martes, 16 de diciembre de 2014

El valor de mi vida

Jean-Marie Guyau Tuillerie (28 de octubre de 1854 - 31 de marzo de 1888), lanza en L’irrèligion de l’Avenir (1887) una pregunta que yo hasta ahora se la había atribuía a Fukuyama: "¿Por qué valor estamos dispuestos a dar la vida?" En El fin de la historia, Fukuyama considera que en el silencio que acompaña hoy a esta pregunta se encuentra la prueba que confirma su tesis.

Guyau plantea la cuestión de esta manera: “On peut se juger soi-même et juger son idéal en se posant cette question : pour quelle idée, pour quelle personne serais-je prêt à risquer ma vie ? — Celui qui ne peut pas répondre à une telle interrogation a le coeur vulgaire et vide ; il est incapable de rien sentir et de rien faire de grand dans la vie, puisqu’il est incapable de dépasser son individualité ; il est impuissant et stérile, traînant son moi égoïste comme la tortue sa carapace. Au contraire, celui qui a présente à l’esprit la pensée de la mort en vue de son idéal, cherche à maintenir cet idéal à la hauteur de ce sacrifice possible ; il puise dans ce risque suprême une tension constante, une infatigable énergie de la volonté”.

12 comentarios:

  1. El gato de Schrödinger1:55 p. m., diciembre 16, 2014

    Una vez más, el tema del Último Hombre.

    "Instintos vacilantes, creencias podridas, manías y chocheces. Por todas partes conquistadores jubilados, rentistas del heroísmo, frente a jóvenes Alaricos que acechan a las nuevas Romas; por todas partes, paradojas de linfáticos."

    "Hemos saboreado todos el mal de Occidente. Sabemos demasiado del arte, del amor, de la religión, de la guerra, como para creer aún en algo; hemos perdido además tantos siglos en ello... La época de la perfección en la plenitud está terminada. ¿La materia de los poemas? Extenuada. ¿Amar? Hasta la chusma repudia al "sentimiento". ¿La piedad? Registrad las catedrales: ya no se arrodillan en ellas más que los ineptos. ¿Quién desea aún combatir? El héroe está superado; únicamente la carnicería impersonal sigue de moda. Somos fantoches clarividentes, ya sólo capaces de hacer muecas ante lo irremediable."

    E. Cioran

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    1. « Ce qui est intéressant dans l’amour, c’est l’impossibilité », disait Cioran. Il était attaché aux putains, à la civilisation du bordel. Le bordel était pour lui une sorte de temple. Il en parle dans l’entretien qu’il a accordé en 1978 à Ben-Ami Fihman et qui est reproduit dans Cioran avant Cioran, de Vincent Piednoir (éd. Gaussen). Il pensait, comme le poète vénézuélien Juan Sánchez Pelaéz, que, quand on est attaché aux putains, on l’est pour toujours. Le soir même de son mariage, à Paris, avec une jeune Américaine, Pelaéz est sorti dans la rue chercher une putain… Commentaire de Cioran : « J’aurais fait la même chose. Mais il n’y a que nous pour comprendre cela. Pour un Français, c’est incompréhensible… » Cioran parlait volontiers de cette prostituée qui lui avait dit que, chaque fois qu’elle faisait l’amour, elle voyait le cadavre de son mari à côté d’elle… Elle avait ajouté : « Je vois bien qu’il en est de même pour vous ! » Cioran s’extasiait sur son intuition psychologique et concluait en levant les bras : « Ayant connu ça, comment parler d’amour ? Ça n’a plus de sens. »

      Roland Jacquard,

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  2. Y hay dos respuestas posibles a esta pregunta: por mi comunidad o por mi sociedad. El error de los defensores del fin de la Historia es haber supuesto que lo segundo equivale a lo primero.

    E. García Vargas.

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    1. No estoy seguro. Conocían muy bien la diferencia entre lo propio y lo bueno.

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    2. El gato de Schrödinger4:22 p. m., diciembre 16, 2014

      El héroe clásico, el de toda la vida, estaba dispuesto a dar la vida por su comunidad. Héctor es el modelo.

      La modernidad trae un tipo de héroe de nuevo cuño dispuesto a sacrificarse por un ideal humanista universalista. La particularidad de este tipo humano es que es específicamente occidental.

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    3. Pero, ¿qué respuestas obtendríamos si saliéramos a la calle a preguntar a los transeúntes por qué ideas están dispuestos a dar la vida?

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    4. El gato de Schrödinger6:00 p. m., diciembre 16, 2014

      Para empezar, habría que preguntarles por qué estarían dispuestos a dar la vida, sin presuponer que lo harían por ideales.

      Algunas pistas tenemos. Una encuesta reciente del Instituto Español de Estudios Estratégicos en colaboración con el CIS reveló que más de un 47% de españoles no sacrificaría su vida por nada ni nadie que no fuera su familia. Solo un 16,3% contestó que estaría dispuesto a participar en la defensa de su país en caso de agresión extranjera. Bueno, eso es lo que responden, al menos.

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    5. Sí esa encuesta dice mucho sobre nosotros. Estamos desganados...

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    6. Interesante encuesta, me parece que dice que somos comunitarios, pero de un tipo muy antiguo, casi pre-político.

      Enrique García Vargas

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  3. Esta es la pregunta que hace años me estoy haciendo, sospechando la respuesta. De otra forma lo planeaba yo hace poco en un comentario sobre la Épica. Vuelvo a hacer la misma pregunta que había reformulado así: ¿Cómo reaccionaríamos ahora ante la aparición de otro Hitler?

    Las respuestas en occidente pueden ser muchas y todas bien intencionadas, pero a la hora de la verdad mucho me temo que de idea ninguna, a no ser la vaga y general que comenta el señor gato sobre el humanismo universalista. Como ejemplo ahí tenemos a cientos de médicos arriesgando su vida en África.

    Walter Benjamin, en su libro “PERSONAJES ALEMANES. Romanticismo y burguesía en cien años de literatura epistolar”, reúne cartas que van de 1783 a 1883, y en todas ellas la respuesta está explícita o implícitamente contestada de sobra. El silencio del que habla Fukuyama es tan elocuente como lo que dicen estas cartas que menciono, pero al revés. En la entrada al libro, Benjamin lo encabeza con esta cita: De honor sin fama / De grandeza sin brillo / De dignidad sin premio.

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  4. La pregunta debería reformularse en la línea de Gato y Belart.

    Belart alude sin hacerlo directamente a la cita bíblica que afirma que tu mano derecha no debe saber qué hace tu mano izquierda.

    ¿Por qué valor estamos dispuestos a dar, o a jugarnos, la vida sin obtener nada a cambio, ni dinero ni fama, ni premio ni gloria?

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