi opinión, concede más crédito a la fiabilidad de un juicio democrático de lo que podría haberse esperado.”

¡Lástima que en las elecciones democráticas los partidos políticos no nos pidan que calculemos el peso de un buey! Pero leyendo el artículo despacio descubrimos que Galton hace algunas  observaciones que modulan un tanto su optimismo final. El juicio de los participantes no estaba influenciado ni por pasiones ni por la oratoria partidista; la mayoría eran granjeros experimentados en estos cálculos y, por último, señala que 30 estimaciones fueron descartadas por ser consideradas erróneas o ilegibles.

Efectivamente, cualquier valoración sobre la fiabilidad y las peculiaridades de los juicios populares es de interés.

6 comentarios:

  1. Eso me hace pensar que las bases teóricas de la democracia tal como la conocemos surgen en un medio intelectual dominado por la visión del mundo de los labradores ricos y de los comerciantes de paño... Una cosa muy poco heroica, claro, pero...

    Enrique García Vargas

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  2. Aquí, se dice que este primo de Darwin, es uno los padres de la Sociología: http://jax.sagepub.com/content/3/2/63.short?rss=1&ssource=mfr

    Y así le va a la sociología demoscópica,...que no da una la pobre!

    Vaya trío de makarras, Galton, Charles Booth y mi amiguísimo QUETELET (el de los tórax timóticos ideales).

    H. dein Wittenberg

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  3. ¡Si las elecciones fueran, al menos, una bonoloto! Pero me temo que son puro impulso primitivo... , y sin posibilidad de marcar casillas par desmarcar candidatos.

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  4. La democracia más antigua, la de la Atenas de Pericles, era la de un poder imperialista basado en el dominio sobre las restantes ciudades de la liga de Delos, por lo que el lema de los espartanos al principio de la guerra del Peloponeso era Libertad para todos los griegos.
    Unos 24 siglos después, Churchill, nuestro santo laico, posiblemente el mayor defensor de la democracia en el s. XX, cuando tuvo que hacer frente a las aspiraciones de independencia de la India, pensó que la libertad y la democracia era cosa de europeos blancos, y mejor si eran ingleses.

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  5. Hay un libro de lectura muy accesible, y que comienza precisamente con la historia de Galton, que acumula un montón de ejemplos sobre la "sabiduría de las multitudes":

    James Surowiecki "Cien mejor que uno. La sabiduría de la multitud o por qué la mayoría siempre es más inteligente que la minoría"

    Karl Mill

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