lunes, 30 de diciembre de 2013

Rezando La internacional

Vengo de un funeral que se ha cerrado con el canto religioso y solemne de La internacional. Como ocurre con las oraciones del cristianismo me ha parecido que la mayoría de los presentes ni se sabían la letra de lo que tarareaban a medias ni se sentían cómodos interpretando la liturgia del puño izquierdo alzado. Estamos olvidando las plegarias de nuestros padres, aquellas oraciones que rezaban con el máximo recogimiento para darse valor en los momentos en que la vida se pone cuesta arriba. 

La vida sigue poniéndose caprichosamente cuesta arriba. Pero si ya no rezamos es porque estamos muy entrenados en el arte de distraernos.

Del difunto se ha dicho lo necesario: que era bueno. Entendámonos: que era bueno de acuerdo con lo que los congregados entienden por bondad. Pero bueno, al fin. Nadie diría de un difunto en su funeral que era una mala persona. Y en torno a las cenizas de la bondad, hemos rezado. O, al menos, hemos convocado a las oraciones de rigor.

Añado algo de suma importancia, para no herir a nadie: Todo lo que he sentido en el funeral me ha parecido sincero, emotivo y entrañable. Y creo, por todo lo que sé, que el difunto era alguien realmente excepcional. Lo que hay aquí no es una crónica de un funeral concreto, sino un intento de reflexionar sobre las despedidas.

11 comentarios:

  1. Los entierros cada día son más raros, prefiero que ni canten, ni pongan discos ni toquen Albinoni, mejor silencio respetuoso que esos discos solicitados según el gusto de cada cual, aunque en el mío harán lo que quieran, claro...

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    1. Antes había funerales de primera, segunda y tercera. Ahora también. Se diferencian por la música que ponen.

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    2. Y añado que en este la música era muy buena.

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  2. A veces tengo la sensación que el Partido es una mala imitación de la iglesia católica.

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    1. Por eso, entre otras cosas, toda política es teología.

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  3. Pues yo he visto aplaudir en funerales de iglesia, se acabó la función. Grotesco.

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    2. Efectivamente, porque necesitamos nuevas liturgias, ya que no podemos vivir sin ellas.

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  5. Lo de los aplausos en todas partes clama al cielo.

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  6. Paréceme que los partidos, sobre todo de izquierdas, compiten con la Iglesia para hacerse con el mismo público, quizá con el propósito de crear una especie de cuerpo místico-político y laico, por favor.

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