lunes, 3 de julio de 2006
John Cassavetes versus Ronald Reagan
domingo, 2 de julio de 2006
Cura, Inquietud, Sorge
Joseph Uhl, Die Sorge, en Zeitschrift fur Bildende Kunst, circa 1895
Cura cum quendam fluuium transiret, uidit cretosum lutum,
sustulit cogitabunda et coepit fingere hominem.
Dum deliberat secum quidnam fecisset, interuenit Iouis;
rogat eum Cura ut ei dare spiritum, quod facile ab Ioue impetrauit.
Cui cum uellet Cura nomen suum imponere,
Iouis prohibuit suumque nomen ei dandum esse dixit.
Dum de nomine Cura et Iouis disceptarent, surrexit et Tellus
suumque nomen ei imponi debere dicebat, quandoquidem corpus suum praebuisset. Sumpserunt Saturnum iudicem; quibus Saturnus secus uidetur iudicasse:
‘Tu Iouis quoniam spiritum dedisti …….
………………………………………………..Corpus recipito.
Cura quoniam prima eum finxit, quamdiu uixerit Cura eum possideat;
sed quoniam de nomine eius controuersia est,
homo uocetur quoniam ex humo uidetur esse factus.
Cura, atravesando un río, vio abundante arcilla, la cogió meditabunda y empezó a modelar un hombre. Mientras reflexiona sobre qué había hecho, se presentó Júpiter; Cura le pidió que le diera un espíritu, cosa que consiguió fácilmente de Júpiter. Queriendo Cura ponerle su propio nombre, Júpiter se lo prohibió y dijo que había que darle el suyo. Mientras Cura y Júpiter discutían, se levantó Telus (
II
El hispanorromano Higinio vivió entre el 64 antes de Cristo y el 17 de nuestra era. Muy probablemente llegó a Roma como esclavo, formando parte del botín que César se trajo de Hispania, pero no tardó en ganar prestigio y su libertad. Tras adquirir una extensa formación como alumno de Alejandro Polihístor, llegó a ser bibliotecario de Augusto y fundador y primer sacerdote de la primera capilla que el neopitagorismo fundó en Roma, la basílica de
III
La “cura” latina significa “inquietud”, “supervisión”, “preocupación”, “ocupació”, “quehacer”… en última instancia recoge el destino del hombre abocado ineludiblemente a “curar de las cosas” (Cristóbal de Villalón). Hay, evidentemente, diferentes intensidades en esta actividad, que van desde la cura de lo cotidiano hasta la cura de la propia condición humana. Cicerón, que concedió a la “cura” un protagonismo central en De natura deorum, se pregunta por qué y cómo los dioses se preocupan del devenir del mundo, si tienen cura de él y si, en cierto sentido, lo administran.
IV
La “Sorge” heideggeriana no se confunde con el cuidado a esto o a aquello, sino que expresa la esencial humanidad del hombre como “cuidado de”. El «ser en el mundo» tiene el sello «entiforme» de la «cura». La “Sorge”, como existenciario fundamental, no se confunde con el cuidado específico de algo o de alguien. Es la condición del hombre que no puede dejar de curarse de...
V
Wittgenstein, comentándole por carta a Russell su lectura de Las variedades de la experiencia religiosa, de William James, escribe: “Este libro me hace mucho bien. No quiero decir que vaya a convertirme en un santo, pero no estoy seguro de que no vaya a mejorar un poco en el sentido en que a mí me gustaría mejorar muchísimo: por ejemplo, creo que me ayuda mucho a liberarme de
VI
Para Heidegger no podríamos liberarnos de Inquietud sin liberarnos de nuestra humanidad.
VII
sábado, 1 de julio de 2006
Estaba Cura atravesando mi blog...
Respondo inmediatamente, con todo entusiasmo, a la provocación lírica de Isabel Romana. He abierto las poesías de Catulo (¿recuerdas,
Para la mayoría de los escritores latinos “cura” da nombre a la preocupación del hombre impaciente, aquel que, ocupado en mil menesteres, es incapaz de dar sosiego a su espíritu. Es el caso de Lucrecio (De rerum natura II.16-19) o del estoico Persio, que abre de esta manera la primera de sus sátiras: “O curas hominum! O quantum est in rebus inane!”. Y por este camino llegamos, inevitablemente la fábula CCXX del hispanorromano Hignio, que comienza: "Estaba Cura atravesando un río..." ¡Qué magnífica obertura! Esta fábula conmovió profundamente a Herder y a Goethe. K. Burdach realizó un interesante estudio sobre la influencia de Higinio en Goethe (Faust und die Sorge, 1923) y, a través de esta vía, la imagen de Cura desembocó en Heidegger quien, en 1925, la comentó con cierto detalle en sus clases del semestre de verano, al mismo tiempo que la estaba recogiendo, en su integridad, en Ser y Tiempo. Según Heidegger, lo que Higinio nos ha querido decir es que el hombre tiene el origen de su ser en la "cura" o "Sorge" y que, en consecuencia, permanece retenido por su origen mientras es en el mundo.
Por eso la aparentemente ingenua exclamación de Catulo está atravesada de sentidos. Volvamos a leerla: "¿Hay mayor dicha que verse libre de curas y llegar a casa exhaustos y con el alma liviana para entregarnos al descanso en nuestro anhelado lecho?"
Del poeta que no quiere decir su nombre
amb les cames penjant
sobre la superfície del riu,
un vent fluix em porta una lleugera sabor
de fang salat, remor de canyes
i fulles de tardor.
A l'abast de la meva mirada
la teoria falsament mandrosa
de la metamorfosi de l'Ebre.
El corrent del riu és el del llenguatge.
Intento avenir-me amb ell
-creuer de tots els temps-
per arrelar en el fang
sense enfonsar-me.
L'aigua que devalla
em transforma en humà:
ànima
llenguatge
pell fonamental
ocupació a precari en tot present.




