domingo, 10 de noviembre de 2019

Ya he votado

La democracia es posible porque colectivamente aceptamos que en política el consenso es más importante que la verdad o, dicho de ora forma, que lo que está más cerca de la verdad política es el consenso.

Lo que cuenta en democracia es la fuerza de atracción de las autopercepciones honestas de diferentes grupos.

No creo que haya nadie que para votar se ponga delante de las diferentes papeletas enlazando silogismos a la espera de ver hacia qué color político lo conduce su razonamiento. Simplemente votamos porque nos guiamos por intuiciones que nos parecen razonables sobre lo nuestro en nuestro futuro colectivo. 

Siendo tan frágil, imperfecta y sofística; estando tan sometida a la ilusiones más diversas, la democracia es, sin duda, el mejor régimen que hemos sabido crear para hacer posible la pluralidad en la unidad en comunidades complejas que están atravesadas por diferencias legítimas. Lo cual no significa que haya venido aquí para quedarse. Nada impide que pasado mañana nuevas generaciones alcancen un nuevo consenso: el de los hartos de democracia.

Pero lo que quiero resaltar hoy es la dignidad que hay en el gesto de confianza que le damos a ese vecino insoportable del 3º C para que vote como le dé la gana y que su voto cuente como el nuestro. ¡Y vete a saber si vota como nosotros!

sábado, 9 de noviembre de 2019

Se cantaba en Cádiz

Se cantaba en Cádiz en 1812, mientras una asamblea, compuesta en una tercera parte por clérigos, elaboraba una constitución:

Muera el que quiera 
moderación
y viva siempre
la exaltación.

Pensar sintiendo

El viernes me enteré, gracias a Jordi Amat, que lo sabe todo, que el Cambó de Pla fue una obra de encargo que, además, estuvo corregida por el mismo Cambó. Amat me indicó también el lugar en que se conservan los textos originales del escritor y las correcciones del político. En cualquier caso, es una gran obra. La he tenido durante semanas de libro de cabecera. Además de hablar -bien- de Cambó, Pla deja escapar de vez en cuando algunas observaciones interesantes -y con frecuencia maliciosas- sobre otras personas. De Balmes dice: "Es un poco pesado, sobre todo cuando escribe como un predicador barroco". Es exactamente así. A veces Balmes se sube al púlpito de su ego y comienza a echarle un sermón a la historia, y sus palabras van formando bola en el paladar del lector. Claro está que no es sólo eso. Ni tan siquiera lo es en su mayor parte. Por eso Pla añade: "Pero es el catalán del siglo pasado que manejó más ideas y tuvo una curiosidad intelectual más amplia". Este es el Balmes que podemos llamar laico, que observa su realidad circundante con una mirada europea y la expresa con palabras precisas, como cuando nos regala el nombre exacto de un modo de pensar muy nuestro: "pensar sintiendo".

A unas elecciones siempre se va con el voto empapado de sentimiento. Pero en estas, me parece que lo que cuenta es la intensidad de ese sintiendo, que ha devorado el pensar. Si me permiten la frase fácil, añadiré que el pensar se ha convertido en pienso del sentimiento.

Se suponía que el "seny" era una virtud catalana. Algunos dicen -Joan Sales, por ejemplo- que es tan virtud como el famoso punto medio de los griegos, que si lo buscas, no hay manera de encontrarlo. Yo, sin embargo, sigo pensando que está ahí y que, como ha pasado históricamente en Cataluña, tarde o temprano aparecerá alguien diciendo "som gent d'ordre" y provocará un seísmo electoral. Ya hay un grupo relativamente numeroso de personas que anda buscando esa salida desde el catalanismo. Para que tengan éxito necesitan de alguien que personalice el pensar sintiendo colectivo con más pensar y menos sentimiento. En una cena que recientemente hicimos, en un chino, los del Círculo Hermenéutico Estraussiano de les Planes, me atreví a apostar que esa persona aparecerá antes de 4 años.

Y, si no, pues a apechugar. 

Añadido a las 13:23: Acabo de ver en las redes que un importante político anima a "votar con el corazón".
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viernes, 8 de noviembre de 2019

Un encuentro casual

Hojeas desinteresado. Parece que pasas de largo... pero vuelves atrás. Algo insinuado te ha llamado la atención. Miras. Te quedas. Has descubierto que es ahí a donde querías ir.

 Albert Marquet (1875-1947), LA PETITE CHÈVRE, 1912-14. 


 Seguro que B. conoce a Marquet. Espero sus comentarios.

jueves, 7 de noviembre de 2019

La res del rex

Veo poca televisión, porque me aburre. Leo poca prensa, porque me espanta la maraña de palabras en que acabo enredado a medida que paso de una opinión pontificante a otra pontificadora. A cada página que pasas le añades un peso a tus pies.

El 7 de noviembre de 1936 un periódico navarro, La República, protestaba porque en el Registro de la propiedad aún continuaran exigiendo el pago de "derechos reales" cuando ya no había monarquía en España. Como se sabe, los "reales" de los "derechos reales" derivan del latín "res", cosa. Son los derechos sobre la realidad de algo, no hacen ninguna referencia a la realeza, sino a la cosidad.

Veo el jaleo político que nos rodea como una "res" que, objetivamente está ahí, pero que nos empeñamos en amplificar, complicar y enredar por nuestro empeño en convertirla en "Rex". Claro que este empeño es la esencia de la política.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Las miserias del romántico

Me gustan esos pequeños detalles casi mecánicos que tienen las parejas mayores entre sí. Ese momento en que ella se detiene ante él para quitarle un pelo de la solapa o darle unas palmaditas en los hombros para quitar esas motas de caspa que se han depositado ahí indiscretamente. Ese gesto del hombre que tiene su brazo extendido sobre el hombro de ella y alarga el dedo índice para acariciarle la mejilla. La manera como algunas parejas de ancianos caminan agarrados de la mano. Ese juntar las rodilllas de la pareja que está en esa mesa del restaurante, tan intenso, tan vivo. Esa cucharadita de postre que se intercambian como si se regalaran las llaves de Granada. Todo esto me parece grandioso, admirable, enternecedor. Y, sin embargo, pocas cosas me duelen más que ese momento en que mi mujer me coge el vaso de cerveza y se lo lleva a los labios para echarse un trago, porque sé que cada trago está racionado y que si falta uno lo voy a echar tanto de menos...

martes, 5 de noviembre de 2019

Los deberes de la memoria

 Ando atareado intentando preparar una conferencia que debo dar el día 15 en el Club Tocqueville. Me apetece, sin duda, pero el reto exige rigor. Y en eso estoy, intentando rigorizar (debería existir el diccionario de las palabras que deberían excistir) mis convicciones.

Esta mañana me he encontrado entre las páginas de un libro de Juan Marichal, El secreto de España, con estas palabras: “Raymond Aron recordaba un pensamiento común a Nietzsche y a Paul Valéry: “Para las comunidades humanas como para los individuos, el olvido no es menos esencial que la memoria”.

Pienso en el deber de recordar que debemos olvidar. Más aún: en el deber que tengo de recordar que Marichal recuerda lo que recordaba Aron que recordaban Valéry y Nietzsche.

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...