miércoles, 15 de septiembre de 2021

El bochorno y la edad

Hemos pasado dos días de un calor agobiante , no tanto por la temperatura como por la humedad ambiental. Estos días de bochorno mediterráneo no hay sombra que cobije mejor que la de la ducha, pero claro, uno no puede plantar sus reales bajo la ducha y esperar a que afuera calme. Además había asumido el compromiso de enseñarles a dos documentalistas franceses la Barcelona de los Mercader. Se podría, por cierto, hacer una buena guía de la ciudad siguiendo los pasos, siempre apasionados, de esta dramática familia. Lo curioso es que llevo más de 40 residiendo aquí y nunca había estado en alguno de los lugares a los que llevé a esta pareja, por ejemplo en la terraza del Ritz, en el Hotel Oriente de las Ramblas o en el restaurante La Gastronómica.

Entre las sensaciones humanas más agradables se encuentra la de encontrarte con personas desconocidas que rápidamente van dejarndo de serlo y a medida que la intimidad aumenta, aumentan también las complicidades y se van dibujando proyectos comunes en un futuro que poco antes estaba indefinido. Por ejemplo, el de un nuevo viaje a México. Uno de los mayores regalos de la edad es la capacidad para apreciar a personas con las que no compartes muchas cosas, pero con las que estás dispuesto a proteger aquello, creciente, que sí compartes. En este sentido la edad te va haciendo más libre.

2 comentarios:

  1. El aire acondionado junto con el agua corriente son edos pequeños caprichos burgueses que merecen la pena.

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  2. Por las muestras del blog es fotógrafo sensible.
    Las casas donde vivió Trosky se le darían bien.
    Si se anima sería bonito compartirlas con la tribu.
    (Digo tribu, no Tribú, aunque no solo pero también)
    Para México parece que ya tiene entrenamiento con las calorinas.
    Ánimo pues, que la victoria nos sonrie.

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El landismo dramático

El landismo dramático, en El Subjetivo.