viernes, 29 de mayo de 2015

¿Dónde se habrá metido el niño de Quintiliano?

Aviso: Se ha perdido un niño. No creo que lo encontréis, pero si lo encontráis, estará deprimido. Quintiliano lo describe de esta manera:

"Es sensible a la alabanza, disfruta con el triunfo, se entristece si es sobrepasado por otro. Es impulsado por la ambición; lo contiene la censura; la perspectiva del honor lo motiva. Nunca verás en él la pereza”. Institutio Oratoria.

Me temo que este es el niño que no queremos en las escuelas... y que buscan en las empresas.

8 comentarios:

  1. Tal vez es el niño que se intenta fomentar y encauzar en las escuelas deportivas, contra marea de lo que les llega de las de educación general.

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    1. Tiene usted razón, don Claudio, no había caído ene loo: este niño se encuentra en las escuelas deportivas y si es joven, en los gimnasios.

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  2. A pesar de ser hijo de militar franquista, mi disciplina (o lo poco de ella que me queda) la forjé con la cabeza bajo el agua en maratonianas sesiones autistas de entrenamiento en la piscina, desde los doce hasta los dieciocho...

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  3. Me he acordado del discurso de Fedro en el Banquete: lo importante que eta para él que los amantes se motivaran por la emulación y la vergüenza de ser peores que otros.

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    1. Habría que ver si la política, en su sentido amplio de formación del "zoom politikon" puede prescindir de spes y metus o si estos dos "afectos", como se decía antes, proteicamente van adquiriendo diferentes formas con el tiempo. Pienso en los profesores que han sustituido el castigo físico por la humillación pública, por ejemplo y pienso en la famosa "emulación socialista", hoy tan olvidada por los socialistas. Pero podríamos poner mil ejemplos.

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  4. Una lamentación inmemorial, lo llama (a lo de uds.) Grimaldi. Casi cada dia! Los que efectivamente trabajamos con alumnos en las escuelas, podemos decir que existen - aunque quizá sea cierto que muchos vienen así de casa

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    1. Sin duda, e sun lamento inmemorial, y en este sentido lo he recogido.Pero si es tan persistente igual tenemos que acabar aceptando que buenos, buenos alumnos, hay pocos.

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