Dios no está ni se le espera, afortunadamente.
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.
La pareja de ancianos está sentada en el poyo de la puerta, acogidos a la sombra de la casa y a una brisilla deliciosa que viene del río. La...
Dios no está ni se le espera, afortunadamente.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminar