sábado, 7 de abril de 2007

Animales que (lamentablemente) no corren peligro de extinción

¡Qué lástima que esto no ocurra en los campos de fútbol americanos! ¡Lo que nos divertiríamos en Europa!


Como premio de consolación aquí tenéis los 10 "Strange and Obscure American Museums".

viernes, 6 de abril de 2007

Viernes Santo


Via: Kutev

Olor y culpabilidad

Hablaba en el último post del imperialismo político del totalitarismo. Como en esta cuestión conviene no ser frívolos, quiero poner hoy un ejemplo de auténtico imperialismo político: el practicado por la polícía secreta de la desaparecida República Democrática Alemana, la "Stasi", que últimamente está de actualidad gracias a una magnífica película, "La vida de los otros".

Una de las actividades de la Stasi consistía en fichar los olores de los sospechosos. Utilizaba dos métodos para ello. Si el sospechoso era interrogado, se lo obligaba a sentarse en unas sillas especiales con una especie de bayeta en su interior que se impregnaba con su olor. Si no se tenía esta oportunidad, pues se entraba en su casa y se robaba su ropa interior usada. Estas "fichas" se clasificaban posteriormente y se guardaban en tarros de vidrio, muchos de los cuales aún pueden verse en el Stasi Museum de Berlín.

jueves, 5 de abril de 2007

La felicidad me la dio tu amor

I

El Govern de la Generalitat de Cataluña quiere medir la felicidad de los catalanes. La idea proviene -¿lo sabrán en el tripartito?- del ala aristocrática del laborismo británico. El padre de la criatura es Richard Layard, es decir, Lord Layard of Highate, autor de “La felicidad. Lecciones de una nueva ciencia”. Su vida y milagros los encontraréis por google.

II

Hay quien para demostrar la inteligencia de Layard afirma que hasta el candidato conservador a primer ministro, David Cameron, que es un lince en esto de olfatear los vientos propicios, ha copiado sus ideas. Pero no es exactamente así. David Cameron, que tiene pintas de un híbrido maquiavélico de oveja y lobo, se ha llevado el agua de la felicidad a su molino y prefiere hablar de bienestar general, que no es lo mismo.

III

Layard parece convencido de la posibilidad de medir la felicidad de una población de una manera objetiva. Pero su teoría tiene letra pequeña. Viene con instrucciones de uso.

IV

En los países del Primer Mundo el incremento del PIB no va acompañado del de la felicidad. De hecho, sus niveles de felicidad parecen no haber progresado en los últimos 25 años. Y es que, según Layard, a partir de un cierto nivel de bienestar, lo que nos proporciona una sensación de felicidad no es tener más, sino, algo significativamente distinto: tener más que el vecino. Por lo tanto por mucho que el país se vaya enriqueciendo, si la igualdad entre los ciudadanos se mantiene, los niveles de felicidad se estancan. Dicho de otra manera: La socialdemocracia habría alcanzado los máximos niveles de felicidad que puede proporcionar a los ciudadanos europeos. Esta última conclusión es mía, no de Layard, pero me parece una deducción necesaria de sus premisas.

V

Parece que hay economistas dispuestos a estudiar la medición objetiva de la felicidad y a elaborar, incluso, una “teoría de la felicidad”. ¡Ah, si Nicómaco levantara la cabeza! La felicidad -dicen- debería convertirse en un objetivo político y el progreso de la felicidad nacional debería medirse y analizarse tan estrechamente como el crecimiento del PIB.

VI

Existe por ahí hasta una fórmula de la felicidad:

Felicidad = P + (5xE) + (3xN)

"P" representa las características personales, incluyendo filosofía de vida, capacidad de adaptación y resistencia.
"E", la variable más importante ya que se multiplica por un factor de cinco, representa la "existencia", que abarca la salud, estabilidad financiera y amistades.
"N", que vale por tres, representa las "necesidades prioritarias", y cubre la auto-estima, las expectativas que tenemos de nuestra vida, la ambición y el sentido del humor.

Evidentemente, si Layard tiene razón aquí falta algo importante. A esta fórmula le falta un divisor: el del nivel de igualdad alcanzado en un país.

VII

Volvamos al inicio. Nosotros somos europeos y nuestro tripartito es un poco laborista. No mucho, porque Blair es demasiado pro americano para ser modelo para nuestros progres, pero un poco sí. Quizás por eso los de CiU se han llevado las manos a la cabeza, lamentando el despilfarro que supondría semejante proyecto de medición de la felicidad de los catalanes.

VIII

Perdonadme la broma: ¿Y si los catalanes, como yo sospecho, resultan ser un poco masoquistas?

IX

A mi esto no me gusta. Me huele a imperialismo político. Y los ciudadanos deberíamos estar dispuestos a preservar algún ámbito de nuestra vida del dominio de la política. La politización completa de la vida ha sido siempre un proyecto totalitario. En nuestro caso se trataría de un totalitarismo beato, bienpensante, meapilas y políticamente correcto. Un totalitarismo de andar por casa, si se quiere, pero que no me gusta. No deberíamos mezclar el bienestar, que es algo que deben tener muy en cuenta los presupuestos generales, con la felicidad, que tiene que ver con los proyectos de vida de cada ciudadano. Y para que estos proyectos sean realmente efectivos debe estar garantizada su discrecionalidad.

X

Hoy voy a ser popperiano: ¿No tienen los gobiernos más que suficiente con dar respuesta a los motivos justificados del cotidiano malestar? ¿Por qué no medir los motivos del descontento? ¿Quizás porque esto le resta glamour prometeico a la política? Pero es que a mi parecer cuanto menos glamour prometeico tenga la política, más ganamos los ciudadanos de a pie.

XI

Al capitalismo se le puede pedir que nos proporcione bienestar e incluso que nos garantice la libertad para ser tan desgraciados como nos dé la gana. Pedirle más sería demasiado.

Sueños heroicos

Bayer Leverkusen 0 - C. A. Osasuna 3

Y porque fútbol es fútbol:

De Susan Sontag a Carod-Rovira

I

“Los grandes escritores son o maridos o amantes. Algunos escritores manifiestan las virtudes de un marido: veracidad, inteligibilidad, generosidad, decencia. Hay otros escritores en los cuales una aprecia los regalos de un amante, regalos que tienen que ver más con el carácter que con la moralidad. Notoriamente, las mujeres toleran cualidades en un amante –el mal humor, el egoísmo, la informalidad, la rudeza- que nunca aceptarían en un marido, a cambio de entusiasmo y una infusión de sensaciones intensas. De la misma manera, los lectores soportan la ininteligibilidad, el carácter obsesivo, las verdades dolorosas, las mentiras, la mala gramática –si, en compensación, el escritor les permite saborear emociones raras y sensaciones peligrosas. Y, en la vida, como en el arte, son necesarios los maridos y los amantes. Es un desgracia cuando una se ve forzada a elegir entre ambos”.

Susan Sontag, “Camus’ Notebooks

II

Barcelona. (EFE).- “El conseller de la vicepresidencia, Josep Lluís Carod-Rovira, ha hecho rectificar...”.

Es igual, Carod, no quiero seguir leyendo. Con esto ya tengo suficiente para condenarte a pasar una temporada en el “Cabaret Neopatético”.

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...