martes, 14 de febrero de 2017

"¡Aquí!"

Me encuentro a las 11:30 de la mañana con Caterina da Lisca, en una habitación con amplios ventanales en la sede de la editorial Gedisa. La luz entra a raudales. Es cálida y agradable y arranca pequeños destellos de las cubiertas de los libros de las estanterías. Le comento a Caterina que quisiera saber en cuál de las casas de esta calle se encontraba el consulado soviético durante la guerra civil. Me sonríe y con el dedo índice señala el suelo. "¿No me digas?" Asiente con la cabeza con una sonrisa de complicidad. "¡Aquí!" 


De repente todo cambia.  Hasta la luz se hace más luminosa. Esta habitación bien pudiera haber sido el despacho del consul, Vladimir Antónov-Ovséyenko. Me acerco a los cristales. Lo primero que veo es el edificio de Cosmo-Caixa. Justamente allí estaba el psiquiátrico de la Nueva Belén, donde ingresaron a Caridad Mercader sus hermanos por considerar que era mejor declararla loca que mantenerla en su escandalosa libertad. No puedo evitar imaginármela a mi lado, comentándole a Eitingon los pormenores de su internamiento.


Buena gente, en Gedisa. Salgo de allí con varios libros: Los patitos feos, de Boris Cyrulnik; La leyes sociales, de Gabriel Tarde, y Común, de Christian Laval y Pierre Dardot.


Atravieso lentamente el pequeño patio de la entrada y cierro la puerta con cuidado, para no despertar viejos fantasmas. 

La sorpresa de la página 24



Querido Ramon, muchas gracias.

῎Εφη δέ μοι πολλάκις, εὖ ἴστε, μὰ Δία καὶ Μούσας, ὁ παιδαγωγὸς ἔτι παιδαρίῳ κομιδῇ· «Μή σε παραπειθέτω τὸ πλῆθος τῶν ἡλικιωτῶν ἐπὶ τὰ θέατρα φερόμενον ὀρεχθῆναί ποτε ταυτησὶ τῆς θέας. ῾Ιπποδρομίας ἐπιθυμεῖς; ἔστι παρ’ ῾Ομήρῳ δεξιώτατα πεποιημένη· λαβὼν ἐπέξιθι τὸ βιβλίον. Τοὺς παντομίμους ἀκούεις ὀρχηστάς; ἔα χαίρειν αὐτούς· ἀνδρικώτερον παρὰ τοῖς Φαίαξιν ὀρχεῖται τὰ μειράκια· σὺ δὲ ἔχεις κιθαρῳδὸν τὸν Φήμιον καὶ ᾠδὸν τὸν Δημόδοκον. ῎Εστι καὶ φυτὰ παρ’ αὐτῷ πολλῷ τερπνότερα ἀκοῦσαι τῶν ὁρωμένων·

- Julián, Misopogon 351 d

lunes, 13 de febrero de 2017

Problema pedagógico

Aquí tienen ustedes los lemas de diferentes escuelas:

1. Abriendo puertas.
2. Todo es posible con ganas.
3. Somos armonía de colores.
4. No hay atajos hacia el éxito.
5. Hacia la excelencia. Logros académicos y desarrollo personal.
6. Valores antiguos, conocimientos nuevos.
7. Atrévete a ser un buen lector, un buen escritor, alguien capaz de resolver problemas.
8. Hagámoslo juntos.
9. Trabaja duro, aspira a la excelencia.
10. Cabeza, corazón y heroísmo.

Entre ellos hay tres que pertenecen a escuelas españolas. ¿Te atreverías a decir cuáles son?

Una ayudita: Ciertamente, esos tres, también podríamos encontrarlos en otros lugares del mundo, pero hay siete que es altamente improbable que los encontremos en escuelas españolas.
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domingo, 12 de febrero de 2017

Huckleberry contra todos nosotros

¡Demonios!

Esta mañana, haciendo caso a una sugerencia de su abuela, le he hablado a mi nieto de Huckleberry Finn. He comenzado con una ilusionada imprudencia... que pronto se ha transformado en cargo de conciencia, porque sentía que estaba haciendo algo tan arriesgado que debería contar con el permiso escrito de sus padres para seguir adelante.


El bueno de Huck era uno de los mitos de mi infancia. Yo, de hecho, frecuentemente era él en mis correrías aventureras por el río Ebro. Pero hoy he descubierto que ya no estamos en los años sesenta y que se ha convertido en un niño tan pedagógicamente incorrecto que parece un atentado a nuestras buenas intenciones.


Para comenzar, Mark Twain comete la felonía de tratar a sus lectores como gente respetable. Tanto es así que no necesita ofrecerles un lenguaje parvulario para facilitarles la lectura. ¡Utiliza hasta subordinadas! Además, describe con frecuencia a Huck fumando. Más aún: fumando felizmente en una pipa. Añadamos que lo hace pescador, cazador, independiente, inteligente y -por lo tanto- irónico y que no se corta ni un pelo a la hora de dibujar a un padre borracho o a una beata hipócrita. Su mundo está lleno de posibilidades de aventura y, por lo tanto, de peligros reales, de personas buenas y de personas malas y las malas no nos ofrecen ninguna causa sociológica que atempere su maldad. Hay malos malísimos, de los que asustan y temes que se encuentren acechando por las oscuridades de tu vida real.

En fin... que le he prometido a mi nieto que le leeré Las aventuras de Huckleberry Finn, pero después de que sus padres me lo autoricen por escrito. 

viernes, 10 de febrero de 2017

Carta de Todorov

El 18 de octubre de 1996 recibí esta carta de Tzvetan Todorov. Fue la última de una corta correspondencia:



De gira pedagógica

Gira pedagógica por las tierras de Lérida. El martes, en Balaguer; el miércoles, en Lérida y Alcarrás, y, finalmente, el jueves en Bellpuig. Aprovecho el viaje para volver a pasar por Agramunt y Castellserá, doblar la rodilla ante el Cristo de Balaguer, pasear por la "Seu Vella" de Lérida, visitar la fortaleza ibérica de Els Vilars, acercarme hasta Vallbona de les Monges... Los cielos azules y el aire limpio permiten que el perfil nevado de los Pirineos me acompañen como horizonte. La temperatura es agradable, los trigos nuevos, los almendros florecidos, las flores silvestres van apareciendo por entre los olivos... y conduzco despacio dejando que los caprichos de una atención desabrida vayan y vengan a su antojo.

En Balaguer hablo ante un público, formado mayoritariamente por profesores, de la innovación crítica, que es aquella que no se deja atrapar por la seducción de lo nuevo sin antes examinar si es también bueno. Después, cena. En Lérida, Alcarrás y Bellpuig, habló del chollo psicológico que supone para los hijos tener una familia normal y moderadamente imperfecta. En Lérida, también hay cena... excesiva.

Me gusta recorrer escuelas y pueblos, ver las reacciones que suscitan mis palabras y, sobre todo, escuchar. El mundo de la pedagogía tiene una racionalidad propia, sui generis, que no es nada fácil entender (por eso fracasan las reformas), pero que es sumamente interesante, como fenómeno humano. 

Llego a casa el jueves a las doce de la noche. Continuo dispuesto a recorrer pueblos y escuelas. De hecho, no creo que haya mucha gente que visite más centros educativos que yo. Intento tener ojos para ver y oídos para oír, porque en educación, lo más difícil es ver y oír.

En las próximas semanas me esperan Madrid, Valencia, Bilbao y Sevilla.


miércoles, 8 de febrero de 2017

Los marxistas más serios de este mundo. Cuba en el corazón. 2

Tania Díaz Castro, gran periodista cubana, notable defensora de los derechos humanos y amiga, me envía este artículo:

Para saber por qué colapsó el comunismo soviético, los marxistas más serios de este mundo han hecho lo indecible. 

Fidel Castro ofreció un montón de kilométricos discursos que todavía ocasionan oleadas migratorias de cubanos hacia el Norte. La Dirección Política Principal de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en coordinación con los comunistas cubanos, distribuyó por todo el país miles de ejemplares del libro El derrumbe del socialismo: Causas y consecuencias y la Editorial de Ciencias Sociales de La Habana ha publicado los libros de los marxistas Hans Modrow, Roger Keeran y Thomas Kenny, que se adquieren en las Ferias del Libro. 

Cada uno de estos ancianos trasnochados, se ha roto la cabeza para explicar por qué el imperio soviético se desguabinó y aún no llegan a conclusiones concretas.

Después de transcurridos treinta años, tampoco Alan Woods,  importante dirigente británico de la corriente marxista internacional, se da por vencido. Su libro Stalin: 50 años después de la muerte del tirano, ha sido publicado por la Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels, con sede en España.  

Dan ganas de salir corriendo mientras leemos los horrores que cuenta Woods sobre Stalin, precisamente el hombre de quien no se puede hablar mal en presencia del gobernante cubano Raúl Castro, como tampoco puede hacerlo su prensa nacional. 

Según Woods, Stalin fue "un mal teórico, un pésimo escritor y un peor orador, que hirió de muerte al comunismo antes de que este desapareciera", porque a Stalin "sólo le interesaba lograr el poder y controlarlo". 

En 1953 muere Stalin. Aunque las purgas mueren con él, más de 700 víctimas suyas fueron rehabilitadas judicialmente y se conocieron todos sus crímenes, sobre todo cuando puso en práctica la colectivización, donde murieron de hambre diez millones de personas.

El culto que se creó con el estalinismo, continúa narrando Woods, "una aberración histórica temporal", adquirió su expresión más grotesca cuando lo creyeron omnipotente, el padrecito de todos, el gran hombre, el Maestro, el todopoderoso georgiano, el invencible, se multiplicaron en miles sus fotos en oficinas y lugares públicos y no lo querían dar por muerto.   

Nos señala además que ¨Stalin nunca tuvo una verdadera ideología, convicción, ideas o principios, porque sólo le interesaba tiranizar, asustar y culpar a los demás, traicionando no sólo a Lenin, sino a sus propios camaradas, que mandó a fusilar por decenas. Odiaba a los intelectuales y como estaban prohibidos los partidos, así como la oposición, era necesario censurar el arte, tener a la cultura sometida a la vigilancia del Estado, porque a través de ella podían salir a la superficie las ideas oposicionistas¨.

También señala Woods, como algo fundamental, que "con la muerte de Stalin, el círculo dominante tuvo que hacer algunas reformas", que en definitiva, no dieron resultado. ¨Ya se había establecido un gran abismo entre los trabajadores y los parásitos burocráticos, cuyos ingresos y privilegios aumentaban, disfrutando de las mejores casas, autos con chofer, sirvientes, medallas, vituallas especiales… Ni siquiera la actividad económica privada e ilegal que floreció con Jrushchov, salvó a la URSS, sobre todo por las formas de pago laboral -de ahí la broma histórica soviética: ¨Ellos pretenden pagar y nosotros pretendemos trabajar". 

Aunque dicen lo mismo los trabajadores cubanos, venezolanos y otros, Alan Woods no cree que el comunismo haya muerto,  ¨porque según sus colegas, no murió por causas naturales, sino que fue un suicidio". 

Lo más curioso de toda esta fauna que presume de poseer una formación marxista seria y residen en el capitalismo, es el criterio de que las nuevas generaciones son las encargadas de hacer avanzar a la clase obrera, limpiando la bandera de Octubre, ensuciada y ensangrentada por Stalin y al referirse al capitalismo, lo creen decadente y senil. 

En pocas palabras, quieren que surjan más hombres como Stalin, Fidel Castro, Hugo Chávez y toda una fauna de presidentes latinoamericanos que necesiten de toda una vida para lograr sus empeños, que no son más grandes que el afán de mantener el poder. 

Ellos, Keeran, Modrow, Kenny y Woods, son los que alientan a esas pocas ancianitas rusas que, en fechas políticas, todavía llevan sobre sus pechos la foto de Stalin, mientras desfilan compungidas por la Plaza Roja de Moscú y el millonario Putin, desde lo alto, les sonríe con pena. 

Santa Fe, febrero 2017

Libros consultados: 
Socialismo traicionado, por Roger Keeran y Thomas Kenny, La perestroika, por Hans Modrow, El derrumbe del socialismo, de la Dirección de las FAR y Stalin, 50 años después de la muerte del tirano, por Alan Woods.  

Tania Díaz Castro

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...