jueves, 5 de enero de 2017

Dos viejos amigos en la plaza de Ocata

Se han encontrado inesperadamente e, inmediatamente, la memoria ha comenzado a hervir, trayendo hasta la superficie tantas cosas que andan habitualmente sumergidas bajo la espuma de los días.

Han hablado, claro, de sus mujeres y han coincidido, como no podía ser menos, en que no hay nada que una mujer desee con más intensidad que ser oída (sobre lo que les cuesta a ambos amigos mantener la ficción de la escucha atenta, habría mucho que decir, pero sería muy indiscreto además de políticamente incorrecto, pero están de acuerdo en que el deseo de mantener la ficción es una prueba de amor, porque ellos lo practican exclusivamente con casi todas las mujeres, aunque uno de los dos ha refinado el arte de la escucha aparente con tal maestría que es digno de observar cómo se transforma, se pone un dedo en la mejilla, inclina la cabeza, adquiere un aire ligeramente desvalido... y piensa en cualquier otra cosa). No es que no quieran oír. Su intención es buena, pero su resistencia escasa. Sus mujeres, que los conocen muy bien y hace mucho tiempo que no se dejan engañar, estaban presentes y los han tratado de criaturas. Ellos no solamente han estado de acuerdo, sino que han vuelto a coincidir en que un hombre tiene muchos motivos para casarse (con una mujer, se entiende), pero que el principal de ellos es su necesidad de que haya un adulto en su casa. Entonces ellas se han desinteresado de ellos y ellos han podido seguir haciendo comentarios infantiles impunemente, como si se creyeran todo lo que dicen. 

miércoles, 4 de enero de 2017

Sobre la cultura terapéutica



Mantengo con el psicólogo suizo Alain Valterio una relación ambigua. Por una parte, me cuesta aceptar su filiación jungiana, pero, por otra, lo considero un buen aliado en la denuncia de la sociedad terapéutica (ustedes ya conocen mi admiración por Philip Rieff) o, como hoy prefiero llamarla del psicosocialismo que, básicamente consiste en la sustitución de la Iglesia por la clínica. 

Me gustó la manera como Valterio denunciaba la neurosis provocada por la psicologización de las mentalidades y me gusta su último libro, Brèves de psy. Básicamente lo que hace es mostrar que su majestad Psy va desnuda, pero alertando de que nuestra resistencia a aceptar la evidencia de su desnudez está provocando una “histerización” permanente de cualquier dificultad existencial, especialmente de las que surgen inevitablemente en las relaciones entre padres e hijos. “La cultura terapéutica refleja la sociedad que ha renunciado a la excelencia, a la grandeza o a la revolución política para poner el acento sobre el cuidado, el bienestar, la erradicación de la enfermedad y el sufrimiento. En este sentido es una utopía anti-trágica, pues el ser humano es incurable, lo cual no impide conocer pequeños alivios transitorios.” El hombre terapéutico está atrapado en su obsesión por la autoestima y el descubrimiento de traumas ocultos que lo lleva a ser un hurón permanente de sí mismo.

Algunas frases de Valterio:
  • "De tanto escuchar a los niños, acaban por decir cualquier cosa".
  • "Un mundo que se adapta demasiado a los niños, los priva de ciertos apetitos que le permitirían disfrutar de su salida del redil familiar" 
  • "Lo que más se le reprocha al padre es no comportarse como una segunda madre".
  • "Nuestra progenitura necesita enfrentarse a dificultades para construirse. Metafóricamente, necesita enfrentarse al ogro que la aterroriza y la obliga a superarse. Hoy, con el predominio de la psicología, los niños están tan protegidos en su familia que cuando se enfrentan al mundo verdadero, están sin recursos".
  • "El pensamiento libertario de los años 60 ha creído que debía abolir las diferencias entre padres y madres. Pero el inconsciente se ríe de las modas".
  • "Yo estoy por un retorno de la autoridad en casa. Lo que es formador para los niños es poder elevar los ojos hacia su padre, no que el padre baje los suyos hacia él".
  • "No se evoluciona leyendo libros de autoayuda de la misma manera que no se adelgaza leyendo libros de dietética."

Claro que, por otra parte, no puedo evitar pensar, al leer a Valterio, en aquella advertencia de Rieff: "No hay que ser pesimista. Al fin y al cabo, la terapia es mejor que nada". 

martes, 3 de enero de 2017

Sobre el tartarinismo de los catalanes

Artículo de Miguel de los Santos Oliver en La Vanguardia el 14 de diciembre de 1907. 
Animo a leerlo con una mirada desarmada.



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domingo, 1 de enero de 2017

Cosas que he aprendido en 2016

  1. Que el populismo son los otros.
  2. Que teniendo muy buenas intenciones, no importan los malos resultados.
  3. Que las noticias que importan no son las que informan, sino las que emocionan. 
  4. Que las noticias que emocionan congregan a un gran número de lectores que se pueden vender en bloque a los anunciantes.
  5. Que las buenas gentes se caracterizan por pedirle a la política más de lo que ésta puede dar de sí.
  6. Que las buenas gentes son la plaga de nuestro tiempo.
  7. Que nunca, jamás, la humanidad ha aprendido nada de la historia. En consecuencia, no hemos aprendido nada de la crisis. Así podemos repetir errores, porque inventar errores nuevos exigiría demasiada creatividad de nuestra parte.
  8. Que no hay nada más importante que aprender a ver y que cuanto más aprendes a ver, más te callas.
  9. Que los intelectuales son todos militantes del PDF (Partido Del Déficit).
  10. Que el aumento de la corrección política demuestra que no hay liberación que no traiga bajo el brazo una lista de pecados mayor que la que pretende eliminar. Que las revoluciones son la sustitución de un catecismo por otro con más páginas.
  11. Que cada vez que se reclama libertad, se acaba incrementando el poder del Estado.
  12. Que el negocio de convertir el descontento en resentimiento es la empresa fundamental de la política.
  13. Que cuando crees ver algo nuevo bajo el sol es que se te ha metido una mota en el ojo.
  14. Que una familia normalica es un chollo.
  15. Que está bien que a medida que envejecemos vayamos perdiendo vista, así nos vemos siempre idénticos en el espejo. Que no está mal ir perdiendo capacidad auditiva, porque puedes ir asintiendo sin oírlos a los que te rodean. Con mucha probabilidad todo lo que esperan de ti es ese asentimiento.  
  16. Que no conviene ponerse gafas para mirarse al espejo.
  17. Que debiera haber aprendido 17 cosas, para que el post quedara más redondo.

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...