domingo, 31 de diciembre de 2017

Juegos infantiles

Hace cinco años, una maestra me comentó que había ido de excursión con sus alumnos de 9 años a la montaña y que éstos se lo habían pasado muy bien jugando entre los árboles porque, según su expresión literal, "era como estar en un videojuego".

Esta mañana mi nieto Bruno estaba jugando en la Plaza de Ocata y de vez en cuando decía "¡Play!". Cuando le he preguntado por qué usaba tanto esta palabra, me ha contestado que era para comenzar a jugar, porque estaba jugando a que era un videojuego.

Respecto al año nuevo...

... recordad que...


sábado, 30 de diciembre de 2017

Interferencia y libertad

Refiriéndose a las pataletas que monta su primo Gabriel (3 años), mi nieto Bruno (8 años) me comentaba ayer mientras comíamos los dos solos en un restaurante de postín:

- Es que, yayo, a veces hay que decir que no. Esta bien decir que sí, pero a veces, hay que decir que no. Porque con el no también se educa.

Me lo quedé mirando. Hablaba con una gran seriedad, con la convicción de estar tocando un tema importante y yo pensaba que, sin duda, los niños se comportan con frecuencia a la altura de lo que creen que esperas de ellos. Y ayer estuvo a una buena altura porque a los postres me preguntó qué significaba "interferencia".

Claro que después subimos a la azotea del hotel en el que acabábamos de comer y comenzó a correr y a saltar de lado a lado gritando "¡Libre! ¡Soy libre! ¡Al fin respiro!"

jueves, 28 de diciembre de 2017

Castelar

Recojo del Testamento literario de don Armando Palacio Valdés la siguiente anécdota del gran don Emilio Castelar.
Desde muy joven Castelar adquirió un prestigio inmenso en España (...). Si hubiera hablado en una catedral, tal vez sería necesario remontarse hasta un Bossuet para encontrarle un rival.
(...) 
La primera vez que lo vi fue en una ocasión dramática. Don Amadeo de Saboya, elegido dos años antes rey de España por el Parlamento, había presentado a éste su renuncia. (...). La noche de su partida, el Congreso de los Diputados deliberaba sobre tan grave asunto. Una muchedumbre turbulenta se agitaba en los alrededores del Congreso, exigiendo de los diputados, pidiendo a gritos, que se proclamase la república. (...) El Congreso estaba cerrado y los faroles de las calles adyacentes apagados. El pueblo rugía de un modo cada vez más imponente; se preveía el momento en que las puertas saltasen y la multitud invadiese el edificio para imponer su voluntad. En aquel instante se abrió con estrépito una de las ventanas del piso de abajo, vi brillar en la oscuridad unos espejuelos y percibí el bulto de un hombre. Castelar estaba en pie sobre el alféizar. Como por ensalmo, en aquella multitud fragosa se hizo un silencio profundo. "¡Castelar!", oí murmurar a los que estaban cerca.
(...)
Comenzó a hablar Castelar. Y lo hizo con acento colérico, vibrante de indignación, increpándonos con la mayor dureza. Veníamos a profanar el templo de las leyes. Nada teníamos que hacer allí. ¡Marchaos, marchaos inmediatamente! Ellos eran los únicos y legítimos representantes de la patria y nosotros debíamos esperar tranquilamente su resolución. ¡Retiraos al instante! Si no lo hacéis, quedará demostrado que no sois dignos de llamaros ciudadanos de un pueblo libre, sino viles esclavos destinados a gemir bajo el látigo de un tirano.
(...)
Todos nos retiramos lentamente (...). Tal era el prestigio de aquel hombre y el poder de su palabra.

La última noche, los Santos Inocentes, Platón, don Marcelino y Tabarnia

En El Subjetivo/ The Objective

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Caridad Mercader sigue viva

Justo el día de Navidad, Caridad Mercader tuvo su primera bisnieta. Desde aquí felicito a los padres y abuelos de la criatura. Y para confirmar que esta mujer sigue viva, en el ABC se acuerdan de El cielo prometido, cosa que, por supuesto, agradezco.


martes, 26 de diciembre de 2017

La vida es un frente amplio

Ando dedicando este día de San Esteban a la lectura del que me parece un magnífico libro, la Vida de Torres Villarroel.


En sus páginas me acabo de encontrar con esta tajante afirmación del autor: "Yo me conozco, que estoy dentro de mí".

¿Pero es tan obvio que  nos conozcamos por creer que estamos dentro de nosotros? ¿Estamos realmente dentro de nosotros? ¿No hay unas cuantas instancias oscuras en nuestro interior que nos tienen vedada la entrada?

¿Hay un dentro en nosotros que se manifieste autónomamente, en ausencia total de algo externo que lo convoque?

¿No somos el encuentro de lo que llevamos dentro con lo que llevamos fuera, con nuestra circunstancia, que diría Ortega?

Con frecuencia se olvida que lo importante del famoso "yo soy yo y mi circunstancia" es la "y". Por eso añade Ortega que si no salvamos a nuestra circunstancia no nos salvamos a nosotros.

¿Pero acaso podemos salvar nuestra circunstancia? ¿No es esta una empresa desmedida?

A veces me veo como un recipiente de latón lleno de abolladuras. Lo de adentro es sólo lo que no es de afuera. A veces es sólo aire, un vacío. Otras veces reúne los guisos más extraños, etc. Lo que conozco de verdad de mí son mis límites y estos se han hecho manifiestos limitando.

Una idea me entretiene estos días: por razones narrativas tendemos a imaginarnos la vida como una punta de flecha que se adentra en el futuro marcando una trayectoria. Así se escriben las biografías, como una narración lineal. Pero me resulta más creíble la imagen vital de un frente amplio, de un ejército invadiendo un enorme país extranjero de orografía y clima muy heterogéneo. Somos la vanguardia y la retaguardia pero, a su vez, la vanguardia es sólo una parte de la linea de avance. En algunos sitios parece precipitarse hacia el futuro, pero tarde o temprano algún impedimento la retiene, mientras que aquella parte que parecía rezagada adelanta y en poco tiempo se pone en cabeza. Esta imagen me permite ver qué pocas son las fortalezas que conquistamos y hacemos nuestras. Avanzamos, es cierto, pero irregularmente, y dejando demasiadas fortalezas sin conquistar o a medio conquistar a nuestras espaldas. Por eso tarde o temprano -quizás en una Nochebuena- nos llegan noticias del pasado, que se nos subleva y la retaguardia se nos convierte en vanguardia lastrada.

La escuela que enseña

Artículo publicado en el diario ARA: Hace poco me preguntaron cómo me imaginaba la escuela a la que me hubiera gustado ir. La pregunta es pe...