Como era de esperar, se está publicando una avalancha estudios eruditos sobre la revolución rusa que intentan explicarnos con la mayor claridad posible las causas y consecuencias de ese evento histórico. Muchos de los libros publicados me parecen de interés (me parecen porque lo presumo, ya que no he leído todos, ni mucho menos), pero hasta los más interesantes, cuando explican las causas de la revolución de octubre, suelen pasar por alto un acontecimiento que es algo más que un pequeño detalle: Sin Lenin, no hubiera habido revolución, pero si Lenin pudo estar en Rusia dirigiendo la revolución fue porque la Alemania imperial y militarista del Kaiser lo metió de contrabando en el país con la intención de desestabilizar el poder del zar desde adentro. Claro que si esta causa es importante, entonces sabemos poco de las causas de los acontecimientos históricos, porque nunca podemos garantizar que nuestras buenas intenciones se corresponderán con buenos resultados. De hecho, estamos muy lejos de conocer a priori las consecuencias de lo que ponemos en marcha políticamente.
lunes, 13 de noviembre de 2017
sábado, 11 de noviembre de 2017
Balmes, poeta
Ustedes conocen mi admiración por el filósofo Jaime Balmes y, sobre todo, por el periodista Jaime Balmes. Ayer cayó en mis manos este librito que se presenta como "la perla que le faltaba a la diadema con que aparece coronada en el mundo literario la figura del Dr. D. Jaime Balmes". Lo menos que puede decirse es que como perla deja bastante que desear. Tanto es así -y este me parece un argumento definitivo- que utiliza varias veces la palabra "rosicler". El Balmes poeta es un romántico de rima facilona que amplifica todos los vicios del romanticismo sin que parezca sensible a ninguna de sus virtudes. Que conste que este naufragio de la música lírica balmesiana no disminuye m admiración hacia él. Más bien contribuye a reforzar mi imagen de la vida humana como un frente de batalla muy amplio en el que el ejército, lejos de avanzar a la par, avanza como una línea quebrada, con cimas de vanguardia que se adentran con coraje en territorio desconocido y valles de retaguardia que andan remoloneando en la trivialidad.
jueves, 9 de noviembre de 2017
La literatura, tout court
Dicen que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Y así es. Pero si ese amigo -amiga, en este caso- es B. M., entonces uno tiene un finísimo crítico literario en París.
Gracias a B. leí La fin de l'homme rouge cuando aquí nadie tenía ni idea de quién era Svetlana Alexievich, o Le météorologue, de Olivier Rolin, antes de que ninguna editorial española pensara en traducirlo, o Révoltée, de Evguénia Iaroslavskaia-Markon, que entre nosotros ha pasado incomprensiblemente desapercibido. Así que cuando me avisó de que me enviaba L'ordre du jour, de Éric Vuillard, ya sabía que recibiría una joya. Tanto es así que mientras el libro estaba en tránsito de París a Ocata, al autor le han dado el Premio Goncourt. Me ha llegado esta mañana y ya lo he devorado. ¡Qué libro! ¿De qué va? Pues de gran literatura. Creo que no sería capaz de definir qué es la gran literatura, pero sé muy bien reconocerla cuando me la encuentro entre las manos. El ritmo narrativo, la precisión descriptiva, la atmósfera envolvente, ese retrogusto que se te queda ahí, en el paladar, como de un buen vino. Esa necesidad de detenerte a repetir la lectura de una frase para volverla a paladear. Esa esperanza de que el libro no se acabe. Incluso ese deseo de venir aquí a contarlo.
Gracias, B.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Dos libros
Que en un día como hoy, de nubes grises y corazones dispuestos a la dialéctica parvularia del “¡Y tú más!”, llamen al timbre y te entreguen estos dos libros, regalos de un amigo, no tiene precio. El trabajador que me los ha entregado me ha asegurado que ha llegado a mi casa sorteando impedimentos. Pero ha llegado. Y se lo agradezco profundamente.
¿Revolución o golpe de Estado?
¿Fue la revolución de octubre un golpe de Estado de Lenin contra los soviets?
Por cierto, Laval pasa este sábado por Barcelona.
martes, 7 de noviembre de 2017
Amores que arman
"No hay remedio, me decía un diplomático alemán este verano, tenemos que estar armados hasta los dientes, no tanto a causa del desamor que nos consagra la Francia, como a causa del amor que nos profesa la Rusia".
- Emilio Castelar, Cartas Europeas, 1876.
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La normalidad
El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...





